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lunes, 20 de enero de 2014

com-parti-2: ROZIO - ANTONIO -

(ROZIO)
 
La luna parecía azul. Toda la atmósfera justo antes del amanecer se teñía de colores fríos: verde el cielo, añil el mar.

El día anterior había atravesado las montañas ralladas guiando a su rebaño hasta el pasto fresco.

Estaba sola y ya no tenía que caminar más. Hoy podía dormir y sin embargo, hete aquí, observando el despertar del nuevo mundo. Las bestias descansan bajo los árboles en grupos mientras los pájaros despertaban piando con todas sus fuerzas.

El mundo diurno aplastaba bajo su manto a la quietud nocturna de almendros blancos como las estrellas.

Entrecerró los ojos y recordó su perfil. Nunca más volvió a ver el rostro entero. La única imagen que le quedó en su mente es la mitad de su cara en un fondo confuso de brazos en movimiento y paredes llenas de cuadros.


Abrió los ojos y al fin vio el sol, flotando como un globo en el cielo.














(ANTONIO)

El sol parecía blanco. Quemaba el cielo y la atmósfera aclarando todos los matices del color: amarilla la hierba seca, crema la tierra. Abrió los ojos y al fin vio el sol, flotando como un globo en el cielo.

 Al día siguiente tendría que volver a atravesar las montañas ralladas e ir un poco más lejos con su rebaño a la búsqueda de los últimos pastos frescos.

 La vida es larga cuando estamos quietos y solos, cuando las horas pasan enteras, ya despiertos y con el único proyecto de llegar vivos a la primera estrella. Los pájaros dejarán paso a los grillos, éstos a las cigarras, y el silencio regresará cuando las últimas caigan extenuadas.

 El manto claro y cargado del día caerá aumentando su peso hasta diluirse nuevamente en la brisa fresca nocturna.

 Ahora recuerda con los ojos bien abiertos, clavados en la luz hiriente del día. En un minuto o en un día, la secuencia será la misma, desentraña la maraña de capas que crearon su historia. Los cuadros en movimiento cuentan una vida llena de muros. La mitad de un rostro, es más que la mitad de nada.

Abrió los ojos y al fin vio la media sonrisa de la luna, flotando como una señal en el cielo.




Com-parti-2: GUILLERMO - ROZIO - Café de la Vieja Plaza



CAFÉ DE LA VIEJA PLAZA


(GUILLE)


Vuelvo al cafetín de la vieja plaza.
Las fotografías tapizaban sus paredes
con rostros amarillos.
Detrás de cada imagen, una historia diferente.
Se reunían la vida, la desdicha y las horas felices.
La memoria es incierta:
el tiempo se encarga de encubrirla.

La vieja máquina del café silbaba
como el pitido último de un barco a la deriva.
Un anciano meditaba una pérdida
contenida dentro de su vaso de ginebra.
El reloj oscilaba su péndulo armónicamente
como el martillo de un obrero
golpeando en la conciencia de los días. 
Fuera, los estorninos disputaban un charco
a las primeras gotas de lluvia del invierno.

He vuelto al Café del que nunca me he ido.
Permanezco de alguna manera en el silencio de su sala.
La soledad es tan antigua como esta plaza.
Aunque menos terca que el olvido.

(ROZIO)

Vuelvo a mirar las paredes cargadas de vida
y siento que cada rostro me hace la misma pregunta:
¿te vas o te quedas?

Cualquier respuesta me vuelve un poco más amarillo.

Me acerqué a la barra cargando la mochila llena de osadía.
Don Luis frotaba un vaso con un trapo
como intentado ver el futuro en su reflejo.

Por un instante, todo quedó quieto:
el reloj, la máquina y el viejo golpeado y a la deriva.

Los estorninos, ajenos al encuentro,
siguieron bebiendo su invierno.

Uno no regresa hasta que es reconocido.
La soledad se esquiva con un abrazo al pasado,
aunque los sujetos ya no sean los mismos.

martes, 10 de diciembre de 2013

Elogio a la mala leche - Rozio

Me llamo Javier y nací en el país de la mala leche. Cada mañana me levanto y golpeo el despertador con rabia. El 50 % del presupuesto de un malalé se va en este objeto. Total, la comida casi siempre está sosa, el arroz pasado y básicamente, digámoslo: está mala y la dejamos sin tocar en el plato. Algunos ciudadanos notables, incluso tiran éste al suelo, pero sólo se lo pueden permitir los verdaderamente ricos.

La atmósfera negativa que emana nuestro hogar, hace que llueva casi siempre que sales de casa, pero no está bien visto lanzar improperios, sino sólo ejecutar un fuerte chasquido. Esto se aprende desde pequeños. Ahora bien, debido a la abundancia de charcos, siempre te salpica algún coche en la calle, y aquí si que puedes explayarte y largar unos cuantos insultos y gritos, que serán apropiadamente respondidos bien por el conductor o bien con el claxon. Así, nadie puede oírse por la calle y puedes caminar bien cabreado.

