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miércoles, 9 de octubre de 2013

Unicornio - Rozio

Árbol, roca, camino, flor y tú, mi amor. Hermosa escena.
Duermes, llevas todo el día huyendo. Hacia el sur.
Yo soy unicornio. Te ví esconderte de los que te perseguían. Te ví llorar.
Agarrabas los pies enrojecidos mientras intentabas taparte con el rojo manto.
Poco a poco, el llanto fue menguando.
Los hombres desaparecieron mientras la luz se diluían en el horizonte, y tú,
suavemente, lejos del temor y acosada por el cansancio, recibiste la súbita paz del descanso.
Y entonces yo salí de tus sueños. Blanco, delicado.
Inundado de amor lamí tu pelo.
Duerme mi dulce humano.
Yo te velo

viernes, 5 de julio de 2013

Unicornio - Pau

Esta mañana, al despertar, a esa hora en que el silencio es como el interior de una campana aquietada, cuando las gotas de rocio empiezan a sentirse intrusas antes de la fiesta de la mañana, cuando los aromas de las hierbas, plantas y flores entregan lo mejor de sus savias, cuando los pájaros celebran el fin de la oscuridad acechante y se disponen a bailar en la luz, en el viento suave que convoca la alborada, cuando la pureza puede olerse con una intensidad inimaginable y el sol alumbra por primera vez la tierra, apoderándose de todo...
Mi paraíso, el lugar perfecto para vivir mi vida y morir mi muerte. Quise alejarme de todo y que nadie me encontrara. Un hogar sin nadie para siempre.
Esta mañana, al despertar, ahí estaba, en el claro de bosque, ese humano, dormido, ajeno al profundo acto de profanación que estaba cometiendo.
Desde entonces, nada volvió a ser igual.

lunes, 1 de abril de 2013

Flashback - Unicornio y doncella - Romanie

Cuando aun era de día, ella, cansada de su largo trayecto a pie (descalzo), se tumbó y creó la noche en su entorno para descansar mejor.
De la oscuridad salió el Unicornio que se acercó a ella para contarle un secreto. Así quedaría bién guardado, contado mientras duerme. Ella lo llevaría en su interior sin recordar su contenido, solo se revelará cuando precísamente esa imagen aparezca ante ella. Así es cómo el secreto se guardóa a sí mismo y fue reconocido en el momento necesario. Cuando se despertó, deshizo la noche que la rodeaba y reenprendió su camino.

Unicornio - Anahi


Corría montaña abajo, sin recordar desde hacia cuanto, no importaba, solo deseaba sentir el movimiento de mi pelo, con la velocidad, el palpitar cada vez mas fuerte de mi corazón  el calor que recorre mi cuerpo y el contraste con el aire frío que entra por mis pulmones… la libertad.
Las ramas de algunos árboles me dan en el rostro, no me molesta, incluso me gusta. La tierra esta aun húmeda por las lluvias de días anteriores, es mi época favorita del año, el final del invierno, Con promesas de días mas largos y calidos. Huelo agua cerca… aminoro el paso para escuchar ya que muchos somos llamados a pasar nuestro tiempo a la vera del río y no todos comprendemos el compartir de la misma forma. Algo me intriga.  Me acerco muy lentamente escondiéndome entre los árboles. Un humo color plata se acerca lentamente, como un hilo de luz, delicado, casi efímero, me acerco a el y me envuelven sueños de amor y alegría, pasos ligeros sobre la hierva húmeda, perfume de flores y madera cuatro patas diferentes a las mías, de a pares, blandas.
 Cada forma de vida con sus sueños tan similares, me acerco despacio para no despertar a la mujer que duerme envuelta en el humo plateado de sus sueños jóvenes y despreocupados. Un suave susurro soy.

