(ROZIO)
La luna parecía azul. Toda la atmósfera justo antes del amanecer se teñía de colores fríos: verde el cielo, añil el mar.
El día anterior había atravesado las montañas ralladas guiando a su rebaño hasta el pasto fresco.
Estaba sola y ya no tenía que caminar más. Hoy podía dormir y sin embargo, hete aquí, observando el despertar del nuevo mundo. Las bestias descansan bajo los árboles en grupos mientras los pájaros despertaban piando con todas sus fuerzas.
El mundo diurno aplastaba bajo su manto a la quietud nocturna de almendros blancos como las estrellas.
Entrecerró los ojos y recordó su perfil. Nunca más volvió a ver el rostro entero. La única imagen que le quedó en su mente es la mitad de su cara en un fondo confuso de brazos en movimiento y paredes llenas de cuadros.
Abrió los ojos y al fin vio el sol, flotando como un globo en el cielo.
(ANTONIO)
El
sol parecía blanco. Quemaba el cielo y la atmósfera aclarando todos los
matices del color: amarilla la hierba seca, crema la tierra. Abrió los ojos y al fin vio el sol, flotando como un globo en el cielo.
Al
día siguiente tendría que volver a atravesar las montañas ralladas e ir
un poco más lejos con su rebaño a la búsqueda de los últimos pastos
frescos.
La
vida es larga cuando estamos quietos y solos, cuando las horas pasan
enteras, ya despiertos y con el único proyecto de llegar vivos a la
primera estrella. Los pájaros dejarán paso a los grillos, éstos a las
cigarras, y el silencio regresará cuando las últimas caigan extenuadas.
El manto claro y cargado del día caerá aumentando su peso hasta diluirse nuevamente en la brisa fresca nocturna.
Ahora
recuerda con los ojos bien abiertos, clavados en la luz hiriente del
día. En un minuto o en un día, la secuencia será la misma, desentraña la
maraña de capas que crearon su historia. Los cuadros en movimiento
cuentan una vida llena de muros. La mitad de un rostro, es más que la
mitad de nada.
Abrió los ojos y al fin vio la media sonrisa de la luna, flotando como una señal en el cielo.
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lunes, 20 de enero de 2014
Com-parti-2: GUILLERMO - ROZIO - Café de la Vieja Plaza
CAFÉ DE LA VIEJA PLAZA
(GUILLE)
Vuelvo al cafetín
de la vieja plaza.
Las fotografías
tapizaban sus paredes
con rostros
amarillos.
Detrás de cada
imagen, una historia diferente.
Se reunían la vida,
la desdicha y las horas felices.
La memoria es incierta:
el tiempo se
encarga de encubrirla.
La vieja máquina
del café silbaba
como el pitido
último de un barco a la deriva.
Un anciano meditaba
una pérdida
contenida dentro de
su vaso de ginebra.
El reloj oscilaba
su péndulo armónicamente
como el martillo de
un obrero
golpeando en la
conciencia de los días.
Fuera, los
estorninos disputaban un charco
a las primeras
gotas de lluvia del invierno.
He vuelto al Café
del que nunca me he ido.
Permanezco de
alguna manera en el silencio de su sala.
La soledad es tan
antigua como esta plaza.
Aunque menos terca
que el olvido.
(ROZIO)
Vuelvo a mirar las paredes cargadas
de vida
y siento que cada rostro me hace la
misma pregunta:
¿te vas o te quedas?
Cualquier respuesta me vuelve un
poco más amarillo.
Me acerqué a la barra cargando la
mochila llena de osadía.
Don Luis frotaba un vaso con un
trapo
como intentado ver el futuro en su
reflejo.
Por un instante, todo quedó quieto:
el reloj, la máquina y el viejo
golpeado y a la deriva.
Los estorninos, ajenos al encuentro,
siguieron bebiendo su invierno.
Uno no regresa hasta que es
reconocido.
La soledad se esquiva con un abrazo
al pasado,
aunque los sujetos ya no sean los
mismos.
martes, 10 de diciembre de 2013
Elogio a la mala leche - Rozio
Me llamo Javier y nací en el país de la mala leche. Cada mañana me levanto y golpeo el despertador con rabia. El 50 % del presupuesto de un malalé se va en este objeto. Total, la comida casi siempre está sosa, el arroz pasado y básicamente, digámoslo: está mala y la dejamos sin tocar en el plato. Algunos ciudadanos notables, incluso tiran éste al suelo, pero sólo se lo pueden permitir los verdaderamente ricos.
La atmósfera negativa que emana nuestro hogar, hace que llueva casi siempre que sales de casa, pero no está bien visto lanzar improperios, sino sólo ejecutar un fuerte chasquido. Esto se aprende desde pequeños. Ahora bien, debido a la abundancia de charcos, siempre te salpica algún coche en la calle, y aquí si que puedes explayarte y largar unos cuantos insultos y gritos, que serán apropiadamente respondidos bien por el conductor o bien con el claxon. Así, nadie puede oírse por la calle y puedes caminar bien cabreado.
En el trabajo, la gente asciende según su capacidad de amargar el día a los compañeros, y los más agradables y bruscos son seleccionados para los puestos de atención a l público. Así, nadie sale de ningún comercio sin haber agriado el humor a cualquiera.
Casi siempre llegamos a casa cansados y con hambre, lo que propicia que el ambiente sea bastante desagradable. Yo he tenido suerte, y he encontrado a una mujer que discute por cualquier cosa y somos bastante infelices. Nos gusta salir los sábados, como todo el mundo, a los lugares más abarrotados donde todo el mundo te cae mal. Ahora vamos a "Mala puñalá te den". Ahí ponen una película o hacen conciertos, pero todo el mundo habla y apenas puedes seguirlos y al volver puedes ir criticando a los de al lado.