En el trabajo, la gente asciende según su capacidad de amargar el día a los compañeros, y los más agradables y bruscos son seleccionados para los puestos de atención a l público. Así, nadie sale de ningún comercio sin haber agriado el humor a cualquiera.

Casi siempre llegamos a casa cansados y con hambre, lo que propicia que el ambiente sea bastante desagradable. Yo he tenido suerte, y he encontrado a una mujer que discute por cualquier cosa y somos bastante infelices. Nos gusta salir los sábados, como todo el mundo, a los lugares más abarrotados donde todo el mundo te cae mal. Ahora vamos a "Mala puñalá te den". Ahí ponen una película o hacen conciertos, pero todo el mundo habla y apenas puedes seguirlos y al volver puedes ir criticando a los de al lado.

En fin, puedo presumir de ser un ciudadano bastante normal. Me despediré con un sincero: que os den a todos y aunque no pienso disculparme por el tono cordial de la carta, debo decir que hoy no tengo el día.

lunes, 25 de noviembre de 2013

La traición - Rozio


Se detuvo un momento antes de salir al camino. Encendió un cigarro, más por necesidad de llenar el momento que por deseo de fumárselo. Tosió con el humo. Ni siquiera eso le pasaba a través del nudo de su garganta. Se iba para no volver. Este camino era de ida sin vuelta. Había aprendido que el premio de los traidores era quedarse solos. Entre calada y calada repasó su decisión: No fui capaz de verlo a tiempo. Mientras se gestaba el proyecto, no fue difícil pasar desapercibido. Todos aplaudían y admiraban a los imponentes líderes. Gente con carisma innato y poseedores del don de la convicción propia y ajena. Y nadie se percató de mi presencia: la comadreja en la esquina de la mesa. Ahí, callado, taciturno e insignificante, me relamía instalado en el segundo plano y pensaba en lo importante que sería cuando todos descubrieran que era yo en el fondo la pieza clave del grupo. De su estrepitoso fracaso. Nadie ni nada me había advertido de la derrota que sientes al traicionar. Quien actúa miserablemente en un momento clave, cuando se mira al espejo, ve al cobarde que fue y volverá a ser. Ya nada es lo mismo. La debilidad aparece como algo humillantemente sencillo. Y de ahí nace la vergüenza. Cada esquina parece recordarme implacablemente lo decepcionante que ha resultado la búsqueda de "lo mejor para mi". Debo marcharme, huir. Hoy de este lugar, mañana ¿quien sabe? No es la traición quien me persigue, sino la derrota de haber cedido tan fácil ante ella.

Un campo ibicenco tras el verano - Rozio


Pasaron los tórridos días en los que el sol ardía y la tierra se apretaba.  Cayeron algunas lluvias, y aunque en algún momento el calor repite su asedio, la noche siempre trae el bálsamo de la frescura y el rocío. Un amanecer de otoño conduciendo, me percato de que al campo ibicenco le ha empezado a salir la pelusa de su futuro manto verde con el que se viste para el invierno. Paro un momento y observo el horizonte, definido por el rojo suelo, partido a terrones por le hierro de un arado y fragmentado por algarrobos dispersos y piedras ordenadas componiendo un muro. Esta podría ser mi escena, pero aún falta mucho.

Miles de seres de quitina viven en esta foto, minúsculos y apenas visibles. Algunas hormigas forman una obediente fila. En realidad, varias filas. Capturamos una abeja cruzando a ras de hierba hacia algún lugar donde parar un momento y seguir su vuelo. Bajo las hojas, mariposas nocturnas se camuflan durmiendo el día que llega. Una pata de escarabajo asoma por su túnel perforado en el tronco, mientras chupa la savia que llega de la tierra. Un gusano camina un rato fuera del subsuelo que excava a diario. Aparece un saltamontes tempranero que se expulsa los restos de la noche y limpia sus ojos al sol que ya calienta.

Siempre hay un mundo dentro de otro mundo. Bellezas ocultas e infinitas escenas.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Com-partidos - Anahi-Rozio


