Se equivocó. Lo sabía pero no podía afrontar ese error. Tomó una decisión para intentar cubrirlo, ese error, otra equivocación.Cuando se dió cuenta de ésta, le entró un nudo en el estómago, se le nublaron las ideas y contó una mentira, en otro intento de arreglarlo todo.
La inicial equivocación, cubierta por un error que a su vez es tapado por otra equivocación que finalmente es disimulado con una mentira que necesita otra para poderse sostener le crea un asituación tan compicada de resolver que solo encuentra una salida... la fuga, ¿sería esta otra equivocación?
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martes, 25 de junio de 2013
miércoles, 5 de junio de 2013
4 fugas en 4 haikus - Guillermo
La fuga ... - Antonio
-¿Está todo listo? ¿Si? De acuerdo, comenzamos. Ibiza, 26 de noviembre de 2012. Agente Carlos Yañez. Caso “Fuga masiva”, comisión de evaluación. Entrevista de ratificación de datos con el Sr. Marcos Valdeolmillos…
-Disculpe, ¿es realmente necesario grabar todo esto? ¿No sé? ¿Es necesario?
-Mire Sr. Valdeolmillos esto es por su propia seguridad, ya se lo he dicho. Lo marca el protocolo.
-Si, lo sé, pero ya firme la primera declaración. ¿Qué pasa, no me cree?
-Lo que yo crea da igual. Me limito a hacer mi trabajo.
-¿Necesito asesoramiento?
-Eso lo decide usted. ¿Quiere o no contestar a las preguntas?
-En fin. Me parece todo algo exagerado, pero bueno, contestaré. Aunque ya digo que no creo que pueda añadir nada nuevo.
-Bueno. Centrémonos en los hechos ocurridos el pasado 25 de noviembre entre las siete y las ocho de la mañana.
-De acuerdo.
-¿A qué hora llegó a su puesto de trabajo?
-Sobre las siete.
-¿Antes o después de las siete? Sea preciso.
-Joder. Como a las siete y cinco.
-¿Con quién se cruzó?
-Pero esto, ¿de qué va? Pues con los agentes de seguridad de la entrada.
-Ellos afirman que llegó usted a las siete y diez.
-Me cago en todo. Pues serían y diez. Hable con el director y que me lo quiten de la productividad.
-Tranquilícese. Vayamos a los hechos. ¿A qué hora llegó a la galería del sector 3?
-Unos quince minutos después. El tiempo de llegar, ponerme al día del informe dejado por mi compañero anterior mientras tomaba un café de mierda de la máquina.
-¿No toma café en casa?
-Y a usted qué coño le importa.
-Perdón. ¿Qué decía el informe?
-Nada destacable. Normalidad total. Sabe, nuestro trabajo es mucho más monótono y aburrido de lo que la gente se cree.
-¿Sr. Valdeolmillos, cuándo se dio cuenta de la fuga?
-Nada más llegar a la galería.
-¿A qué hora cree que se produjo?
-Y yo que sé. Por la noche, en algún momento entre la última comprobación de mi compañero y mi llegada. A juzgar por el agujero y el gran charco en el suelo, debía de hacer unas horas que se había producido.
-¿Qué hizo?
-Pero, ¿qué coño de pregunta es esa? Ya lo sabe, avisar enseguida de la emergencia.
-¿A quién?
-Mire caballero, me tiene hasta los huevos. ¿Van ustedes o no a hacer la reparación?
-Mire Sr. Valdeolmillos, yo sólo soy el perito del seguro, y he de corroborar que la rotura de la tubería no se debe a una negligencia humana, ajena a los supuestos cubiertos por la póliza del contrato.
-Cojonudo, pero el aeropuerto sigue cerrado hasta que a ustedes les de la gana arreglar la puta fuga de agua.
-Disculpe, ¿es realmente necesario grabar todo esto? ¿No sé? ¿Es necesario?
-Mire Sr. Valdeolmillos esto es por su propia seguridad, ya se lo he dicho. Lo marca el protocolo.
-Si, lo sé, pero ya firme la primera declaración. ¿Qué pasa, no me cree?
-Lo que yo crea da igual. Me limito a hacer mi trabajo.
-¿Necesito asesoramiento?
-Eso lo decide usted. ¿Quiere o no contestar a las preguntas?
-En fin. Me parece todo algo exagerado, pero bueno, contestaré. Aunque ya digo que no creo que pueda añadir nada nuevo.