En fin, puedo presumir de ser un ciudadano bastante normal. Me despediré con un sincero: que os den a todos y aunque no pienso disculparme por el tono cordial de la carta, debo decir que hoy no tengo el día.
La atmósfera negativa que emana nuestro hogar, hace que llueva casi siempre que sales de casa, pero no está bien visto lanzar improperios, sino sólo ejecutar un fuerte chasquido. Esto se aprende desde pequeños. Ahora bien, debido a la abundancia de charcos, siempre te salpica algún coche en la calle, y aquí si que puedes explayarte y largar unos cuantos insultos y gritos, que serán apropiadamente respondidos bien por el conductor o bien con el claxon. Así, nadie puede oírse por la calle y puedes caminar bien cabreado.
En el trabajo, la gente asciende según su capacidad de amargar el día a los compañeros, y los más agradables y bruscos son seleccionados para los puestos de atención a l público. Así, nadie sale de ningún comercio sin haber agriado el humor a cualquiera.
Casi siempre llegamos a casa cansados y con hambre, lo que propicia que el ambiente sea bastante desagradable. Yo he tenido suerte, y he encontrado a una mujer que discute por cualquier cosa y somos bastante infelices. Nos gusta salir los sábados, como todo el mundo, a los lugares más abarrotados donde todo el mundo te cae mal. Ahora vamos a "Mala puñalá te den". Ahí ponen una película o hacen conciertos, pero todo el mundo habla y apenas puedes seguirlos y al volver puedes ir criticando a los de al lado.
En fin, puedo presumir de ser un ciudadano bastante normal. Me despediré con un sincero: que os den a todos y aunque no pienso disculparme por el tono cordial de la carta, debo decir que hoy no tengo el día.
lunes, 25 de noviembre de 2013
La traición - Rozio
Se detuvo un momento antes de salir al camino.
Encendió un cigarro, más por necesidad de llenar el momento que por deseo de
fumárselo. Tosió con el humo. Ni siquiera eso le pasaba a través del nudo de su
garganta. Se iba para no volver. Este camino era de ida sin vuelta. Había
aprendido que el premio de los traidores era quedarse solos. Entre calada y
calada repasó su decisión: No fui capaz de verlo a tiempo. Mientras se gestaba
el proyecto, no fue difícil pasar desapercibido. Todos aplaudían y admiraban a
los imponentes líderes. Gente con carisma innato y poseedores del don de la
convicción propia y ajena. Y nadie se percató de mi presencia: la comadreja en
la esquina de la mesa. Ahí, callado, taciturno e insignificante, me relamía
instalado en el segundo plano y pensaba en lo importante que sería cuando todos
descubrieran que era yo en el fondo la pieza clave del grupo. De su estrepitoso
fracaso. Nadie ni nada me había advertido de la derrota que sientes al
traicionar. Quien actúa miserablemente en un momento clave, cuando se mira al
espejo, ve al cobarde que fue y volverá a ser. Ya nada es lo mismo. La
debilidad aparece como algo humillantemente sencillo. Y de ahí nace la
vergüenza. Cada esquina parece recordarme implacablemente lo decepcionante que
ha resultado la búsqueda de "lo mejor para mi". Debo marcharme, huir.
Hoy de este lugar, mañana ¿quien sabe? No es la traición quien me persigue,
sino la derrota de haber cedido tan fácil ante ella. Un campo ibicenco tras el verano - Rozio
Pasaron los tórridos días en los que el sol
ardía y la tierra se apretaba. Cayeron
algunas lluvias, y aunque en algún momento el calor repite su asedio, la noche
siempre trae el bálsamo de la frescura y el rocío. Un amanecer de otoño
conduciendo, me percato de que al campo ibicenco le ha empezado a salir la
pelusa de su futuro manto verde con el que se viste para el invierno. Paro un momento
y observo el horizonte, definido por el rojo suelo, partido a terrones por le
hierro de un arado y fragmentado por algarrobos dispersos y piedras ordenadas
componiendo un muro. Esta podría ser mi escena, pero aún falta mucho.
Miles de seres de quitina viven en esta foto,
minúsculos y apenas visibles. Algunas hormigas forman una obediente fila. En
realidad, varias filas. Capturamos una abeja cruzando a ras de hierba hacia
algún lugar donde parar un momento y seguir su vuelo. Bajo las hojas, mariposas
nocturnas se camuflan durmiendo el día que llega. Una pata de escarabajo asoma
por su túnel perforado en el tronco, mientras chupa la savia que llega de la
tierra. Un gusano camina un rato fuera del subsuelo que excava a diario.
Aparece un saltamontes tempranero que se expulsa los restos de la noche y
limpia sus ojos al sol que ya calienta.
Siempre hay un mundo dentro de otro mundo.