(Anahi)
Lleva un par de meses dedicándose a Morfeo, no es extraño ya que es invierno y es un gato. La ultima en pisar el suelo frío por la mañana, y solo por máxima necesidad. Al escuchar los ruidos matutinos de Antonio mueve una oreja  parabolicamente, ya sabe quien es y que esta haciendo, pero es bueno confirmar. cuando escucha entrar los pesados pasos con prisa , medios dormidos a la cocina y el sonido de la cafetera, recién  levanta la cabeza para dar señal de vida. Deshace el ovillo tibio y peludo en el que se encuentra y rodando un poco sobre la espalda estira con placer las patas arqueándose y conteniendo la respiración.  Aun es de noche pero  algo en su interior la hace sentarse chuparse 3 o 4 veces debajo del cuello, estirarse un poquito mas y dar un gran brinco del sofá al suelo. Flexiona las patas traseras y estira las delanteras para poner en orden la columna, luego estira hacia atrás una pata, inmediatamente la otra porque corre prisa y se enrolla en los pies grandes que esperan con insistencia un café perfumado y caliente. Es tanto el gusto que siente frotando la cabeza por los zapatos que pierde el equilibrio y se cae al suelo. Con tanta gracia, que parece un hecho aislado dejando la tripita bien a la vista, para la sesión de caricias y arrumacos. Unas manos grandes la frotan con fuerza y le tiran un poco de las orejas. Ya sabe que no es hora pero reclama un poco de comidas sin conseguir nada de la nevera. Ya que está de pie aprovecha para comer algunas croquetas y beber algo de agua fresca. Mira la caja con piedrecillas pero prefiere esperar a que habrán la puerta y oler la hierva fresca. Aun no,hace suficiente calor así que regresa a la manta para poder limpiarse con cuidado. Es un trabajo arduo y diligente que extenderá a lo largo del día. 

(Rocio)
Aún no pienso. Hasta ahora todo ha sido automático. Movimientos ensayados en la penumbra que se repiten con apenas variaciones diarias. Unas veces son más lentos, otras, las menos, choco inesperadamente con algún objeto debido a la desviación en apenas 3 centímetros de mi habitual trayectoria.
De esta manera llego a la cocina y estimulado por la plena luz artificial empiezo a componer las primeras sensaciones reales del día: Maya me acaricia los pies y me hace sonreír al caerse al suelo. Se dirige a su comida y yo a la mía. Con el café en la manos repaso los principales asuntos del día. Apenas unos minutos más tarde, salgo al exterior donde una tenue luz despista el día. Aún alcanzo a ver a Maya enfrascada en su propia limpieza. Me gustaría quedarme con ella ¡Quien fuera gato!

Subo a la moto que espera resignada aguantando la humedad de la noche. Tras ejecutar los movimientos que forman parte de la coreografía de arranque, salgo airoso, pero apenas asomo al camino freno en seco. El coche a mi izquierda no estaba previsto en el guión matutino. Tan sólo resulta inesperado, sin rozar una situación de peligro, pero la sorpresa hace que mi organismo se haya activado. La vecina y yo nos saludamos y aprovecho para buscar sin encontrarlo un atisbo de crítica en sus ojos. Mejor. Lo último que pienso antes de enfilar alerta la carretera es si Maya habrá levantado las orejas

miércoles, 9 de octubre de 2013

Pesaba casi 1k 400 - Rozio


Buscando entre la basura encontré estos hierros enredados. Yo no soy muy listo, pero fui capaz de ver algo en ellos, aparte de tuercas y engranajes oxidados. Sin pensar más, lo metí en la bolsa con el resto de cosas útiles encontradas en el día. Al llegar al refugio se lo entregué a Andrés, y me quedé mirándole, esperando su aprobación. Cuando lo cogió entre sus manos, el entrecejo se frunció en un gesto de extrañeza, pero un segundo después, se le iluminó el rostro con el gozo del entendimiento. Me sonrió y dijo: Aún no lo sé, pero creo que puedo hacerlo funcionar. Me revolvió el pelo, aún sonriendo y añadió: Creo que te voy a dar una gran sorpresa.

No me contó nada más. A partir de ese día, se encerró en el taller y empezó a trabajar. Yo seguí haciendo mis rutas diarias en busca de comida para nosotros, pero ahora iba más rápido y siempre volvía antes, con el interrogante aflorando en mi cabeza ¿Habrá terminado Andrés?. Pero cuando llegaba, él sólo levantaba la cabeza un momento, me saludaba y seguía trabajando en el artefacto. Y yo esperaba, solo, a ver que diantres salía de la mesa del taller.

Desde que acabó la guerra las noches son puro silencio. Andrés y yo nunca hablamos para no romperlo, tan sólo nos sentamos juntos en la puerta del refugio, uno junto al otro, observando las estrellas y evitando recordar cualquier cosa de antes de nuestro encuentro. Ahora me siento yo sólo, mientras Andrés trabaja, pero ya no tengo miedo como antes, como cuando llegué al refugio y aún caían bombas.

De pronto, me doy cuenta de que Andrés está a mi lado. No sé cuanto tiempo llevará ahí, pero está claramente sonriendo. Le miro fijamente y él me entrega uan pulsera metálica. Tienes que ponértela para que te siga en tus expediciones y guiarle. ¿guiar? ¿a quien?... Andrés sacó de su lado un robot pequeño, con cuatro patas. No pesaría más de 1 kg 400. ¿Nunca tuviste un gato antes? Me preguntó con sorna. Entonces lo dejó en el suelo y el gato-robot empezó a andar hacia mí.