-Bueno. Centrémonos en los hechos ocurridos el pasado 25 de noviembre entre las siete y las ocho de la mañana.
-De acuerdo.
-¿A qué hora llegó a su puesto de trabajo?
-Sobre las siete.
-¿Antes o después de las siete? Sea preciso.
-Joder. Como a las siete y cinco.
-¿Con quién se cruzó?
-Pero esto, ¿de qué va? Pues con los agentes de seguridad de la entrada.
-Ellos afirman que llegó usted a las siete y diez.
-Me cago en todo. Pues serían y diez. Hable con el director y que me lo quiten de la productividad.
-Tranquilícese. Vayamos a los hechos. ¿A qué hora llegó a la galería del sector 3?
-Unos quince minutos después. El tiempo de llegar, ponerme al día del informe dejado por mi compañero anterior mientras tomaba un café de mierda de la máquina.
-¿No toma café en casa?
-Y a usted qué coño le importa.
-Perdón. ¿Qué decía el informe?
-Nada destacable. Normalidad total. Sabe, nuestro trabajo es mucho más monótono y aburrido de lo que la gente se cree.
-¿Sr. Valdeolmillos, cuándo se dio cuenta de la fuga?
-Nada más llegar a la galería.
-¿A qué hora cree que se produjo?
-Y yo que sé. Por la noche, en algún momento entre la última comprobación de mi compañero y mi llegada. A juzgar por el agujero y el gran charco en el suelo, debía de hacer unas horas que se había producido.
-¿Qué hizo?
-Pero, ¿qué coño de pregunta es esa? Ya lo sabe, avisar enseguida de la emergencia.
-¿A quién?
-Mire caballero, me tiene hasta los huevos. ¿Van ustedes o no a hacer la reparación?
-Mire Sr. Valdeolmillos, yo sólo soy el perito del seguro, y he de corroborar que la rotura de la tubería no se debe a una negligencia humana, ajena a los supuestos cubiertos por la póliza del contrato.
-Cojonudo, pero el aeropuerto sigue cerrado hasta que a ustedes les de la gana arreglar la puta fuga de agua.
Nacido para ser libre - Cristina
Juan Moreno Robles, 53 años, condenado a 15 años de prisión por robo a mano armada.
La celda de Juan se encuentra en la cuarta planta del Centro Penitenciario de Victoria Kent, en Madrid. Su celda es la 232. Esta sólo, su último compañero se encuentra en la enfermería, nadie sabe el motivo.
Como cada tarde se dispone a echar una cabezada. Se sumerge en un sueño que lo lleva a la infancia, cuando tenía 8 años. Juan era hijo único, su padre salió un día a faenar y nunca volvió. Desde entonces su madre lo culpa de todas sus desgracias. Retrocede en el sueño hasta la noche que se fugo de casa para liberar a los pájaros de Miguel, su vecino. Miguel erá viudo, estaba jubilado y su única distracción eran los pájaros. Tenía un cobertizo con 20 o 30 pájaros enjaulados. A Juan le gustaban los pájaros y no podía entender como Miguel, podía tenerlos entre rejas. Los pájaros han nacido para ser libres, eso pensaba. Así que aquella noche se fugo de casa para liberar a los pájaros. Salió por la ventana de su dormitorio sigilosamente para no despertar a su madre. Miguel no era un hombre muy precavido y fue relativamente fácil entrar en el cobertizo y soltarlos uno a uno. Cuando acabo volvió a su casa, entro por la ventana del dormitorio y se metió en la cama, se durmió plácidamente en cuestión de segundos.
A la mañana siguiente, el grito de su madre lo despertó. Bajo al comedor y allí estaba Miguel, su vecino, con mirada acusadora. Juan lo negó todo. Estuvo todo el día castigado en su cuarto. No le importó. Desde su ventana podía ver los pájaros posados en la copa del abedul, estaba convencido que algunos de ellos eran los liberados la noche anterior.
El trino de un pájaro lo saco de su sueño, se acerco a los barrotes y vio a un pequeño petirrojo posado en el hueco de la ventana. Se observaron mutuamente durante unos minutos, después el petirrojo alzo el vuelo y desapareció entre las blancas nubes, rumbo hacia el sur. Miguel cerró los ojos e imagino su vuelo.
Eivissa a 19 de mayo de 2013
Cris
La celda de Juan se encuentra en la cuarta planta del Centro Penitenciario de Victoria Kent, en Madrid. Su celda es la 232. Esta sólo, su último compañero se encuentra en la enfermería, nadie sabe el motivo.