Bellezas ocultas e infinitas escenas.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Com-partidos - Anahi-Rozio
(Anahi)
Lleva un par de meses
dedicándose a Morfeo, no es extraño ya que es invierno y es un gato. La ultima
en pisar el suelo frío por la mañana, y solo por máxima necesidad. Al escuchar
los ruidos matutinos de Antonio mueve una oreja
parabolicamente, ya sabe quien es y que esta haciendo, pero es bueno
confirmar. cuando escucha entrar los pesados pasos con prisa , medios dormidos
a la cocina y el sonido de la cafetera, recién
levanta la cabeza para dar señal de vida. Deshace el ovillo tibio y
peludo en el que se encuentra y rodando un poco sobre la espalda estira con
placer las patas arqueándose y conteniendo la respiración. Aun es de noche pero algo en su interior la hace sentarse chuparse
3 o 4 veces debajo del cuello, estirarse un poquito mas y dar un gran brinco
del sofá al suelo. Flexiona las patas traseras y estira las delanteras para
poner en orden la columna, luego estira hacia atrás una pata, inmediatamente la
otra porque corre prisa y se enrolla en los pies grandes que esperan con
insistencia un café perfumado y caliente. Es tanto el gusto que siente frotando
la cabeza por los zapatos que pierde el equilibrio y se cae al suelo. Con tanta
gracia, que parece un hecho aislado dejando la tripita bien a la vista, para la
sesión de caricias y arrumacos. Unas manos grandes la frotan con fuerza y le
tiran un poco de las orejas. Ya sabe que no es hora pero reclama un poco de
comidas sin conseguir nada de la nevera. Ya que está de pie aprovecha para
comer algunas croquetas y beber algo de agua fresca. Mira la caja con
piedrecillas pero prefiere esperar a que habrán la puerta y oler la hierva
fresca. Aun no,hace suficiente calor así que regresa a la manta para poder
limpiarse con cuidado. Es un trabajo arduo y diligente que extenderá a lo largo
del día.
(Rocio)
Aún no pienso. Hasta ahora todo ha sido
automático. Movimientos ensayados en la penumbra que se repiten con apenas
variaciones diarias. Unas veces son más lentos, otras, las menos, choco
inesperadamente con algún objeto debido a la desviación en apenas 3 centímetros
de mi habitual trayectoria.
De esta manera llego a la cocina y estimulado por
la plena luz artificial empiezo a componer las primeras sensaciones reales del
día: Maya me acaricia los pies y me hace sonreír al caerse al suelo. Se dirige
a su comida y yo a la mía. Con el café en la manos repaso los principales asuntos
del día. Apenas unos minutos más tarde, salgo al exterior donde una tenue luz
despista el día. Aún alcanzo a ver a Maya enfrascada en su propia limpieza. Me
gustaría quedarme con ella ¡Quien fuera gato!
Subo a la moto que espera resignada aguantando la
humedad de la noche. Tras ejecutar los movimientos que forman parte de la
coreografía de arranque, salgo airoso, pero apenas asomo al camino freno en
seco. El coche a mi izquierda no estaba previsto en el guión matutino. Tan sólo
resulta inesperado, sin rozar una situación de peligro, pero la sorpresa hace
que mi organismo se haya activado. La vecina y yo nos saludamos y aprovecho
para buscar sin encontrarlo un atisbo de crítica en sus ojos. Mejor. Lo último
que pienso antes de enfilar alerta la carretera es si Maya habrá levantado las
orejas
miércoles, 9 de octubre de 2013
Pesaba casi 1k 400 - Rozio
Buscando entre la basura encontré estos
hierros enredados. Yo no soy muy listo, pero fui capaz de ver algo en ellos,
aparte de tuercas y engranajes oxidados. Sin pensar más, lo metí en la bolsa
con el resto de cosas útiles encontradas en el día. Al llegar al refugio se lo
entregué a Andrés, y me quedé mirándole, esperando su aprobación. Cuando lo
cogió entre sus manos, el entrecejo se frunció en un gesto de extrañeza, pero
un segundo después, se le iluminó el rostro con el gozo del entendimiento. Me
sonrió y dijo: Aún no lo sé, pero creo que puedo hacerlo funcionar. Me revolvió
el pelo, aún sonriendo y añadió: Creo que te voy a dar una gran sorpresa.
No me contó nada más. A partir de ese día, se
encerró en el taller y empezó a trabajar. Yo seguí haciendo mis rutas diarias
en busca de comida para nosotros, pero ahora iba más rápido y siempre volvía
antes, con el interrogante aflorando en mi cabeza ¿Habrá terminado Andrés?.
Pero cuando llegaba, él sólo levantaba la cabeza un momento, me saludaba y
seguía trabajando en el artefacto. Y yo esperaba, solo, a ver que diantres
salía de la mesa del taller.
Desde que acabó la guerra las noches son puro
silencio. Andrés y yo nunca hablamos para no romperlo, tan sólo nos sentamos
juntos en la puerta del refugio, uno junto al otro, observando las estrellas y
evitando recordar cualquier cosa de antes de nuestro encuentro. Ahora me siento
yo sólo, mientras Andrés trabaja, pero ya no tengo miedo como antes, como
cuando llegué al refugio y aún caían bombas.
De pronto, me doy cuenta de que Andrés está a
mi lado. No sé cuanto tiempo llevará ahí, pero está claramente sonriendo. Le
miro fijamente y él me entrega uan pulsera metálica. Tienes que ponértela para
que te siga en tus expediciones y guiarle. ¿guiar? ¿a quien?... Andrés sacó de
su lado un robot pequeño, con cuatro patas. No pesaría más de 1 kg 400. ¿Nunca
tuviste un gato antes? Me preguntó con sorna. Entonces lo dejó en el suelo y el
gato-robot empezó a andar hacia mí.
Reflejo en el azulejo - Rozio
Mi nombre es Mike O'Hara. Y soy el tipo que está sentado en el suelo de este baño. De hecho, creo que me he instalado aquí y desde hace un rato que sólo veo el reflejo de mi careto en un azulejo. Ni siquiera estoy borracho ya. Sólo estoy harto. Salir de aquí supondría llegar por el pasillo a la habitación de mi hotel donde sentiré el mismo desapego que en mi propia casa. Cada año igual. Vivir en un pueblo de mierda, trabajando como un cabrón en la fábrica que me roba la vida, la misma puta lluvia siempre, total para acabar en un lugar como éste, el mismo baño repetido y multiplicado cientos de veces, borracho como una cuba.