Reflejo en el azulejo - Rozio

Mi nombre es Mike O'Hara. Y soy el tipo que está sentado en el suelo de este baño. De hecho, creo que me he instalado aquí y desde hace un rato que sólo veo el reflejo de mi careto en un azulejo. Ni siquiera estoy borracho ya. Sólo estoy harto.  Salir de aquí supondría llegar por el pasillo a la habitación de mi hotel donde sentiré el mismo desapego que en mi propia casa. Cada año igual. Vivir en un pueblo de mierda, trabajando como un cabrón en la fábrica que me roba la vida, la misma puta lluvia siempre, total para acabar en un lugar como éste, el mismo baño repetido y multiplicado cientos de veces, borracho como una cuba.
Odio este estado de irrealidad en que me digo a mí mismo que no me gusta mi vida. La gente cree que los guiris venimos a eso, a beber como cosacos porque nos gusta. Pero es otra cosa. Bebemos porque sí, porque hemos perdido la práctica de relacionarnos con la gente, porque la soledad es menos pesada y se disipa un rato. Lo más terrible es que creo que bebo porque no se espera de mí otra cosa. Desde pequeño se me ha dicho que no me gustaría mi vida, que no amaría a mi esposa y que si iba a encontrar algo de felicidad era durante unas cortas y etílicas vacaciones en Ibiza. Vaya mierda.
Por eso igual no salgo nunca. O mejor aún. ¿Y si salgo y no vuelvo? ¿Y si me quedo a vivir aquí?

Semblanza de Guille - Rozio

Este invierno ha sido el más ventoso en mucho tiempo. Sin ir más lejos, el sábado de la semana pasada llegaron las rachas a 80 km/h

Mi amigo Guille es tan delgado que podía haber salido volando. Igual debería meterse las piedras que pinta Anahí en sus bolsillos, para que no se lo lleve el viento como a Maria Sarmiento.

MI amigo Guille tiene aspecto de serio. Cuando habla, mira intenso y se explica despacio, pensando las palabras, con el rostro concentrado... pero entonces en cualquier momento sonríe y toda esta apariencia se le desmonta y se convierte en un chiquillo con cara de pillo.

Todavía no he dicho lo que más me gusta: cerrar los ojos cuando lee cualquier cosa. Podría leer las instrucciones de una lavadora y me iría dentro del tambor, con los vaivenes de la ropa, bailando....

Así pues, de ritmo lento, alto, flaco, nadie diría que el tipo con el que se cruzó en la calle es honesto, sensible, inteligente, curioso... que convierte las palabras en tesoros. Marino que vino de la otra parte del mundo hasta aquí ¡Que suerte la mía!

Unicornio - Rozio

Árbol, roca, camino, flor y tú, mi amor. Hermosa escena.
Duermes, llevas todo el día huyendo. Hacia el sur.
Yo soy unicornio. Te ví esconderte de los que te perseguían. Te ví llorar.
Agarrabas los pies enrojecidos mientras intentabas taparte con el rojo manto.
Poco a poco, el llanto fue menguando.
Los hombres desaparecieron mientras la luz se diluían en el horizonte, y tú,
suavemente, lejos del temor y acosada por el cansancio, recibiste la súbita paz del descanso.
Y entonces yo salí de tus sueños. Blanco, delicado.
Inundado de amor lamí tu pelo.
Duerme mi dulce humano.
Yo te velo

Texto de Colinas - Rozio


...¿cual es la mano que sin peligro, nos puede conducir a los humanos a la plena libertad de la luz?

Me preguntaba cerrando la ventana. Entonces, justo antes de irme, volvió a aparecer otro pájaro por detrás, y de nuevo chocó contra el cristal de la ventana que acababa de cerrar. Pero entonces, observé sorprendido, que tras un par de intentos y golpes más, el pájaro paró. Se quedó observando el cristal, dando saltitos. Un segundo después, se puso a volar por la casa.

Corrí persiguiéndole, sin intentar tocarle, dejándole buscar. Chocó contra tres ventanas más. Era invierno, y a pesar del sol, la temperatura obligaba a cerrar herméticamente la casa. ¿que hará el pajarillo cuando no encuentre ninguna opción?

Entonces, se posó en la chimenea. Levantó el cuello en un giro y miró hacia arriba. Supongo que para un pajarillo hay que reunir mucho valor para cruzar un largo y estrecho túnel negro, maloliente, hacia ese punto alto de luz, pero tras dos saltitos más sobre las cenizas del fuego anterior, salió disparado hacia la libertad y su ansiado cielo azul.

