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viernes, 8 de marzo de 2013

Carta de un suicida - Romanie

“Ahora de pronto tengo dos sensaciones que se contradicen y que a la vez las encuentro complementarias, en este estado en el antes nunca me encontré. Una parte de mí tiene prisa por cumplir con una decisión que ya he tomado, y a la vez siento que el tiempo ya no lo mido cómo antes, que tengo todo el tiempo del mundo para escribir esta carta.
Esta carta es para aquellos que amo, familia que no es de sangre, es la que he elegido, como todo en la vida que he disfrutado hasta hoy. Quiero que comprendan esta decisión que he tomado, la de quitarme la vida. Esto también forma parte de ella. Me han diagnosticado este cáncer sin cura, me han ofrecido un cocktail de pastillas para no sentir y me han dicho que necesitaré ayuda hasta para ir al baño. No quiero que nadie tenga que hacer esto por mí. ¿Porqué debo aguantar la espera dolorosa de la muerte? Siempre he tenido el coraje de enfrentarme a las situaciones, y esta la decido afrontar yo, antes de que me busque a mí, la muerte.
Gracias por tomar este momento fuera del tiempo para comprender mi deseo, me muero amando la vida.”

Nota de suicidio - Rozio


Morir o vivir, esa es la cuestión.
Ninguna de ellas me parece importante.
Quizás éste es el momento justo. Cuando morir es irrelevante.

La mayoría de gente vive en la falsa ilusión de ser feliz. Algunos ni eso. Pero ni de lejos osan acercarse al abismo de la muerte.
Sé que no existe una única interpretación de la realidad, más el reconocimiento de mi incapacidad por elegir de entre todas ellas alguna afortunada, me arrastra al hastío.

La creencia profunda de que a lo peor, mañana no será mejor, sino lo mismo, me llena de miedo a tener que seguir habitando mi cabeza.

Nunca he intentado acercarme a la pertenencia a un grupo si no al de mí mismo y el estado de felicidad me aterra ¿Puedo culparme a mí mismo por eso?

No quiero pensar más, sobretodo no pensar más*

*nota: esta frase es de una carta de suicidio de una película: Antonia. Me parece genial y pensé que cualquier carta de suicidio debería siempre acabar así. Por eso me la he apropiado

Nota de suicidio - Pau

Nota de suicidio      31 de mayo de 2012

Me voy. No pienso seguir viviendo en estas condiciones. Esta insidiosa enfermedad me ha dejado exanime, los días se han convertido en suplicios. Me voy sin ningún tipo de resentimiento ni reproche a la vida, al contrario, ¡como agradecer tantos dones que he gozado! creo que en mis 45 años he conocido y desfrutado de las cosas que de verdad valían la pena: amar y ser amado plenamente por una mujer, el amor de mi familia y de los buenos amigos, haber tenido la maravillosa suerte de vivir en la naturaleza bajo el cielo de esta isla amada, la compañía perenne de mis poetas y escritores queridos, mi otra familia, que me han hecho sentirme un poco inteligente, que me han alentado y justificado en este periodo vital.

Me gustaría que no me llorasen ni se apenasen por mi, pero bueno lo que suceda tras mi muerte no me importa nada, aunque se que hay gente que me quiere, incluso que me quiere mucho. Tantos otros muchísimo mayores se fueron antes que yo…
No dejo nada pendiente bueno un par de créditos en el banco. Se los pago en otra vida
¡ que se jodan!
Hasta el ultimo momento he vivido al día, sin sueños de fututo, sin esperanza de una larga vida, sin querer tener hijos( eso hubiera supuesto pensar en el futuro, algo para lo que siempre estuve incapacitado)
Pero he intentado(muchas veces sin éxito) disfrutar mucho de la vida.
Quiero decir en voz muy alta que nunca hice daño a nadie conscientemente a quien pueda causar dolor sin yo desearlo ¡perdón! A quien hice daño fue a mi mismo, no en vano me doctore  cun laude en la universidad de la autodestrucción.
Pero también se que de otra manera no hubiera sido yo mismo, otra persona, seguramente mejor, habría habitado mi cuerpo y mi alma. Lo que es seguro es que lo habría tratado mejor que yo
¡gracias por haber resistido tantos años amigo Pau!
Acabo como no con unos versos de Juan Ramón.
Adiós a todos. Os quiero

El viaje definitivo
… y yo me iré. Y se quedaran los pájaros cantando, se quedara mi huerto, con su verde árbol y con su pozo blanco.
 Todas las tardes, el cielo será azul y placido, y tocaran, como todas las tardes están tocando, las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron, y el pueblo se hará nuevo cada año y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, mi espíritu errara nostálgico…
Yo me iré, y estaré solo, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y placido…
Y seguirán los pájaros cantando.