Odio este estado de irrealidad en que me digo a mí mismo que no me gusta mi vida. La gente cree que los guiris venimos a eso, a beber como cosacos porque nos gusta. Pero es otra cosa. Bebemos porque sí, porque hemos perdido la práctica de relacionarnos con la gente, porque la soledad es menos pesada y se disipa un rato. Lo más terrible es que creo que bebo porque no se espera de mí otra cosa. Desde pequeño se me ha dicho que no me gustaría mi vida, que no amaría a mi esposa y que si iba a encontrar algo de felicidad era durante unas cortas y etílicas vacaciones en Ibiza. Vaya mierda.
Por eso igual no salgo nunca. O mejor aún. ¿Y si salgo y no vuelvo? ¿Y si me quedo a vivir aquí?
Odio este estado de irrealidad en que me digo a mí mismo que no me gusta mi vida. La gente cree que los guiris venimos a eso, a beber como cosacos porque nos gusta. Pero es otra cosa. Bebemos porque sí, porque hemos perdido la práctica de relacionarnos con la gente, porque la soledad es menos pesada y se disipa un rato. Lo más terrible es que creo que bebo porque no se espera de mí otra cosa. Desde pequeño se me ha dicho que no me gustaría mi vida, que no amaría a mi esposa y que si iba a encontrar algo de felicidad era durante unas cortas y etílicas vacaciones en Ibiza. Vaya mierda.
Por eso igual no salgo nunca. O mejor aún. ¿Y si salgo y no vuelvo? ¿Y si me quedo a vivir aquí?
Semblanza de Guille - Rozio
Este invierno ha sido el más ventoso en mucho tiempo. Sin ir más lejos, el sábado de la semana pasada llegaron las rachas a 80 km/h
Mi amigo Guille es tan delgado que podía haber salido volando. Igual debería meterse las piedras que pinta Anahí en sus bolsillos, para que no se lo lleve el viento como a Maria Sarmiento.
MI amigo Guille tiene aspecto de serio. Cuando habla, mira intenso y se explica despacio, pensando las palabras, con el rostro concentrado... pero entonces en cualquier momento sonríe y toda esta apariencia se le desmonta y se convierte en un chiquillo con cara de pillo.
Todavía no he dicho lo que más me gusta: cerrar los ojos cuando lee cualquier cosa. Podría leer las instrucciones de una lavadora y me iría dentro del tambor, con los vaivenes de la ropa, bailando....
Así pues, de ritmo lento, alto, flaco, nadie diría que el tipo con el que se cruzó en la calle es honesto, sensible, inteligente, curioso... que convierte las palabras en tesoros. Marino que vino de la otra parte del mundo hasta aquí ¡Que suerte la mía!
Mi amigo Guille es tan delgado que podía haber salido volando. Igual debería meterse las piedras que pinta Anahí en sus bolsillos, para que no se lo lleve el viento como a Maria Sarmiento.
MI amigo Guille tiene aspecto de serio. Cuando habla, mira intenso y se explica despacio, pensando las palabras, con el rostro concentrado... pero entonces en cualquier momento sonríe y toda esta apariencia se le desmonta y se convierte en un chiquillo con cara de pillo.
Todavía no he dicho lo que más me gusta: cerrar los ojos cuando lee cualquier cosa. Podría leer las instrucciones de una lavadora y me iría dentro del tambor, con los vaivenes de la ropa, bailando....
Así pues, de ritmo lento, alto, flaco, nadie diría que el tipo con el que se cruzó en la calle es honesto, sensible, inteligente, curioso... que convierte las palabras en tesoros. Marino que vino de la otra parte del mundo hasta aquí ¡Que suerte la mía!
Unicornio - Rozio
Árbol, roca, camino, flor y tú, mi amor. Hermosa escena.
Duermes, llevas todo el día huyendo. Hacia el sur.
Yo soy unicornio. Te ví esconderte de los que te perseguían. Te ví llorar.
Agarrabas los pies enrojecidos mientras intentabas taparte con el rojo manto.
Poco a poco, el llanto fue menguando.
Los hombres desaparecieron mientras la luz se diluían en el horizonte, y tú,
suavemente, lejos del temor y acosada por el cansancio, recibiste la súbita paz del descanso.
Y entonces yo salí de tus sueños. Blanco, delicado.
Inundado de amor lamí tu pelo.
Duerme mi dulce humano.
Yo te velo
Duermes, llevas todo el día huyendo. Hacia el sur.
Yo soy unicornio. Te ví esconderte de los que te perseguían. Te ví llorar.
Agarrabas los pies enrojecidos mientras intentabas taparte con el rojo manto.
Poco a poco, el llanto fue menguando.
Los hombres desaparecieron mientras la luz se diluían en el horizonte, y tú,
suavemente, lejos del temor y acosada por el cansancio, recibiste la súbita paz del descanso.
Y entonces yo salí de tus sueños. Blanco, delicado.
Inundado de amor lamí tu pelo.
Duerme mi dulce humano.
Yo te velo
Texto de Colinas - Rozio
...¿cual es la mano que sin peligro, nos puede conducir a los humanos a la plena libertad de la luz?
Me preguntaba cerrando la ventana. Entonces, justo antes de irme, volvió a aparecer otro pájaro por detrás, y de nuevo chocó contra el cristal de la ventana que acababa de cerrar. Pero entonces, observé sorprendido, que tras un par de intentos y golpes más, el pájaro paró. Se quedó observando el cristal, dando saltitos. Un segundo después, se puso a volar por la casa.
