Vivimos rodeados de mitos. Es un mito que la serpiente tentara a Eva con la manzana. Es un mito que la loba alimentara a Rómulo y Remo. También que en el Olimpo hubiese Dioses y semidioses. Es un mito africano que Dios hiciese a la raza humana de barro, o que los aviones de la II Guerra Mundial que pasaban sobre Nueva Zelanda fuesen los Dioses del cargo. Y, sin embargo, vivimos de todos ellos, porque por encima de cualquier apreciación, el mito nos lleva a una de las particularidades humanas más destacables, la necesidad de transmitir información, comunicar, y estructurar nuestra relación social a partir de puntos y acuerdos concretos. El mito, como metáfora y génesis es universal, su peso no está en el metalenguaje, en la sutilidad e interpretación del mensaje.
Siempre me han fascinado los mitos, porque me conducen a la capacidad interminable de ensoñación del ser humano, y porque me llevan al círculo alrededor del fuego contando historias, todas aquellas de las que venimos, y todas aquellas de lo que seremos.
Mi mito favorito es el de Kani Tamor, la diosa Dogon de los peligros naturales, terremotos, incendios, inundaciones. Cuentan que la madre de Kani Tamor, Inteke Sy , quedó embarazada a los trece años del jefe de la aldea, quién no quiso reconocer al bebé. Inteke, repudiada por su familia y por los jefes de la aldea, fue injustamente expulsada del poblado. Durante los meses de su embarazo logró sobrevivir apenas gracias a raíces y plantas, siendo contínuamente acechada por animales y peligros. El día del parto amaneció despejado, y desde las primeras horas de la mañana Inteke Sy, rompió aguas y sufrió dolores terribles, la pequeña niña era ya mujer, fuerte y sola. Así pasó el día y gran parte de la noche. Bien entrada la madrugada y casi al amanecer, Inteke cesó de llorar, gritar y retorcerse, y dejó ir la vida, la suya y la de su hija. Se produjo un silencio mortal durante toda la franja del amanecer. Con el primer rayo de sol, salió el cuerpo de Kani Tamor, aún unido al cuerpo, ya sin vida, de su madre. Kani Tamor no tardó en abrir los ojos y sentir, aún a través del cordón umbilical, todas las desgracias e injusticias que sufrió su madre, al tiemp que sentía el acecho de las bestias de la Sabana, agazapadas no muy lejos del Baoba que cobijaba a las dos mujeres. Súbitamente Kani Tamor estalló en un llanto inconsolable y estruendoso que partió la tierra en trozos, aislando el lugar dónde estaba con su madre como si se tratase de una isla entre barrancos, seguida de unas lágrimas que provocaron la inundación más grande jamás vivida. Los depredadores desaparecieron, los habitantes del poblado murieron todos excepto un joven y una adolescente, aquellos que luego serían los primeros creadores y aquellos que no dejarían pervivir la injusticia.
Kani Tamor sigue viviendo al lado de su madre muerta y de tanto en tanto, en la Sabana se produce un silencio extraño, que abarca todo y a todos, justo antes de que algo malo pase.
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lunes, 18 de marzo de 2013
Pepa García: Romanie
Pepa García tiene
cincuenta y cinco años. Madre de un hijo de veintytres y otro de veintiseis. Se
quedó viuda cuando solo tenían cuatro y siete años. Desde entonces tuvo muchos
trabajos para poder salir adelante sin profesión. Ahora justo hacía quince años
que estaba muy cómoda de auxiliar en una constructora, pero hace tres meses y medio que la empresa cerró y
ella no tenía ni paro( la habían tenido de autónoma por alguna razón que
favorecía a la empresa). Nunca se imaginó que
este trabajo acabaría, además hacía solo cuatro años que por fín se
había hipotecado. Ahora no sabía qué hacer. Sus hijos estan viviendo en el
extranjero intentando encontrar un futuro mejor. Ella sin trabajo, cincuenta y
cinco tacos, hipoteca y sin ahorros. Durante estos meses había estado en
entrevistas de trabajo casi cada día pero no había salido nada, ni siquiera si
se ponía escote y tacones, ya no resultaban los encantos de una joven, ya no
era joven.