Moraleja: (recitada por el pájaro y así saldo la deuda de la fábula)
No hay mano que te guíe a  la libertad. No directamente. No hay realidad que buscar. Hay un paisaje, como el que Alicia veía a través de la cerradura, al que queremos llegar, tal y como nosotros lo percibimos. El camino directo, no siempre es el más rápid0, ni el que te lleva al éxito. Si no desesperas, ni peleas con tu realidad, la búsqueda te puede regalar un mayor tesoro.

En otra ocasión, un pájaro que la mano sacó, al rato, intentó  volver a entrar chocando con el otro lado del cristal. Otro pájaro, no vio que al otro lado acechaba un gavilán.

La realidad que deseamos, es la perspectiva que nos deja ver un marco de ventana.

El pájaro que busca, encuentra, y si no, quizás deba esperar a la primavera, comer las migajas del suelo, dormir en una viga... eso sí, alerta, atento al momento en que el calor abra una ventana

El amigo, el niño, la madre - Rozio

El amigo

El desdichado tiempo perdido... Tengo que contarte todo lo que encontré y todo lo que aún sigo buscando. Y los sonidos de las calles que recorrí solo y en compañía de pasos prestados... esos sonidos que también tu has escuchado y que tejen nuestro tiempo de amigos... Llevo varias cicatrices, ya sabes que siempre tropiezo con muchas piedras... Mis pies heridos están cansados...¿que será de ti?


El niño

Con azul: peces volando por la ciudad atacados por escuadrones de libélulas en rojo. Las estrellas: rosa. Son flores que se abren y se cierran constantemente, dejando caer pétalos que se convierten en nieve sobre las montañas (gris). Gatos esquiando (marrón) ondeando farolillos de verbena (todos los colores)

La madre

El azúcar, café, fairy, vaya! aún me quedaba, huevos, jamón, limones y manzanas, queso a la nevera, sal, uvas y zumos...


El amigo llama a la puerta. El niño deja su dibujo. La madre guarda las bolsas de plástico. Ninguno de los tres ha pensado ni un segundo en la muerte ese día. Poco después, ninguno podrá dejar de hacerlo. La muerte habrá caído por sorpresa como una manta sobre ellos, adaptándose a cada arruga de su cerebro.

¿Está tu padre, Jason?
Mi padre murió hace 3 años.

domingo, 23 de junio de 2013

Juegos - Rozio

La desee desde el primer momento en que la vi. Y ella también sintió lo mismo.
Cada uno reacciona de diferente manera al hambre del otro. Yo no dejaba de mirarla y ella, de esquivar mis ardientes miradas. Este rechazo tímido hacía palpitar mis genitales y nublaba mi visión.
Dicen que hay dos polos eléctricos: los opuestos se atraen y los similares se repelen. Hay un tercero. Los polos complementarios. En esos milímetros cargados de electricidad entre nosotros las fuerzas se compensan y pese a que nuestras manos se acercan una a la otra, atraídas irremediablemente, son incapaces de superar una invisible barrera y tocarse.
Y ahora estamos aquí. Tu mano se tiene que mover al rojo y tu única opción es girarte entera y ponerte debajo de mí. Seguimos igual, tú no me miras, y yo te atravieso con la mirada. Mi boca queda tan cerca de tu cuello que sólo sacando mi lengua te lamería la oreja. Pensarlo hace que empiece a sentir un calor tremendo.
Mi pierna se mueve al amarillo. Tengo varias opciones, pero elijo la que queda entre tus piernas.
Pienso que pasaría si empezara a frotar lentamente tu pubis. Empezarías a gemir y a suspirar y te retorcerías intentando escapar de mi deseo. Veo tus bragas de seda transparentes húmedas, mojándolo todo desde la base de tu pelvis... me vi incapaz de contener una tremenda erección. Imaginé que alargabas la mano y me bajabas la cremallera. Mi órgano salía disparado hacia fuera y tu lo besabas y chupabas, tragándote todos mis líquidos.
Entonces alguien perdió el equilibrio y caímos todos en masa, unos sobre otros, aplastando mis ensoñaciones.
El juego de enredos acabó, cada uno se fue a su casa y ella nunca me dirigió ni una mirada.