Corrí persiguiéndole, sin intentar tocarle, dejándole buscar. Chocó contra tres ventanas más. Era invierno, y a pesar del sol, la temperatura obligaba a cerrar herméticamente la casa. ¿que hará el pajarillo cuando no encuentre ninguna opción?
Entonces, se posó en la chimenea. Levantó el cuello en un giro y miró hacia arriba. Supongo que para un pajarillo hay que reunir mucho valor para cruzar un largo y estrecho túnel negro, maloliente, hacia ese punto alto de luz, pero tras dos saltitos más sobre las cenizas del fuego anterior, salió disparado hacia la libertad y su ansiado cielo azul.
Moraleja: (recitada por el pájaro y así saldo la deuda de la fábula)
No hay mano que te guíe a la libertad. No directamente. No hay realidad que buscar. Hay un paisaje, como el que Alicia veía a través de la cerradura, al que queremos llegar, tal y como nosotros lo percibimos. El camino directo, no siempre es el más rápid0, ni el que te lleva al éxito. Si no desesperas, ni peleas con tu realidad, la búsqueda te puede regalar un mayor tesoro.
En otra ocasión, un pájaro que la mano sacó, al rato, intentó volver a entrar chocando con el otro lado del cristal. Otro pájaro, no vio que al otro lado acechaba un gavilán.
La realidad que deseamos, es la perspectiva que nos deja ver un marco de ventana.
El pájaro que busca, encuentra, y si no, quizás deba esperar a la primavera, comer las migajas del suelo, dormir en una viga... eso sí, alerta, atento al momento en que el calor abra una ventana
El amigo, el niño, la madre - Rozio
El amigo
El desdichado tiempo perdido... Tengo que contarte todo lo que encontré y todo lo que aún sigo buscando. Y los sonidos de las calles que recorrí solo y en compañía de pasos prestados... esos sonidos que también tu has escuchado y que tejen nuestro tiempo de amigos... Llevo varias cicatrices, ya sabes que siempre tropiezo con muchas piedras... Mis pies heridos están cansados...¿que será de ti?
El niño
Con azul: peces volando por la ciudad atacados por escuadrones de libélulas en rojo. Las estrellas: rosa. Son flores que se abren y se cierran constantemente, dejando caer pétalos que se convierten en nieve sobre las montañas (gris). Gatos esquiando (marrón) ondeando farolillos de verbena (todos los colores)
La madre
El azúcar, café, fairy, vaya! aún me quedaba, huevos, jamón, limones y manzanas, queso a la nevera, sal, uvas y zumos...
El amigo llama a la puerta. El niño deja su dibujo. La madre guarda las bolsas de plástico. Ninguno de los tres ha pensado ni un segundo en la muerte ese día. Poco después, ninguno podrá dejar de hacerlo. La muerte habrá caído por sorpresa como una manta sobre ellos, adaptándose a cada arruga de su cerebro.
¿Está tu padre, Jason?
Mi padre murió hace 3 años.
El desdichado tiempo perdido... Tengo que contarte todo lo que encontré y todo lo que aún sigo buscando. Y los sonidos de las calles que recorrí solo y en compañía de pasos prestados... esos sonidos que también tu has escuchado y que tejen nuestro tiempo de amigos... Llevo varias cicatrices, ya sabes que siempre tropiezo con muchas piedras... Mis pies heridos están cansados...¿que será de ti?
El niño
Con azul: peces volando por la ciudad atacados por escuadrones de libélulas en rojo. Las estrellas: rosa. Son flores que se abren y se cierran constantemente, dejando caer pétalos que se convierten en nieve sobre las montañas (gris). Gatos esquiando (marrón) ondeando farolillos de verbena (todos los colores)
La madre
El azúcar, café, fairy, vaya! aún me quedaba, huevos, jamón, limones y manzanas, queso a la nevera, sal, uvas y zumos...
El amigo llama a la puerta. El niño deja su dibujo. La madre guarda las bolsas de plástico. Ninguno de los tres ha pensado ni un segundo en la muerte ese día. Poco después, ninguno podrá dejar de hacerlo. La muerte habrá caído por sorpresa como una manta sobre ellos, adaptándose a cada arruga de su cerebro.
¿Está tu padre, Jason?
Mi padre murió hace 3 años.
domingo, 23 de junio de 2013
Juegos - Rozio
La desee desde el primer momento en que la vi.
Y ella también sintió lo mismo.
Cada uno reacciona de diferente manera al
hambre del otro. Yo no dejaba de mirarla y ella, de esquivar mis ardientes
miradas. Este rechazo tímido hacía palpitar mis genitales y nublaba mi visión.
Dicen que hay dos polos eléctricos: los
opuestos se atraen y los similares se repelen. Hay un tercero. Los polos
complementarios. En esos milímetros cargados de electricidad entre nosotros las
fuerzas se compensan y pese a que nuestras manos se acercan una a la otra,
atraídas irremediablemente, son incapaces de superar una invisible barrera y
tocarse.
Y ahora estamos aquí. Tu mano se tiene que
mover al rojo y tu única opción es girarte entera y ponerte debajo de mí.
Seguimos igual, tú no me miras, y yo te atravieso con la mirada. Mi boca queda
tan cerca de tu cuello que sólo sacando mi lengua te lamería la oreja. Pensarlo
hace que empiece a sentir un calor tremendo.
Mi pierna se mueve al amarillo. Tengo varias
opciones, pero elijo la que queda entre tus piernas.
