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martes, 25 de junio de 2013

El arte - Anahi

El arte… no es un asunto pendiente, es un cotidiano, colores, simetría,  materiales, visión.
Cada artista un mundo, igual de complejo, a mi entender.
Como nos expresamos es un misterio, la vida nos llega a través de los sentidos y nosotros los transformamos y modelamos con nuestros sueños e imperfecciones.
¿Por nosotros o para nosotros? a veces… aunque creo que el arte existe para ser entregado. En este caso, la sinuosidad de la vida se manifiesta y en el mejor de los casos no nos dejas indiferentes
 Allí radica para mi el éxito de la obra. nos invita a investigar, a transformar y al final exponer nuestro sentir.  Nos toca de alguna manera y ya no somos iguales. La inspiración que algunos le llaman!
En un mundo de inmediatismos, en un mundo de microondas.

lunes, 13 de mayo de 2013

‘Rivers and Tides’ - Guillermo


Solo el frío permite al hielo
Ser hielo y esconderse
Bajo el manto de la noche
Sólo el sol libera
A la gota
Y la piedra la deja rodar
Por los torrentes
Millones de gotas forman los ríos
Y arrastran la madera
En su libre
Y contínuo fluir
La madera descansará sobre la arena
Hasta que el mar lo permita
Hasta que el viento y sus hojas
La cubran

Ví a la Gran Serpiente de hielo
Brillando bajo la luz

Ví a la Gran Serpiente de piedra
Atravesando los ríos

La Gran Serpiente Verde
Bailando
Corriente
Abajo

lunes, 1 de abril de 2013

Goldsworthy - Pau


Goldsworthy. Personaje pintoresco y curioso. Le recuerdo manchado, mojado, helado de frío, con las manos en carne viva, desleído en sus creaciones. Arte, naturaleza, fugacidad... Pero sobre todo creatividad, tan admirable y admirada por mí. Yo no soy una persona creativa, no incluyeron de fábrica ese extra en mí, de ahí mi sincero aprecio por la gente que crea; tienen algo que yo no tengo y que quisiera tener. Las pocas veces que aflora en mí algo creativo, me provoca una satisfacción de niño pequeño ante su dibujo acabado de colorear. Los verdaderos artistas, a veces me da la sensación de que siempre necesitan estar creando, lo que puede provocar cierta insatisfacción cuando no encuentran lo que buscan.         Está la escritura, en mi caso, pero hace ya mucho que se convirtió en algo esporádico, aunque ahora, gracias a 134, agradezco mucho la obligación de sudar creación cada 15 días al menos. Para  ser justo conmigo, creatividad es lo que estoy haciendo ahora, con el boli en la boca, intentando encontrar la frase que no sobre.         No recuerdo quién dijo que el artista es el que de un mueble hace un árbol. Creo que no hay mejor definición para ese don tan valioso y misterioso. ¿De dónde viene esa fuente maravillosa? Yo hubiera querido ir a beber a ese manantial soñado.

Goldsworthy - Romanie

Parar, escuchar, abrirse, reconocer y pasar a formar parte de un entorno. Jugar con la transformación, siendo los elementos los mísmos antes y después, cambiando el orden y así su significado.
Jugar con el movimiento contínuo y eterno, alterando solo su dirección o velocidad.
Extremadamente fácil en algunos casos de ejecutar pero complejo en su proceso creativo (del que no queda rastro apreciable) que exige parar, escuchar, reconocer y fundirse en el entorno.
...al final me queda un debate interno sin resolver de tan fácil a tan complejo y me guta esta puerta abierta.

martes, 19 de marzo de 2013

Goldsworthy - Antonio

La búsqueda del límite, del instante preciso de no retorno. El punto exacto en que la belleza se quiebra y se convierte en otra cosa, en otra belleza, en otro paisaje. La fuerza de nuestra acción ante la fragilidad del paso del tiempo. Vivimos rodeados de instantes sublimes, extraordinarios, agazapados entre la cotidianeidad y el paso mecánico de la costumbre. Simplemente por no dar una oportunidad a la observación y al juego. Pararse, mirar, tocar, cambiar, mirar, esperar, retomar, cambiar de nuevo, mirar, dejar al mundo hacer su trabajo. Retomar el sentido de algunos conceptos maltratados y reinterpretados por un mundo que ha perdido el sentido periférico de la vista. No es lo mismo el tiempo que la prisa, la transformación que la pérdida, la búsqueda que el descubrimiento, el mapa que el territorio, observar que reconocer, la huella que la pisada, el sentido que la utilidad. No es lo mismo estar en el mundo que caminar con él.
Al final todos buscamos tener una firma en el mundo que nos rodea, buscar un sentido a estar aquí. El grano de arena en la playa, la gota de agua en el mar, la ráfaga en el viento. Algunos firmamos a pie de página, bajo nuestro nombre y sobre la fecha, otros, firman en los márgenes blancos del papel o en la parte de atrás, buscando la periferia de la foto.
El mundo, visto de lejos da vértigo, lo inabarcable se impone siempre. La observación, el tiempo, el juego, la curiosidad, centran nuestro deseo. Lo accesorio deja de hacer ruido. La bofetada del documental es mostrar simplemente que todos tenemos algo que ofrecer, y que el mundo espera jugar con nosotros.