miércoles, 5 de junio de 2013

Tengo miedo - Rozio


Tengo miedo. No. Estoy aterrada. Creo que hay alguien ahí fuera. Me ha parecido oírle rascar la puerta. Por favor, por favor, seguro que son imaginaciones mías. Estoy paralizada.
Me muero de sueño, pero en cuanto cierro los ojos y apago la luz... no puedo soportar el miedo. Tengo las mantas hasta el cuello ¡como si me pudieran proteger del ataque de un monstruo! ¿pero porque pienso eso?...
Seguro que hay alguien rondando en casa, hoy cuando llegué, me di cuenta que había olvidado cerrar con llave. Entonces pudo entrar y esconderse todo el día esperando la noche... en cuanto me metí en la cama oí cerrarse una puerta. Me asusté y encendí la luz, quedé a la escucha y no oí nada más. Volví a intentar dormirme, pero entonces oí los crujidos... Joder, son imaginaciones mías.
Me voy a armar de valor y voy a salir de la cama. No creo que salga una mano de debajo y me coja un pie. Si me atrevo miraré antes... no me atrevo. ¿Por qué no tengo ni un maldito palo cerca? Una, dos y tres.... allá voy.
Tengo que tranquilizarme, me va a dar una taquicardia. No hay nada ni nadie bajo la cama. Tengo un ataque de pánico. Vamos a trazar un plan. Salgo de la cama, voy al pasillo, antes de todo, encender la luz, caminaré pegada a la pared, llegaré a la cocina y beberé un vaso de agua, y así comprobaré que no hay nada ni nadie ahí fuera que me vaya a matar. Espera. ¿me ha parecido oir un ruido de pasos? No, no puede ser. Vamos!
Joder, joder, no he podido. Se me ha caído el vaso de agua al creer oir un ruido detrás de mí y se ha roto. He vuelto corriendo a la cama y me he golpeado una pierna con la mesita del salón. No puedo más, sólo quiero que llegue el día. Voy a sentarme en la cama, atrancaré la puerta con una silla, cogeré un libro y leeré hasta quedar dormida con la luz encendida, así tendré la mente ocupada y no imaginaré tonterías... pero esos ruidos, son tan raros. Al menos pude coger un cuchillo de la cocina.....

El forense encontró el cuerpo en una postura apacible, pero la cara presentaba un rictus aterrorizado... Su visión erizaba los pelos de la nuca. El libro abierto sobre la cama, la luz encendida, una silla en medio de la habitación, y el cuchillo clavado en el estómago. Habrá que determinar si es suicidio o asesinato. No hay notas... sólo un vaso de agua en la mesilla de noche, intacto.

lunes, 13 de mayo de 2013

La tienda de flores - Rozio

Son casi las seis de la tarde y aún no ha venido. La señora se retrasa hoy más de la cuenta. No me había fijado hasta hoy de lo puntual que es siempre.


¿Que miras tanto a la calle? me pregunta despreocupadamente Elisa. Ayer salió hasta tarde y parece que ha conocido otra vez a alguien. Hoy ha estado todo el día pendiente de los mensajitos que le llegaban y no ha soltado el puto teléfono en toda la tarde.



Lo que me sorprende es que te hayas dado cuenta, respondo un poco molesta.



Parece que capta la indirecta y deja el teléfono en el mostrador. Con ganas de conversar un rato se acerca a la puerta de la tienda y me dice: es por la vieja, no? Igual hoy no viene.



Me giro inmediatamente y le digo: pero que dices!  Todos los viernes desde que abrimos viene paseando desde la calle de arriba, despacito, disfrutando del sol, y llega a las cinco y media puntual.



Debió ser muy guapa de joven, va siempre tan bien peinada, con un poco de sombra en los ojos, tan elegante... aún es muy guapa, no?



Yo creo que sí. Además, no sólo es el aspecto, es que también habla tan dulce... es Argentina, verdad?



Si, vivió mucho tiempo en Ibiza, me parece.



¿te la imaginas toda hippy, drogándose, bailando y bañándose desnuda en la playa?



No, no , o  de gogó en una discoteca, viajando en yates de famosos por el día...



Seguro que sería igual que ahora, en el campo, las plantitas...



¿tendrá hijos? ¿y marido? Casi nunca habla de ella misma. Siempre nos pregunta a nosotras lo que hemos hecho esta semana y escucha nuestros rollos.



Mira, ahí viene! ¿ves? ¡Te lo dije! ¿que le habrá pasado?



Hola, buenas tardes! Señora Anahí, pensábamos que ya no vendría....



Ante la cara de sorpresa que puso no pude más que acusar a la tonta de Elisa: Ella creía eso, yo sabía que no, que seguro que llegaba...



Ay, chiquitas!  A lo mejor un día va y no vengo más ya!  dice guiñándome un ojo.



No diga eso, que para nosotras usted es la mejor cliente que tenemos... soltó la bruta de Elisa.



La señora Anahí, lejos de enfadarse, sonrió con la boca y los ojitos, viendo sólo juventud en las palabras de la dependienta. Se arregló un poco el pelo en el reflejo del escaparate y preguntó. Bueno, a ver que flores tenemos para hoy.

martes, 19 de marzo de 2013

Navidad - Rozio

Los sinvergüenzas esperaban ocultos en las sombras. Aún no había anochecido pero al ocultarse el sol, el frío y la humedad cayeron sobre sus cuerpos como una manta indeseable.