Nota de suicidio - Antonio


No dejo nada. Sobreviví a todos los míos. Perdí dos familias, en la que nací y la que creé. Viví opulentamente la primera mitad de mi vida, me arruiné dos veces. Viví alegrías y tristezas. La segunda parte de mi vida la pasé en la modestia, pagando los errores y maximizando los pocos aciertos. No fui un buen hijo, y no supe ser del todo buen padre, sin embargo he logrado finalmente ser un buen hombre, en una media aproximada, y resultar una buena compañía para los pocos que me han acompañado hasta ahora. A nadie le escribo esto, y probablemente nadie lo lea nunca, pero no me resisto a una pequeña explicación. Me iré hoy, primer día en el que me levanté con una sonrisa tras muchos meses.

Nota de suicidio - Hassan Ahmar

Apareció desnudo delante de la puerta del hospital, con un gran cuchillo de cocina en la mano. Las personas que estaban en el vestíbulo empezaron a retroceder, algunos corrieron y ya había quien gritaba de pánico. El hombre desnudo se movió hasta el centro de la sala y empezó a levantar el cuchillo. Por un instante muchos temieron que les había llegado la hora, pero las cosas siguieron un curso totalmente inesperado. El hobre dirijió el cuchillo a su cuello y se lo rebanó, luego se cortó las muñecas y se arrodilló. El espectáculo era desgarrador, y para realzar la sensación de irrealidad que se apoderó de todo el mundo al arrrodillarse el hombre pudo verse que llevaba un sobre pegado con cinta americana a la espalda.
    El charco de sangre se hacía grande por momentos. Las enfermeras corrieron hacia él y como pudieron trataron de obturar las heridas mientras lo subían a una camilla y se lo llevaban a tropel hacia un quirófano. La gente en el vestíbulo quedó totalmente aturdida, mirando el charco de sangre y el rastro que se perdía por el pasillo.
    El suicida parecía tranquilo y sonreía mientras la vida se iba escurriendo a medida que la sangre saltaba a borbotones de su cuello. De las dos enfermeras que le sujetaban las muñecas con sus propias manos una estaba llorando y la otra actuaba automáticamente. Sólo el celador que empujaba corriendo la camilla parecía consciente de lo inevitable. Esos cortes en el cuello eran irreparables, este pobre desgraciado estaba a punto de morir. Pero lo veía feliz, eso lo tranquilizaba. Él corría porque había que correr, pero sabía que era en balde. Lo que le tenía inquieto era saber qué habría dentro de ese sobre que asomaba bajo el hombro del suicida y que empezaba a empaparse de sangre. Sin pensarlo más soltó una mano de la camilla y tiró del sobre. ¡Lo tenía! En ese instante el hombre feliz que se estaba desangrando hasta la muerte reaccionó con la sensación de desgarrón que notó en la espalda; sacudió el brazo derecho y se liberó del agarre de la enfermera y cojió al celador de la mano que sujetaba la carta. Lo miró fijamente, suplicante. Trató de decirle algo pero sólo sonaron unos gorgojos, la garganta estaba llena de sangre. Los cuatro se quedaron parados unos instantes en medio del pasillo, a cinco metros de la entrada del quirófano. El celador se recuperó del estupor y reaccionó rápidamente. Apoyó su otra mano sobre la del moribundo que le sujetaba y la apartó suavemente mientras le decía: “tranquilo, todo irá bien, tengo el sobre, yo me haré cargo”. El hombre sonrió de nuevo y cerró los ojos. A los pocos segundos se desmayó y poco después murió.