Pienso que pasaría si empezara a frotar
lentamente tu pubis. Empezarías a gemir y a suspirar y te retorcerías
intentando escapar de mi deseo. Veo tus bragas de seda transparentes húmedas,
mojándolo todo desde la base de tu pelvis... me vi incapaz de contener una
tremenda erección. Imaginé que alargabas la mano y me bajabas la cremallera. Mi
órgano salía disparado hacia fuera y tu lo besabas y chupabas, tragándote todos
mis líquidos.
Entonces alguien perdió el equilibrio y caímos
todos en masa, unos sobre otros, aplastando mis ensoñaciones.
El juego de enredos acabó, cada uno se fue a
su casa y ella nunca me dirigió ni una mirada.
miércoles, 5 de junio de 2013
Tengo miedo - Rozio
Tengo miedo. No. Estoy aterrada. Creo que hay
alguien ahí fuera. Me ha parecido oírle rascar la puerta. Por favor, por favor,
seguro que son imaginaciones mías. Estoy paralizada.
Me muero de sueño, pero en cuanto cierro los
ojos y apago la luz... no puedo soportar el miedo. Tengo las mantas hasta el
cuello ¡como si me pudieran proteger del ataque de un monstruo! ¿pero porque
pienso eso?...
Seguro que hay alguien rondando en casa, hoy
cuando llegué, me di cuenta que había olvidado cerrar con llave. Entonces pudo
entrar y esconderse todo el día esperando la noche... en cuanto me metí en la
cama oí cerrarse una puerta. Me asusté y encendí la luz, quedé a la escucha y
no oí nada más. Volví a intentar dormirme, pero entonces oí los crujidos...
Joder, son imaginaciones mías.
Me voy a armar de valor y voy a salir de la
cama. No creo que salga una mano de debajo y me coja un pie. Si me atrevo
miraré antes... no me atrevo. ¿Por qué no tengo ni un maldito palo cerca? Una,
dos y tres.... allá voy.
Tengo que tranquilizarme, me va a dar una
taquicardia. No hay nada ni nadie bajo la cama. Tengo un ataque de pánico.
Vamos a trazar un plan. Salgo de la cama, voy al pasillo, antes de todo,
encender la luz, caminaré pegada a la pared, llegaré a la cocina y beberé un
vaso de agua, y así comprobaré que no hay nada ni nadie ahí fuera que me vaya a
matar. Espera. ¿me ha parecido oir un ruido de pasos? No, no puede ser. Vamos!
Joder, joder, no he podido. Se me ha caído el
vaso de agua al creer oir un ruido detrás de mí y se ha roto. He vuelto
corriendo a la cama y me he golpeado una pierna con la mesita del salón. No
puedo más, sólo quiero que llegue el día. Voy a sentarme en la cama, atrancaré
la puerta con una silla, cogeré un libro y leeré hasta quedar dormida con la
luz encendida, así tendré la mente ocupada y no imaginaré tonterías... pero
esos ruidos, son tan raros. Al menos pude coger un cuchillo de la cocina.....
El forense encontró el cuerpo en una postura
apacible, pero la cara presentaba un rictus aterrorizado... Su visión erizaba
los pelos de la nuca. El libro abierto sobre la cama, la luz encendida, una
silla en medio de la habitación, y el cuchillo clavado en el estómago. Habrá
que determinar si es suicidio o asesinato. No hay notas... sólo un vaso de agua
en la mesilla de noche, intacto.
lunes, 13 de mayo de 2013
La tienda de flores - Rozio
Son casi las seis de la tarde y aún no ha
venido. La señora se retrasa hoy más de la cuenta. No me había fijado hasta hoy
de lo puntual que es siempre.
¿Que miras tanto a la calle? me pregunta
despreocupadamente Elisa. Ayer salió hasta tarde y parece que ha conocido otra
vez a alguien. Hoy ha estado todo el día pendiente de los mensajitos que le
llegaban y no ha soltado el puto teléfono en toda la tarde.
Lo que me sorprende es que te hayas dado
cuenta, respondo un poco molesta.
Parece que capta la indirecta y deja el
teléfono en el mostrador. Con ganas de conversar un rato se acerca a la puerta
de la tienda y me dice: es por la vieja, no? Igual hoy no viene.
Me giro inmediatamente y le digo: pero que
dices! Todos los viernes desde que
abrimos viene paseando desde la calle de arriba, despacito, disfrutando del sol,
y llega a las cinco y media puntual.
Debió ser muy guapa de joven, va siempre tan
bien peinada, con un poco de sombra en los ojos, tan elegante... aún es muy
guapa, no?
Yo creo que sí. Además, no sólo es el aspecto,
es que también habla tan dulce... es Argentina, verdad?
Si, vivió mucho tiempo en Ibiza, me parece.
¿te la imaginas toda hippy, drogándose,
bailando y bañándose desnuda en la playa?
No, no , o
de gogó en una discoteca, viajando en yates de famosos por el día...
Seguro que sería igual que ahora, en el campo,
las plantitas...
¿tendrá hijos? ¿y marido? Casi nunca habla de
ella misma. Siempre nos pregunta a nosotras lo que hemos hecho esta semana y
escucha nuestros rollos.
Mira, ahí viene! ¿ves? ¡Te lo dije! ¿que le
habrá pasado?
Hola, buenas tardes! Señora Anahí, pensábamos
que ya no vendría....
Ante la cara de sorpresa que puso no pude más
que acusar a la tonta de Elisa: Ella creía eso, yo sabía que no, que seguro que
llegaba...