Algo no iba del todo bien. Ahora era el momento en que esperaban entrar en la casa, según las informaciones de Marisa. A las 17:30 los dueños saldrían a la cabalgata de reyes y luego irían a cenar con la cuñada. No volverán hasta tarde, con el niño ya dormido, si es que los nervios lo permitían. Son casi las 18 y este maldito frío se me está metiendo hasta la médula... al final, la jugada me costará una pulmonía, pensaba uno de ellos.

Por fin, salieron precipitadamente todos y tras su marcha se hizo el silencio en la casa de campo. Ningún vecino que pudiera presenciar el robo, ninguna carretera cercana que trajera un testigo inesperado del despreciable acto que iba a ocurrir.

Tenían la llave de la puerta trasera, así que la entrada a la mansión fue sencilla. Aún así, destrozaron la cerradura para no implicar a la ex trabajadora de la casa. Fueron directos al armario de la habitación. Ya habían comprado los regalos de reyes antes de despedir a Marisa, así que esta sabía perfectamente donde estaban escondidos. Cargaron los paquetes en las mochilas y se las pusieron a la espalda. Ahora sólo tenían que caminar monte a través hasta llegar al vado donde aparcaron, y ya estaría hecho. La venganza perpetrada por el despido injustificado. La poca sensibilidad de los ricos hacia la gente que trabaja para ellos, el exceso frente al esfuerzo diario en silencio, la incapacidad de agradecimiento por la diligencia y el buen hacer, iban a ser compensadas con un hachazo.... mañana no habrían regalo de reyes para nadie, y así entenderían el sufrimiento de los que no tienen oportunidad de comprar nada y sorprender a sus hijos. Maldita tradición navideña. El abismo entre la pobreza y la felicidad crecía insalvable en estos momentos...

Sin pensarlo mucho, salieron de la casa y comenzaron la marcha en la fría noche. En silencio, cada uno caminó con la pesada carga y sus propios remordimientos. No eran mala gente, pero la rabia acumulada les proporcionó el valor par a realizar la vileza. Llegaron al coche, se miraron, y descubrieron que ambos compartían la misma vergüenza. Sacaron los regalos, rompieron los paquetes y volvieron a poner los juguetes en las mochilas. El camino de vuelta fue una copia de la ida, silencio y frío. Dejaron los paquetes sobre la cama, sin intentar disimular el hurto, ahora sí había prisa. Finalmente, algo no fue bien. No hubo rabia suficiente para destrozar la ilusión del niño, al fin y al cabo, él no tiene la culpa.

Cuaderno de bitácora: sesión 35

16 de diciembre de 2012, seis de la tarde, reunión en Pou de s'hereva. Asistimos a la sesión: Marcela, Rocio, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio. 

Lecturas compartidas:
  • Julio Ramón Ribeyro: "La tentación del fracaso"
  • Berna Wang: "Pequeños accidentes caseros"
  •                       blog: Lamiradaoblicua
Ejercicio:   
Hemos desgranado un texto de 210 palabras, y el reto es hacer otro texto a partir de esas palabras individuales, mezcladas y arrejuntadas. A ver quién logra el texto más largo.
Esta vez desgranamos el ejercicio en una única entrada con los textos y el recuento de palabras utilizadas

Hassan Ahmar: 40 palabras

"Desde la atalaya de su vida miró atrás y se estremeció. Había sido un largo y fatigoso camino. Imágenes luminosas de la juventud asaltaron su solitario corazón, vio como su matrimonio se había desmoronado hacía mucho tiempo, de joven. Cayó de rodillas en el polvo." 

Anahi: 94 palabras
   
"Miraba la vieja desde el solitario lago, la sorpresa y el exigido alojamiento de su vida. El matrimonio había sido sofocante y largo. La vida y la retrospectiva estremeció su corazón, fuera estaba su juventud y trayecto de vida, encontraba su destino fatigoso y largo. Insignificantes sueños de imágenes desusadas ocultaban el enigma de todo.
Enderezó tras de si trozos de vida verde, pequeños fardos en un montón transparente. Con asombro miro, sabía como partir.
En la cima de la atalaya, en un camino amplio, un hombre joven vigilaba, miró y callo de rodillas."

Antonio: 121 palabras

"Una atalaya. Un calor sofocante. Por un camino árido y amplio a la cima, el joven se estremeció. Vió su vida en retrospectiva. Imágenes luminosas le asaltaron, desmoronando en nostalgia y sorpresa trozos de vida. Había tenido un montón de sueños. Sabía que ocultaban fardos pequeños y pesados. El joven cayó de rodillas con el corazón amojamado. Esta vez se había exigido mucho, había sido un período fatigoso y largo. Alguna nube de polvo, súbita y aletargada, se arrastra por el trayecto. Entonces se enderezó, miró atrás, vio como su juventud se hacía transparente. Creyó otear su destino tras un velo. La carga del enigma que estaba portando se había ido. Maravillado, desde las alturas, el hombre solitario, miró al sur."
Rozio: 178 palabras


"Un hombre solitario había ido a otear la cima desde la atalaya.