Ahora es cuando le
empezaba a costar salir de la cama, reconocía la llamada del desanimo. Pensaba
que quizás es a esto lo que llaman la depresión.
Desde aquí, desde
tan abajo, se hizo algunas preguntas que a su vez llevaban a otras. ¿Qué es lo
que yo sé hacer? ¿Qué hay más allá de una oficina?¿Para qué puedo servir?...Soy
una persona sociable, me gusta la gente y el trato con el público. Me encanta
leer, me encantan las historias, es más, me sé muchas historias…cuando vienen
amigos de fuera a visitarme les encanta que les enseñe esta ciudad a través de
las historias que guardan sus antíguas paredes. ¿Y si escribo un libro de
historia de mi ciudad? ¿pero, quién me lo iba a publicar¿?Y de qué vivo
mientras?.. ¿Y si me invento una columna semanal en el periódico local basado
en la historia?, pero de eso no puedo vivir.. ummmmm. Un anuncio, si, podría
anunciarme para hacer excursiones guiadas por la zona antigua para turistas
españoles. Podría hacerlo de un modo original y con humor.
Pepa tardó una
semana en crear dos rutas por dónde pasar a turistas y se preparó las historias
que iría contando. Mientras esto arrancó, perdió el piso hiotecado y estuvo
viviendo en un piso compartido. Poco a poco fue recibiendo llamadas de los
flyers que dejó en los hoteles y fue creando un personaje que cada vez era más
buscado. Ahora incluso le contrataba el propio ayuntamiento para algunos grupos
especiales. Es más, ahora han aprobado el presupuesto para publicar su libro de
historia de la ciudad. Hace una semana que ya se puede pagar un piso alquilado
para ella sola, donde entra el sol por las mañanas mientras desayuna y repasa
sus escritos de la noche anterior. El día le espera con 3 excursiones y muchas
horas para escribir. Le gusta su trabajo y ahora lo valora todo mucho más.
Para mí Pepa es mi
mitolo, una persona cualquiera que de una crisis es capaz de encontrar el
coraje, creatividad y un presente en el que se siente llena. Reinventarse es mi
mitolo.
Ahora pienso que
eso me direis que no corresponde ni a un mito, pero sí que es posible que sea
mi ídolo.
LA HISTORIA DE
ÍDOLOS Y MITOS EN LA VIDA DE ROMANIE
A los ocho años el
novio de mi madre me regaló un libro de segunda mano llamado Pipi Longstocking.
La noche que me leyó el primer capítulo me quedé fascinada por un personaje que
acababa de conocer y del que quería saber más. Fue un flechazo a primera vista.
Durante las próximas jornadas en las que me leyó un capítulo por noche entablé
una relación íntima con esa niña, no me defraudó en nada. Cada vez que la
conocía más, más fascinante me parecía. Al terminar el libro me empezó a faltar
algo, quería seguir compartiendo experiencias inolvidables. Como la echaba de
menos, decidí convertirme en ella. Me hice un disfraz, zapatos enormes de mi
madre, medias rotas de diferentes colores, una falda-pantalón(muy de moda en
aquel entonces) y una blusa vieja, al que cosí un montón de parches de colores.
MI peinado diario sin duda fueron un par de trenzas. Durante dos años de mi
vida iba por el campo encarnando el personaje de Pipi, reproduciendo sus
hazañas e inventándome las mías inspiradas en el personaje. A falta de caballo,
le coloqué una cuerda que unía ambos extremos del manillar de mi bici Bh roja y
controlaba la dirección con supuestas riendas. Mis vecinas ibicencas Paquita y
Lidia eran mis Tommy y Anika.
Después de dos años Pipi Calzaslargas fue
sustituida por Madonna creyéndome el personaje de Buscando A Susan
Desesperadamente (otro ídolo, en este caso uno del que no me siento orgullosa,
pero en el fondo creo que representaba lo mismo que Pipi. Una mujer que hace lo
que le da la gana) y después de un par de años Madonna fue sustituida por el
colectivo general y global del mundo de los caballos. Los caballos absorbían el
100 por cien de mi energía. Otro símbolo de la libertad, pero cada vez más
erótico, no? A partir de ese momento ya no recuerdo más episodios tan
exagerados, quizás en el fondo existen pero la madurez los camufla mejor, yo
qué sé. Con esta oportunidad que me ofrece este ejercicio miro desde aquí y
debo decir que Pipi es aun mi mitolo, es mi auténtica ídolo. No caduca con los
años, coge más fuerza.No intento convencer a nadie pero creo que se podría
decir que Pipi era la primera auténtica Hippie, todos los que crecimos en los
70 somos Pippis Pippy es Hippy!!!!
o sea que ya sabeis, dentro de poco quizás me
encontreis con coletas rojas otra vez.