martes, 19 de marzo de 2013

La pintura - Antonio

- Doctor  Da Sesto. Acaban de llegar las últimas pruebas del laboratorio. Son concluyentes.
El Dr. Lorenzo Da Sesto, levanta sus ojos cansados del microscopio estereoscópico de reflectología infrarroja, pestañea, mira a su asistente y busca el final de las noticias que le trae.
- Usted tenía razón, es cuadro es de Giovanni del Minga. Los pigmentos, la pureza del grano y el aglutinante coinciden con las otras obras del autor renacentista.
El joven Mario Molano, ayudante del investigador y restaurador de obras de arte medievales y renacentistas Lorenzo Da Sesto, le tiende un sobre marrón de tamaño folio, con el sello de los laboratorios Daveritas, la autoridad máxima y supuestamente neutra por la que habían de pasar todos los análisis de las obras de arte, para confirmar o refutar las teorías de los investigadores.
    Da Sesto señala la mesa para que su ayudante deje el sobre. No necesita abrirlo. Él mismo ha hecho miles de análisis a la pintura de la obra: haces de luz de Wood, reflectografía infrarroja, análisis espectroscópica IR.  Meses de dudas, robando horas al sueño,  buscando la afirmación de una intuición. Recuerda su viaje a la costa del Levante Español, mitad huida, mitad curiosidad profesional. El dolor de la pérdida aún en el pecho. La iglesia irrelevante de aquel pueblo pequeño, el tríptico religioso en el retablo del altar obra de maestros pintores valencianos tardo-renacentistas, la pintura del centro que no cuadraba ni con la historia, ni con la temática, los colores, la maestría del trazo y la profundidad de campo.
Entró allí buscando refugio y sentido a una vida que en ese momento seguía siendo una herida abierta casi ulcerosa. Un hombre que siempre había estado rodeado de obras de orden religioso y sagrado, y que siempre había mantenido por delante su postura descreída, científica, apasionada pero objetiva. Creer en Dios es de débiles, pensaba, aunque nunca se hubiese atrevido a confesarlo en voz alta, aunque sólo fuese por no caer en la ofensa o en la responsabilidad de minar los pilares de nadie. Menos aún si consideramos que su mujer era una bióloga, creyente y practicante. Los seres somos un cuadro de contrastes. Pero ahora ella ya no estaba, y él buscaba un sentido a estar aquí de pie cada día.
El unicornio y la doncella saltaron sobre él, y desde ese momento Da Sesto reencontró una excusa válida para seguir de pie y avanzando. Una hora después de descubrir el tríptico ya había contactado con las máximas instancias eclesiásticas españolas y vaticanas, y tan sólo su prestigio internacional y la bisoñez de esos estamentos le permitieron tener carta blanca en la investigación que partía desde el inicio de la tesis que la obra pertenecía a Giovanni del Minga, pintor declaradamente ateo, homosexual, amante ocasional de Da Vinci, y cuya obra, excelsa a nivel técnico, siempre buscaba mostrar todos aquellos ritos de origen pagano que habían sido adoptados, reformulados y reinterpretados por la Iglesia.
El sobre marrón era una victoria, sin duda, pero tan sólo de la primera escaramuza de la guerra. Lorenzo Da Sesto, tras el silencio de estos pensamientos, levanta la mirada hacia su estimado Mario Molano.
-    Mario, ¿tienes el pasaporte en regla?
-    Sí, claro ¿Por qué?
-    Sí la pintura de Del Minga era la imagen central del tríptico y el Unicornio es el segundo de los tres animales mitológicos admitidos en la pintura renacentista, ¿dónde están los otros dos cuadros?
Lorenzo Da Sesto había encontrado un sentido.

Derrego - Hassan Ahmar

Pacía el unicornio a mi lado, guardián de mis sueños. Entre abruptas cortadas se escondía nuestro apacible y frondoso jardín del Edén, refugio último en un mundo desquiciado y destructivo. Las sendas a este paraíso eran elusivas y nada obvias. Yo misma, único humano que las había recorrido, me perdía muchas más veces que encontraba el camino. Pareciera que el lugar guardara un secreto que sólo desvelaba  a su albedrío y yo había sido la elegida, la afortunada, tocada por la mano divina, un ángel caído al que caprichosamente se le permitía 'volver' a casa de vez en cuando. A mi lado pacía el unicornio, rumiando, lo oía en mis sueños.
¡Garras heladas!¡Oscuridad!¡Chirridos insoportables!¡Gritos infernales!¡Caída!
-¡Corre, corre, huye! ¡Sálvate!- gritaba desesperadamente a mi compañero guardían.
¡Trompetas del apocalipsi!
-¡Corre por tu vida!
¡Tambores de caza!¡Tiros!¡Galope!¡Por fin!, desplegaba las alas y se elevaba por encima de las cortadas, con su cuerno resplandeciendo al sol. Los cazadores de cornamentas no habían podido hacerse con su codiciada presa; yo respiraba aliviada, al menos uno se había salvado del infierno. Me habían herido en el brazo, pero me recuperaría.

    Del diario de Irya Nikolaeva, paciente del siquiátrico de Yör, Hungría.

Cuaderno de bitácora: sesión 37

26 de enero de 2013, siete y media de la tarde, reunión en Can Ignasi. Asistimos a la sesión: Marcela, Rocio, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio.

Ejercicio:  Escribir a partir de una imagen propuesta.


Lecturas compartidas:
  • Programa de La2:  http://www.rtve.es/television/pagina2
  • VV.AA.: "Antología de poesía satírica española" (poema satírico)
  • Nassim Nicholas Taleb: "El cisne negro"