    En el sobre había escrito en letras enormes ocupando toda la superficie “léanlo urgentemente”. Manolo lo habrió con sus manos manchadas de sangre y sacó una carta manuscrita con una caligrafía muy hermosa y cuidada. Sorprendente, pensó.
    “Me llamo Juan Alberto Marquez Salomon. Mi hijo Daniel Marquez está internado en este hospital en la UCI, a punto de morir a la espera de un corazón. Mi corazón es compatible, es para él. Con los demás órganos hagan lo que quieran, sepan que nunca padecí enfermedad alguna. Mi grupo sanguineo es O+. Gracias por su colaboración, disculpen el espectáculo y perdonen las molestias que les he causado. Sepan que he muerto feliz y realizado, que doy vida a mi hijo y que no voy a vivir habiéndole dejado morir. Por lo demás mi mujer y demás familiares y amigos estarán recibiendo aviso del desenlace y una carta de despedida en estos mismos momentos. Sólo tendrán que confirmarles lo que ya sabrán. Ahora, dense prisa!”

Nota de suicidio - Guillermo

Para cuando se lea esta carta, habré muerto. La dejé con Rodolfo, el conserje, el único que entiende y sabe de mis derrotas. No pretende ser una carta de despedida, simplemente una crónica mustia y cruel de mi deriva.
Decidí encerrarme en el piso estos últimos días. Me he convertido en la persona que nunca imaginé, pero ya nada puedo hacer para remediarlo. Soy un despojo que se arrastra de la cama al sofá y viceversa. He decidido quitar todos los espejos, me asusta este rostro que ya no reconozco. Las cucarachas han tomado mi cocina y no pongo freno a esta invasión incontrolada. Mi loro llora por lechuga y no tengo siquiera fuerzas de bajar al mercado. Me molestan los gritos de los niños jugando en la acera, el claxon del autobús de miradas grises y cristales empañados, hasta la luz se ha convertido en mi peor enemigo. El buzón está lleno de correo que no contesto. Mi editor llama constantemente al teléfono, he decidido desconectarlo. Me siento durante horas a contemplar el péndulo de mi antiguo reloj, cómo si esperara un señal, un resquicio de salvación. Escucho las noticias, cierro los ojos, y me alimento con la mierda de este mundo. Soy el gérmen de la desidia, el capitán del buque de la miseria, un maestro en la escuela del fracaso. Soy un artesano en tumbas, un guerrillero sin misión, un hereje con pluma. Deambulo por los pasillos con la botella en la mano a esperar mi final.

Nota de suicidio - Diana C


“Cielo, ya no puedo más. Este sufrimiento me tiene esclavo y la vida ya no es vida, es una tortura. Necesito que las niñas sepan que las adoro, que lo sepan siempre, pero me martiriza que vayan a recordarme así. Si me marcho ahora que aún son tan pequeñas, ¿crees que podrán acordarse de mí cuando era grande, cuando aún trabajaba? Tengo esa esperanza. Cariño, no llores. Tú ya no vas a poder acordarte de mis besos, pero inténtalo, haz como si te hubiese besado una última vez antes de todo esto. Después, por favor, intenta ser feliz. Te quiero. Os quiero más de lo que puedo decir”

Aquí paré de escribir, no podía seguir por las lágrimas emborronándome la vista. Él me estaba mirando, atravesándome con esos ojos enormes suyos, y después volvió a mirar el tablero, pero fui incapaz de seguirle mostrando el abecedario. Sin embargo él, implacable, siguió pestañeando el morse de sus párpados. S.O.S., repetía. Hasta que accedí a continuar taquigrafiando sus últimas palabras. He tardado tres horas y media en escribir su carta, letra a letra, cada pestañeo suyo un golpe de martillo en mi pecho y ahora la tengo frente a mí. Lo último que ha dicho es “No soy tuyo. Suéltame, por favor. Déjame ir”. Pero no sé si puedo. No había nadie más en la habitación. Qué difícil es algunas tardes encontrar a las enfermeras. Creo que voy a tirar esta carta horrible a la basura. No había nadie más en la sala, solo él y yo.

Cuaderno de bitácora: sesión 27



31 de mayo de 2012, seis de la tarde, reunión en Can Nebot. Asistimos a la sesión: Rocio, Diana, Guille, Marcela, Iván, Pau y Antonio.

Ejercicio: Escribir una nota de suicidio.




Lecturas compartidas:
  • Kevin Wilson: "La familia Fang"
  • J.M. Coetzee: "Verano"
  • Adam Zagajewski: "Mano invisible"
  • VV. AA.: "Antología de poetas suicidas"
  • Película: "Las invasiones bárbaras"