Café "El Periplo": Guillermo
Café en 'El Periplo' como cada mañana. Este sitio tenía algo enigmático; si existe un lugar para la
nostalgia, nada como una estación de trenes. Un bar detenido en el tiempo, mi padre solía
frecuentarlo; sus antiguas paredes todavía conservan fotografías con su grupo de la fábrica. Los más
viejos del lugar todavía me cuentan historias olvidadas, otras se perdieron con la guerra. Acudíamos
los parroquianos de siempre más algún turista que a diario venía al pueblo por negocios o visitas de
familia. Dediqué años en conocer de la vida de todas las personas que pasaron por este sitio en más
de 125 años de historia. Pasaba horas enteras completando con nombres y apellidos las fotografías
de todos los grupos del café: los músicos, los artistas, los políticos, los soldados y los mártires. De
este bar surgieron el primer sindicato laboral del país, un par de músicos célebres, el piloto de
aviación más condecorado y muchos charlatanes por cierto.
Era un día como cualquier otro, el viejo Alfonso repasaba los vasos como si fuera la última vez, el gran Mou tocaba en su piano una pieza de Bo Diddley, Jimmy no cesaba con sus relatos bélicos, el resto jugában cartas o simplemente apostaban sobre el minuto que pasaría un nuevo tren. Me encontraba empeñado en investigar acerca de la vida de Tomás. Era un antiguo compañero de trabajo de mi padre. Frecuentaba a diario el bar. Siempre me intrigó este hombre. Era una persona sumamente reservada. Parco, serio y de mirada entrañable. Había perdido a su mujer y sus dos hijos en un accidente de coche. Hablaba poco, diria lo necesario, creo que sólo le pude escuchar en dos ocasiones. Hoy no acudió al Café. Nadie más le volvería a ver. Por un instante vi amarilla su foto junto a mi padre en los años de la fábrica. Pitaba un nuevo tren entrando a la estación. Salí del Café sin rumbo calles abajo. El suelo de la estación estaba cubierta de hojas. Caminé durante horas sobre la hojarasca.
Era un día como cualquier otro, el viejo Alfonso repasaba los vasos como si fuera la última vez, el gran Mou tocaba en su piano una pieza de Bo Diddley, Jimmy no cesaba con sus relatos bélicos, el resto jugában cartas o simplemente apostaban sobre el minuto que pasaría un nuevo tren. Me encontraba empeñado en investigar acerca de la vida de Tomás. Era un antiguo compañero de trabajo de mi padre. Frecuentaba a diario el bar. Siempre me intrigó este hombre. Era una persona sumamente reservada. Parco, serio y de mirada entrañable. Había perdido a su mujer y sus dos hijos en un accidente de coche. Hablaba poco, diria lo necesario, creo que sólo le pude escuchar en dos ocasiones. Hoy no acudió al Café. Nadie más le volvería a ver. Por un instante vi amarilla su foto junto a mi padre en los años de la fábrica. Pitaba un nuevo tren entrando a la estación. Salí del Café sin rumbo calles abajo. El suelo de la estación estaba cubierta de hojas. Caminé durante horas sobre la hojarasca.
Cuaderno de bitácora: sesión 32
20 de octubre de 2012, seis de la tarde, reunión en Can Ignasi. Asistimos a la sesión: Jason, Romanie, Guille, Pau y Antonio.
Ejercicio: Escribir sobre un mito o un ídolo, lo que llamaremos un "mitolo", la descripción de lo que supone para nosotros.
Lecturas compartidas:
- Jesús Jiménez Domínguez: "Frecuencias" (Poema: La vida secreta de las piedras)
- Juan José Arreola: "Confabulario personal" (cuento: El mapa de los objetos perdidos)
- Julio Villar: "¡Eh, petrel!"
- J.G. Frazer: "La rama dorada"
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