Ay, chiquitas! A lo mejor un día va y no vengo más ya! dice guiñándome un ojo.
No diga eso, que para nosotras usted es la
mejor cliente que tenemos... soltó la bruta de Elisa.
La señora Anahí, lejos de enfadarse, sonrió con
la boca y los ojitos, viendo sólo juventud en las palabras de la dependienta.
Se arregló un poco el pelo en el reflejo del escaparate y preguntó. Bueno, a
ver que flores tenemos para hoy.
martes, 19 de marzo de 2013
Navidad - Rozio
Los sinvergüenzas esperaban ocultos en las sombras. Aún no
había anochecido pero al ocultarse el sol, el frío y la humedad cayeron sobre
sus cuerpos como una manta indeseable.
Algo no iba del todo bien. Ahora era el momento en que
esperaban entrar en la casa, según las informaciones de Marisa. A las 17:30 los
dueños saldrían a la cabalgata de reyes y luego irían a cenar con la cuñada. No
volverán hasta tarde, con el niño ya dormido, si es que los nervios lo
permitían. Son casi las 18 y este maldito frío se me está metiendo hasta la
médula... al final, la jugada me costará una pulmonía, pensaba uno de ellos.
Por fin, salieron precipitadamente todos y tras su marcha se
hizo el silencio en la casa de campo. Ningún vecino que pudiera presenciar el
robo, ninguna carretera cercana que trajera un testigo inesperado del
despreciable acto que iba a ocurrir.
Tenían la llave de la puerta trasera, así que la entrada a
la mansión fue sencilla. Aún así, destrozaron la cerradura para no implicar a
la ex trabajadora de la casa. Fueron directos al armario de la habitación. Ya
habían comprado los regalos de reyes antes de despedir a Marisa, así que esta
sabía perfectamente donde estaban escondidos. Cargaron los paquetes en las
mochilas y se las pusieron a la espalda. Ahora sólo tenían que caminar monte a
través hasta llegar al vado donde aparcaron, y ya estaría hecho. La venganza
perpetrada por el despido injustificado. La poca sensibilidad de los ricos
hacia la gente que trabaja para ellos, el exceso frente al esfuerzo diario en
silencio, la incapacidad de agradecimiento por la diligencia y el buen hacer,
iban a ser compensadas con un hachazo.... mañana no habrían regalo de reyes
para nadie, y así entenderían el sufrimiento de los que no tienen oportunidad
de comprar nada y sorprender a sus hijos. Maldita tradición navideña. El abismo
entre la pobreza y la felicidad crecía insalvable en estos momentos...
Sin pensarlo mucho, salieron de la casa y comenzaron la
marcha en la fría noche. En silencio, cada uno caminó con la pesada carga y sus
propios remordimientos. No eran mala gente, pero la rabia acumulada les
proporcionó el valor par a realizar la vileza. Llegaron al coche, se miraron, y
descubrieron que ambos compartían la misma vergüenza. Sacaron los regalos,
rompieron los paquetes y volvieron a poner los juguetes en las mochilas. El
camino de vuelta fue una copia de la ida, silencio y frío. Dejaron los paquetes
sobre la cama, sin intentar disimular el hurto, ahora sí había prisa.
Finalmente, algo no fue bien. No hubo rabia suficiente para destrozar la
ilusión del niño, al fin y al cabo, él no tiene la culpa.
Cuaderno de bitácora: sesión 35
16 de diciembre de
2012, seis de la tarde, reunión en Pou de s'hereva. Asistimos a la sesión: Marcela, Rocio, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio.
Lecturas compartidas:
Hemos desgranado un texto de 210 palabras, y el reto es hacer otro texto a partir de esas palabras individuales, mezcladas y arrejuntadas. A ver quién logra el texto más largo.
Esta vez desgranamos el ejercicio en una única entrada con los textos y el recuento de palabras utilizadas
Hassan Ahmar: 40 palabras
"Desde la atalaya de su vida miró atrás y se estremeció. Había sido un largo y fatigoso camino. Imágenes luminosas de la juventud asaltaron su solitario corazón, vio como su matrimonio se había desmoronado hacía mucho tiempo, de joven. Cayó de rodillas en el polvo."
Anahi: 94 palabras
Lecturas compartidas:
- Julio Ramón Ribeyro: "La tentación del fracaso"
- Berna Wang: "Pequeños accidentes caseros" blog: Lamiradaoblicua
Hemos desgranado un texto de 210 palabras, y el reto es hacer otro texto a partir de esas palabras individuales, mezcladas y arrejuntadas. A ver quién logra el texto más largo.
Esta vez desgranamos el ejercicio en una única entrada con los textos y el recuento de palabras utilizadas
Hassan Ahmar: 40 palabras
"Desde la atalaya de su vida miró atrás y se estremeció. Había sido un largo y fatigoso camino. Imágenes luminosas de la juventud asaltaron su solitario corazón, vio como su matrimonio se había desmoronado hacía mucho tiempo, de joven. Cayó de rodillas en el polvo."
Anahi: 94 palabras
"Miraba la vieja
desde el solitario lago, la sorpresa y el exigido alojamiento de su vida. El
matrimonio había sido sofocante y largo. La vida y la retrospectiva estremeció
su corazón, fuera estaba su juventud y trayecto de vida, encontraba su destino
fatigoso y largo. Insignificantes sueños de imágenes desusadas ocultaban el
enigma de todo.
Enderezó tras de si
trozos de vida verde, pequeños fardos en un montón transparente. Con asombro
miro, sabía como partir.
En la cima de la
atalaya, en un camino amplio, un hombre joven vigilaba, miró y callo de
rodillas."