El calor y el polvo ocultaban todo fuera.

Miró atrás, y al hacerlo cayó de rodillas en el camino.

Le asaltaron imágenes luminosas de su juventud, y vio en retrospectiva su largo trayecto por la vida.

Hacía mucho tiempo había tenido que partir desde el verde sur, y el camino había sido como un largo matrimonio, transparente, fatigoso y sofocante.

No le había exigido mucho a la vida, le había pedido alguna sorpresa y sólo encontraba polvo y más polvo.

Con súbita nostalgia, miró una nube rumorosa y transparente en las alturas.

Se estremeció.

Sí, había sido joven, mas había sido un largo velo, y su vieja mirada, vigilaba aletargada el amplio panorama de su vida, y sabía que se le estaba desmoronando a trozos.

Su árido destino se le antojó un enigma.

Entonces, por una vez en su vida creyó maravillado en sí mismo.

Se vio sur y joven.

Hizo pequeños fardos de un montón de sueños insignificantes y se enderezó portando un corazón amojamado."

Lluvia - Rozio


Un hombre sólo, apoyado en el marco de una puerta, mira caer la lluvia.
Frente a él, el paisaje apenas se distingue. El presente se desdibuja en el vacío de referencias.
El agua cae, implacable, mientras su mirada se llena del recuerdo del amor perdido. Ella no está, en su lugar llegó esta monótona lluvia.
No hay tristeza. Tan sólo la serena aceptación de que sólo siente melancolía.
La humedad cala en sus huesos. Se hincha.
Arrecia la lluvia. El estruendo parece gritarle: Ven, mójate. Siente miedo. Ella no está y por eso da un paso al frente.
Ahora siente el impacto del chaparrón, golpeándolo, haciéndole volver al presente.
Levanta la cara y los brazos hacia lo alto. Sonríe al cielo. Empieza a disolverse. Al final, sólo queda un charco gris en el cemento.

sábado, 9 de marzo de 2013

Visión reunión - Rozio


Con la venia, señoría, la verdad, no sabría como responder a su pregunta
- ¿no? pues se lo pondré más fácil: dijo el juez, mirándola a través de los critales de sus gafas. ¿cuanta gente acudió a la cena?
- Déjeme pensar: Antonio, Jason, Diana, Romani... me es más fácil si recuerdo las parejas
- ¿parejas de entrevistas?
- Sí, señoría.
- Vaya juego extraño... bien, sea breve
- Entonces, todos los de grupo, y además vinieron Gustavo, Cristina, David, Anahí  y ¿cómo se llamaba el amigo?
- Vamos, apremió el juez
- Unos 14, señoría
- Y, ¿me podría aclarar que ocurrió inmediatamente después de la reunión?
- Exactamente, no... se oyó un suspiro ahogado en la sala. Un grupo nos marchamos a la piscina a darnos un baño, mientras otros, supongo, preparaban la mesa y sacaban la cena...los de la piscina echamos un partido de waterpolo, nada de este mundo....

El abogado de la acusación saltó como un resorte interrumpiendo mi declaración. Señoría, protesto. Todo esto es irrelevante... ¿la pregunta es cómo llegaron a hablar sobre los trabajos más extraños que habían realizado...

Todas las personas que llenaban la sala, rebotaron la mirada desde el joven abogado al juez, cual punto decisivo de un torneo de tenis. Éste, sintiendo cientos de ojos fijos en él, carraspeó y afirmó: se acepta la protesta y dirigiéndose al jurado, que resultaron ser  una serie de maniquís desnudos colocados en el estrado, añadió: el jurado no tendrá en consideración la frase: Nada de este mundo. Por supuesto, ni se inmutaron.

En ese momento se oyó un ronquido a mi derecha: mi abogado se había dormido y se había puesto un gorro de baño con volante. A la vez, a mi izquierda, el abogado de la acusación había dado la espalda al juez y empezaba a servir el té a un grupo de hombres y mujeres vestidos con toga y pelucas dieciochescas.

Pero oiga, señor juez! me oí decir desde el púlpito al que estaba subida ¿quien va a determinar la sentencia? ¡Esto no tiene sentido!

Entre los murmullos crecientes que surgían de la sala, el juez estalló en furia: ¡Esto no se puede consentir!¡QUE LE CORTEN LA CABEZA!

Entonces, un grupo de naipes irrumpió por la puerta de atrás y se abalanzaron sobre mí...

-Rocio, ya hemos llegado a casa.... me incorporé súbitamente frente a las escaleras blancas que subían a la terraza de mi casa.. mmm vale... acerté a musitar saliendo del coche a tientas... aún notaba el picante de la ensalada de lentejas de Pau.