Como cada tarde se dispone a echar una cabezada. Se sumerge en un sueño que lo lleva a la infancia, cuando tenía 8 años. Juan era hijo único, su padre salió un día a faenar y nunca volvió. Desde entonces su madre lo culpa de todas sus desgracias. Retrocede en el sueño hasta la noche que se fugo de casa para liberar a los pájaros de Miguel, su vecino. Miguel erá viudo, estaba jubilado y su única distracción eran los pájaros. Tenía un cobertizo con 20 o 30 pájaros enjaulados. A Juan le gustaban los pájaros y no podía entender como Miguel, podía tenerlos entre rejas. Los pájaros han nacido para ser libres, eso pensaba. Así que aquella noche se fugo de casa para liberar a los pájaros. Salió por la ventana de su dormitorio sigilosamente para no despertar a su madre. Miguel no era un hombre muy precavido y fue relativamente fácil entrar en el cobertizo y soltarlos uno a uno. Cuando acabo volvió a su casa, entro por la ventana del dormitorio y se metió en la cama, se durmió plácidamente en cuestión de segundos.
A la mañana siguiente, el grito de su madre lo despertó. Bajo al comedor y allí estaba Miguel, su vecino, con mirada acusadora. Juan lo negó todo. Estuvo todo el día castigado en su cuarto. No le importó. Desde su ventana podía ver los pájaros posados en la copa del abedul, estaba convencido que algunos de ellos eran los liberados la noche anterior.
El trino de un pájaro lo saco de su sueño, se acerco a los barrotes y vio a un pequeño petirrojo posado en el hueco de la ventana. Se observaron mutuamente durante unos minutos, después el petirrojo alzo el vuelo y desapareció entre las blancas nubes, rumbo hacia el sur. Miguel cerró los ojos e imagino su vuelo.
Eivissa a 19 de mayo de 2013
Cris
La fuga - Pau
El rosal junto al pozodice que sí cada vez que lo miro.
Estas mañanas de mayo
tan llenas de frescura...
Triunfo de la Resistencia invernal
ante el abrasador ejército del verano
(que está a las puertas).
Me he detenido
a respirar en mi alma
tan llena de dudas,
tan llena de certezas.
He parado los relojes,
he puesto mi mejor música.
Soy un fugitivo.
Dentro de mí he encontrado refugio.
La soledad es una campana
que se fugó del ruido.
Ayer planté un huerto.
Un huerto es la antifuga:
miles de pequeñas raíces
me aprisionan.
Yo no quiero fugarme,
no tengo motivos,
ni destino mejor que espere
en parte alguna.
Soy un preso que no añora la libertad,
mi casa es mi celda,
mi isla es mi penal.
Estoy encerrado entre el cielo y el mar.
Planes de fuga - Silvia
-¡Vayámonos de aquí!
-Eso estaría muy bien
-Lo digo en serio, ¡hagámoslo!
-Y ¿cómo?
-Pues no sé… Podríamos tomar el último tren,
así, con lo puesto, sin llevarnos más que a nosotros mismos. Salimos de aquí
cuando cierren, cada uno por su lado, como si no nos conociéramos y nos
encontramos en la estación. Subimos a ése tren y no volvemos nunca más.
-¿Estás segura? Yo tampoco estoy tan mal aquí.
No sé, me gusta este lugar.
-¡Pero aquí no podemos ser libres! Demasiados
ojos mirando, demasiadas bocas hablando, demasiada gente nos juzga. No puedo
soportar más esta doble vida, este hacer ver que no me importas cuando lo único
que deseo es abrazarte. Sonreir a los demás mientras no puedo dedicarte a
ti una sonrisa. Morir por dentro
mientras reprimo un beso… Ya no puedo seguir así. Necesito liberarme, moverme,
cantar, bailar. Bailar contigo.
-O sí, claro, a mí también me gustaría.
Espera, disimula, que viene alguien….
Uf, por poco nos pillan…. Perdona ¿me decías?
-Te decía que te veo poco por la labor. Creo
que tu ya estás bien así y que no piensas hacer nada por cambiar nuestra
miserable situación.
-Tampoco es eso. Yo también te quiero y me
parece muy bonito todo esto que dices pero, de alguna manera, no lo veo
factible. ¿Dónde quieres que vayamos? ¿De qué piensas vivir?