Antonio: 121 palabras
"Una atalaya.
Un calor sofocante. Por un camino árido y amplio a la cima, el joven se
estremeció. Vió su vida en retrospectiva. Imágenes luminosas le asaltaron, desmoronando en nostalgia y sorpresa trozos de vida. Había tenido un montón de sueños. Sabía que ocultaban fardos pequeños y pesados. El joven cayó de rodillas con el corazón amojamado. Esta vez se había exigido mucho, había sido un período fatigoso y largo. Alguna nube de polvo, súbita y aletargada, se arrastra por el trayecto. Entonces se enderezó, miró atrás, vio como su juventud se hacía transparente. Creyó otear su destino tras un velo. La carga del enigma que estaba portando se había ido. Maravillado, desde las alturas, el hombre solitario, miró al sur."
Rozio: 178 palabras
"Un hombre solitario había ido a otear la cima desde la
atalaya.
El calor y el polvo ocultaban todo fuera.
Miró atrás, y al hacerlo cayó de rodillas en el camino.
Le asaltaron imágenes luminosas de su juventud, y vio en
retrospectiva su largo trayecto por la vida.
Hacía mucho tiempo había tenido que partir desde el verde
sur, y el camino había sido como un largo matrimonio, transparente, fatigoso y
sofocante.
No le había exigido mucho a la vida, le había pedido
alguna sorpresa y sólo encontraba polvo y más polvo.
Con súbita nostalgia, miró una nube rumorosa y
transparente en las alturas.
Se estremeció.
Sí, había sido joven, mas había sido un largo velo, y su
vieja mirada, vigilaba aletargada el amplio panorama de su vida, y sabía que se
le estaba desmoronando a trozos.
Su árido destino se le antojó un enigma.
Entonces, por una vez en su
vida creyó maravillado en sí mismo.
Se vio sur y joven.
Hizo pequeños fardos de un montón de sueños
insignificantes y se enderezó portando un corazón amojamado."
Lluvia - Rozio
Un hombre sólo, apoyado en el marco de una
puerta, mira caer la lluvia.
Frente a él, el paisaje apenas se distingue.
El presente se desdibuja en el vacío de referencias.
El agua cae, implacable, mientras su mirada se
llena del recuerdo del amor perdido. Ella no está, en su lugar llegó esta
monótona lluvia.
No hay tristeza. Tan sólo la serena aceptación
de que sólo siente melancolía.
La humedad cala en sus huesos. Se hincha.
Arrecia la lluvia. El estruendo parece
gritarle: Ven, mójate. Siente miedo. Ella no está y por eso da un paso al
frente.
Ahora siente el impacto del chaparrón,
golpeándolo, haciéndole volver al presente.
Levanta la cara y los brazos hacia lo alto.
Sonríe al cielo. Empieza a disolverse. Al final, sólo queda un charco gris en
el cemento.
sábado, 9 de marzo de 2013
Visión reunión - Rozio
- ¿no? pues se lo
pondré más fácil: dijo el juez, mirándola a través de los critales de sus
gafas. ¿cuanta gente acudió a la cena?
- Déjeme pensar:
Antonio, Jason, Diana, Romani... me es más fácil si recuerdo las parejas
- ¿parejas de
entrevistas?
- Sí, señoría.
- Vaya juego
extraño... bien, sea breve
- Entonces, todos los
de grupo, y además vinieron Gustavo, Cristina, David, Anahí y ¿cómo se llamaba el amigo?
- Vamos, apremió el
juez
- Unos 14, señoría
- Y, ¿me podría
aclarar que ocurrió inmediatamente después de la reunión?
- Exactamente, no...
se oyó un suspiro ahogado en la sala. Un grupo nos marchamos a la piscina a
darnos un baño, mientras otros, supongo, preparaban la mesa y sacaban la
cena...los de la piscina echamos un partido de waterpolo, nada de este mundo....
El abogado de la
acusación saltó como un resorte interrumpiendo mi declaración. Señoría,
protesto. Todo esto es irrelevante... ¿la pregunta es cómo llegaron a hablar
sobre los trabajos más extraños que habían realizado...
Todas las personas
que llenaban la sala, rebotaron la mirada desde el joven abogado al juez, cual
punto decisivo de un torneo de tenis. Éste, sintiendo cientos de ojos fijos en
él, carraspeó y afirmó: se acepta la protesta y dirigiéndose al jurado, que
resultaron ser una serie de maniquís
desnudos colocados en el estrado, añadió: el jurado no tendrá en consideración
la frase: Nada de este mundo. Por supuesto, ni se inmutaron.
En ese momento se oyó
un ronquido a mi derecha: mi abogado se había dormido y se había puesto un
gorro de baño con volante. A la vez, a mi izquierda, el abogado de la acusación
había dado la espalda al juez y empezaba a servir el té a un grupo de hombres y
mujeres vestidos con toga y pelucas dieciochescas.
Pero oiga, señor
juez! me oí decir desde el púlpito al que estaba subida ¿quien va a determinar
la sentencia? ¡Esto no tiene sentido!
Entre los murmullos
crecientes que surgían de la sala, el juez estalló en furia: ¡Esto no se puede
consentir!¡QUE LE CORTEN LA CABEZA!
Entonces, un grupo de
naipes irrumpió por la puerta de atrás y se abalanzaron sobre mí...
-Rocio, ya hemos
llegado a casa.... me incorporé súbitamente frente a las escaleras blancas que
subían a la terraza de mi casa.. mmm vale... acerté a musitar saliendo del
coche a tientas... aún notaba el picante de la ensalada de lentejas de Pau.
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