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lunes, 13 de mayo de 2013

Un edificio gris - Guillermo


Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas

El único sobreviviente hasta el momento de la gran expansión urbanístico-financiera de la ciudad. El crecimiento metropolitano se ha visto multiplicado en el pasado siglo casi en veinte veces. Ni el ritmo de la urbanización, tres veces menor, ni el crecimiento demográfico, seis veces más lento, pueden acompañar estas cifras. La Metrópolis se ha extendido sin control por el mundo entero. Nos hemos propuesto cambiar el orden tradicional de las ciudades. Algo que considerábamos ruidoso, sucio, caótico, lo transformamos en un nuevo orden homogéneo y disciplinado. Hemos cambiado el viejo automóvil por naves a propulsión nuclear. Dejamos atrás la era del petróleo, para pasar a la construcción de nuevas plantas de energías propulsoras, pero no sabemos todavía a ciencia cierta el impacto ambiental que esto conlleva.
Este nuevo territorio alterado y artificializado está repleto de lo que algunos han denominado el NoLugar, es decir: centros comerciales, gasolineras, aeropuertos, espacios urbanos sin identidad. Un nuevo territorio donde impera LoUrbano, pero que es la NoCiudad. Donde predomina el anonimato y la incomunicación.
Mañana derriban al Achaparrado. Pondrán otro Banco.

jueves, 25 de abril de 2013

Un edificio gris - Pau

Un edificio gris, achaparrado, de sólo 34 plantas en el que sólo vivo yo. La última catástrofe nuclear dejó esta pequeña ciudad desierta hace ya siete años. Yo no me quise marchar. Bastante antes del cataclismo, mi vida había perdido todo su sentido. Decidí quedarme a morir en las calles desiertas y olvidadas de Melién.
De noche, en la 5ª planta del edificio gris en el que vivo, permanezco atento a los sonidos que pueblan este monstruo: cañerías que crujen y gotean, ventanas que se cierran con estrépito en todas las plantas, falsos techos que van desmoronándose aquí y allá, las lechuzas del piso de arriba, las ratas de la habitación de al lado...
Permanezco atento, también, a los efectos de la radiación en mi cuerpo; dentro de mí, también crujen y gotean cañerías.
Ayer soñé con las calles de Melién populosas y primaverales. Yo paseaba con una bella desconocida cogida de la mano. Nos besamos lárgamente en un banco del parque, bajo un limonero. Cuando desperté, mi cara se inundó de lágrimas; todavía saboreaba la saliva caliente de aquella mujer.

lunes, 1 de abril de 2013

Un edificio gris - Anahi

Un edificio gris, achaparrado, de solo 34 plantas, así me sentía ese sábado de viento fuerte y recuerdos de lluvia en la madrugada. ¿por qué? No se, ya había salido el sol y a pesar de los esfuerzos del día, algún pájaro obstinado seguía cantando. Las fiestas habían pasado, los aniversarios de nacimientos y muertes también, ya había llorado y fingido, como todos los eneros de estos últimos años. Fuera de la ventana, los almendros llenos de flores me recordaban lo seca y trémula de mi vida, tan llena de todo, menos de lo que quería.
Un edificio gris, así me veía ante el espejo, camiseta gris, pantalones grises, zapatos grises bufanda gris, mirada gris, una mueca gris. La vida se me agrietaba en la piel mustia, Que en vano intentaba hidratar, ya que solo con lagrimas regaba.
De solo 34 años, de solo 34 plantas.

34 plantas - Romanie

"UN EDIFÍCIO GRIS, ACHAPARRADO, DE SOLO TREINTA Y CUATRO PLANTAS"...obra del arquitecto centenario recientemente fallecido. Una vez más podemos reconocer su estilo moderno y minimalista aunque esta vez se aprecia una reconciliación con el mundo natural en el que se encuentra. Es la primera obra que a diferencia de todo su trabajo anterior, se mimetiza en el medio que lo acoge, pasando casi desapercibido, como si la naturaleza misma la hubiera creado esta montaña que en su interior esconde un pueblo entero.
Su comisario Joao Almeidao nos explica " Lamentamos mucho su muerte y sobre todo que no haya podido gozar de ver su proyecto terminado, pero podemos decir que murió en paz sabiendo que su vida había dejado atrás grandes logros"