-Pero ¡qué más da! Solo necesito sentir la
libertad. Quiero que vayamos lejos, donde nadie nos conozca, donde nadie nos juzgue.
Salir de esta prisión, de este escaparate. Y ¿de qué pienso vivir? Lo que
pienso es en vivir. Esto que soportamos no es vida. ¿Es que no te das cuenta?
Por favor, ¡sácame de aquí!
Él la miró de reojo, ella le miró a su vez. Se
miraron en un lapso de tiempo que pareció eterno.
-Por lo menos dame un beso….
-Sabes que no puedo…
Una lágrima de triste desesperación rodó por
su mejilla. Levantó la mirada y volvieron a encontrarse. Pasó un minuto, luego
otro. Allí permanecieron, inmóviles, manteniendo la compostura.
Maldijo entre dientes su ropa impuesta, su
postura impuesta, su sonrisa impuesta. Maldijo haberse enamorado de su compañero
de escaparate. Por primera vez en su vida maldijo ser un maniquí, su
inmovilidad, su destino.
La Fuga - Anahi
La fuga.
Esta historia está basada en hechos reales, para
proteger la identidad de algunos de las personas implicadas en esta historia,
hemos cambiado los nombre, menos el de la protagonista principal. Que tiene un
nombre muy chulo.
La fuga de Céleste.
Hace alrededor de 7 años, por cosas del destino,
sin tener donde vivir, me acogió una comunidad, en donde la mayoría de los
integrantes eran personas de la tercera edad, solteras y sin hijos, en su mayoría mujeres, Francesas y
Canadienses. Fueron tiempos tranquilos, llenos de saludos cordiales entre
caminitos de piedras rodeados de flores. Aparte de alguna caída, todos se
acostaban pronto y se levantaban pronto . Gente afable y civilizada.
Me encontraba yo cierta mañana de paseo por los
jardines, cuando de pronto veo una imagen inaudita, que me lleno de un profundo
escalofrío. Vi por primera vez a Celeste, un Yorkshire de mediana edad que
corría a toda velocidad y se escondía entre los hierbajos. No sabia que
ocurría. Siempre creí que no podía correr, porque medía menos de 30 centímetros
y pesaba como un cerdo mediano, solía pasearse con la lengua colgando a un lado
y su peinado de tres lacitos rosas, a la velocidad de una tortuga, sentándose a
recuperarse cada 4 metros. Algo terrible debía ocurrir
A lo lejos
oigo a su dueña Cloudine, llamarla de forma tranquila y algo melodiosa.
Algo así.
Celeesteeeeeeeeeeeee!!!!
Celesteeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!! Celeste!!!!!!!!!
Siguió llamándola insistentemente, hasta llegar
donde yo estaba, que no había podido moverme a causa de la impresión, y la
curiosidad. Me saludo muy dulcemente como siempre, y me pregunto por el perro.
Apunto estuve de relatarle lo ocurrido. Cuando me di cuenta que llevaba en una mano
los lacitos rosas y en la otra un peine viejo lleno de cristales de colores
imitando al gato de hello kitie.
Lo comprendí todo de inmediato y aunque cloudin
me caía verdaderamente bien, no pude más que empatizar con el pobre perro, así
que con gran pesar le mentí, sabiendo que seguiría buscándola lo que hiciera
falta. Decidí no intervenir y decirle que no sabia nada del asunto en cuestión
y retomar mi camino hasta el primer árbol que encontré para ver la resolución
de la huida.
Cuando el sonido de la voz de cloudin le pareció
lo suficientemente lejos, salio de su escondite con su melena al viento y creo
recordar que con paso más que alegre en dirección a su casa…
Desde entonces ya no me ladró más cuando pasaba
por la puerta de su casa. Quiero imaginar que por gratitud, pero es un perro, y
quien sabe!!!
Cuaderno de bitácora: sesión 45
19 de mayo de 2013, siete de la tarde, reunión en Can Blai. Asistimos a la sesión: Pau, Jason, Romanie, Anahi, Guille, Silvia, Cristina y Antonio.
Ejercicio: Un texto en el que se trate el tema de "la fuga".
Lecturas compartidas:
- Juan José Millás: "El Mundo"
- Fernando Pessoa: "El libro del desasosiego"
- César Vallejo: (pasaje de un poema) "Media luz"
- “He soñado una fuga. Un ‘para siempre’
suspirado en la escala de una proa;
He soñado una madre;
unas frescas matitas de verdura,
y el ajuar constelado de una aurora.”
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