Goldsworthy - Hassan Ahmar

    Algo en la cena debía haberle sentado mal. Aún era de noche y si se levantaba era por no cagarse en la cama, porque la calefacción aún no se había encendido y hacía un frío que pelaba. Madre mía, pensó, entonces no son ni las cinco. Se incorporó y por no despertar a Carol se dirigió a tientas al baño. Cuando se sentó sobre la taza del water ya le sudaba el ano y tenía unos retortijones espantosos. Se abandonó y dejó que la cosa reventara. Parecía que estaba cagando las tripas, el alma, un alma ácida, corrosiva. Y encima… ¡qué frío tenía!. Permaneció ahí sentado una buena media hora, tiritando, hasta que los intestinos se calmaron. Era hora de limpiarse y volver a la cama. Aún a oscuras alargó la mano hacía el papel y le costó encontrar el soporte. Estaba vacío. ¡Joder, justo hoy! Se inclinó hacia delante con las piernas tan abiertas como le permitían los calzoncillos arremangados, para no mancharse las nalgas, y dio dos pasitos al frente con la mano alargada delante de él, buscando a tientas el interruptor de la luz. Al accionarlo, inclinado con la cabeza gacha como estaba, mirando al suelo vio una cinta de papel higiénico que aparecía por debajo de la puerta del baño. Su vista la siguió, primero sobre el suelo, luego por debajo los calzoncillos; se inclinó un poco más para mirar entre sus piernas hacia atrás; salvaba la distancia hasta el retrete y subía por su superficie blanca y redondeada; alguien había mojado el papel para que se pegara a la superficie brillante y resbaladiza. Desanduvo sus pasos y miró dentro de la taza. ¡Aj, joder! Había olvidado la deflagración fecal; había salpicón por todo, pero el papel seguía por ahí, medio enterrado, cruzando el borde de la taza y descendiendo por el interior hacia el fondo… Buscó en el armario tocador para estrenar otro rollo; no había. Mal. Otros dos pasitos adelante y abrió la puerta del baño. El papel se alejaba pasillo abajo y desaparecía por debajo de la puerta de entrada de la casa. Estiró de él y con lo que consiguió rescatar se fregó. Luego se metió en la ducha. Volvió al dormitorio y haciendo el menor ruido posible se vistió y salió a la calle. Eran las cuatro veintisiete de la mañana y no había ni un alma en la calle de aquel pueblito de mala muerte. El otro extremo del papel higiénico que antes había recuperado estaba allí, sobre las baldosas del caminito de entrada. La cinta blanca iba hasta la acera y giraba a la derecha. La siguió. Ahí estaban extendidos en una linea ininterrumpida todos los rollos que habían desaparecido del baño. A unas treinta yardas, delante de la peluquería, giraba a la izquierda y cruzaba la calle. Se detuvo ¡el papel estaba intacto, ni siquiera una pisada de coche! Esa acción era reciente, necesariamente. Empezó a ponerse tenso, presentía que el autor podía estar cerca. Pasó entre dos coches aparcados y vio como la cinta se metía por debajo de la puerta de… ¡su tienda de ultramarinos! El corazón empezó a bombear alocadamente en su pecho a la vez que le sobrevenía un nuevo ataque de retortijones. Se acercó a la entrada y con sigilo trató de entornar el pomo. ¡Giraba! Dios mío, pensó, no sé si debo seguir, esto puede ser peligroso. Sudores fríos le recorrían la espalda, combinación del miedo y la descomposición intestinal. Abrió la puerta muy lentamente y asomó la cabeza. ¡FLASH! La noche se encendió de golpe, quedó cegado por un resplandor. Del pánico se tiró hacia atrás y trastabillando resbaló y fue a estamparse contra uno de los coches aparcados. Quedó allí estirado en el suelo empotrado en los bajos del automóvil, inconsciente. Él aún no podía saberlo pero además se había cagado encima.
    Unas semanas más tarde, su hijo Andy, de trece años, lograba que le publicaran en una revista de arte la secuencia de imágenes de una instalación que él había bautizado con el nombre de 'Where it all ends' .

Cuaderno de bitácora: sesión 39

10 de febrero de 2013, seis de la tarde, reunión en Can Blai. Asistimos a la sesión: Marcela, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio.

Ejercicio:  Escribir a partir del documental sobre la obra de Andy Goldsworthy: "Rivers & Tides"

 

Lecturas compartidas:
  •  Lewis Carroll: "Alicia a través del espejo"
  • Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson: "El cerebro del niño"