martes, 19 de marzo de 2013

Un edificio gris - Antonio

“Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas, vestigio de una época antigua. Un monumento a la memoria en medio de una ciudad de gigantescos rascacielos de cien o más plantas. Después de 200 años en pie, se le multiplican las enfermedades propias de los pobres materiales de su tiempo y de los defectos de diseño. A los daños externos e internos de su construcción y uso, hemos de añadir los daños estructurales debidos al desgaste del armazón interno y los sufridos por los movimientos de terreno  a medida que la ciudad fue creciendo y los edificios adyacentes hundieron su cimientos a un triple de profundidad que la presentada por nuestro edificio, conocido como “Edificio del Origen”. Han pasado cincuenta años desde la primera voz de alarma en torno a la situación del edificio y el inicio del debate social a propósito de la pertinencia de su conservación. Desde entonces, las intervenciones realizadas han estado dirigidas a solucionar provisionalmente los problemas más graves. Hace cinco años, tras la decisión del Tribunal de la Memoria de conservarlo y dedicarlo al Museo del Origen, nuestro estudio de tecnoarquitectura se hizo cargo del proyecto…” Martín sigue leyendo el guión de la presentación de manera automática, sentado en su despacho de 100 metros cuadrados en la planta centésimo septuagésima del edificio Nestlè, frente a una cámara que transmite su charla por video conferencia a millones de personas. Solo en la gran sala desde la que divisa una ciudad preñada de rascacielos de más de cien plantas, de aleaciones metálicas y cristales ahumados, continúa enumerando los datos técnicos, las connotaciones históricas y sociales, buscando un equilibrio entre la excelencia tecnológica de la restauración del edificio y la importancia histórica del hecho para una sociedad necesitada de bases firmes. “La parte más importante de nuestros edificios es la que no se ve, las fundaciones, la estructura (las raíces, piensa él, pero no se atreve a pronunciar esa palabra). La parte más importante de lo que somos y de cómo hemos llegado a ello estará dentro del Edificio del Origen…” Ha tardado más de un mes en dar forma a su discurso, ha escrito, corregido, añadido, cambiado, rehecho, como doscientas veces este texto, convencido desde el principio que lo importante, en realidad, era haber conseguido contener la historia de la Humanidad en el Edificio del Origen, ahora que ya sólo quedaban cuatro grandes ciudades y que no se podía respirar sin equipos fuera de los edificios. Finalizó su intervención y automáticamente la emisión se cortó. No hubo ni aplausos, ni miradas, ni una mano amiga que tocara su hombro. El hombre solitario se levanta y se dirige a la ventana, dónde atisba un sol ocre barrido por un viento infernal. En su biblioteca personal, ubicada en una cámara hiperbárica que ocupa un tercio de la gran sala, acumula libros que ha ido recopilando y recuperando gracias a su posición social. La mayoría no tienen un gran valor, no son grandes obras de la humanidad, pero hablan de otros tiempos, de paseos por el campo, de cabañas, mares en los que bañarse, conciertos al aire libre…
Martín mira al horizonte permanentemente interrumpido de la ciudad, y se pregunta si ha merecido la pena llegar hasta aquí, si ha merecido la pena esta lucha por la supervivencia para vivir enjaulados. Se pregunta qué sentirá un rostro tocado por el aire.

Un edificio gris - Hassan Ahmar

Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas, milagrosamente albergado en el interior de su cráneo. Arquitectura de extraordinario potencial, infinita acumuladora de información. Contradiciendo leyes de la física y del sentido común; un espacio limitado capaz de almacenar datos ilimitadamente. Capaz, también, de accionar y dirigir, desde las plantas tres a la cuatro, máquinas biológicas humanas. Capaz de todo, de conceptuar el universo entero, incluso lo desconocido. En un segundo, desde este edificio, es posible acceder a la nebulosa de Andrómeda, navegar bajo las faldas de Gissele Bundchen, pasar a todo el Congreso de los Diputados por el garrotevil, fundirse en un OM sagrado, generar saliva unas calles más abajo pensando en una BIG MAC, llenar de alamedas el Sahara… y esta lista sería también infinita a pesar de que el tiempo, en su dimensión cuantificable también sería finito, como el espacio que alberga este edificio gris, achaparrado, de tan sólo treinta y cuatro plantas.

Cuaderno de bitácora: sesión 38

10 de febrero de 2013, seis de la tarde, reunión en Can Blai. Asistimos a la sesión: Marcela, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio.

Ejercicio:  Escribir a partir de la primera frase del libro "Un mundo feliz", de Aldous Huxley.

"Un edificio gris, achaparrado, de sólo treintaicuatro plantas..."

Lecturas compartidas:
  •  Blogs:  Ivan Thays  http://blogs.elpais.com/vano-oficio/ 
                                          http://moleskinelibros.tumblr.com/ (365 días de libros)
  • Leonardo Da Vinci: "Notas de cocina".
  • Chicho Sanchez Ferlosio: "De Chicho"
  • George Orwell: "Rebelión en la granja"