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viernes, 25 de enero de 2013
microrrelato - Hassan Ahmar
Carambolo murió sólo, despesado, la tarde del veintidos de mayo de 1920, en el camino de regreso a su casa. Carambolo se tiró, a sus cincuenta años. Lo encontró José Boyazo una semana más tarde mientras pastoreaba por la cañada, cuando en el pueblo ya lo daban por desaparecido. "Que desgracia! Que infortunio! Pobre Encarna, por lo menos tiene a su hija y a su yerno!". Toda la vida trabajando para acabar así!.... Fueron algunas de las frases más repetidas en Losada del Caballero tras la muerte de Carambolo. Pero Carambolo murió feliz, cumplió su mayor sueño, volar!
Años después - Antonio
Años después, frente a la misma taza que en su día le regalé, tomaba café con él y le confesaba que tenía una aventura con su mujer. Nunca fuimos amigos, y es algo que ya no seremos, nunca nos apreciamos realmente, y eso tampoco cambiará. Pero allí, solos en su pequeña cocina, con el café humeante, por primera vez, aprendimos a respetarnos. Todo bien, me dijo, pero llévate la taza, no os quiero volver a ver a ninguno de los dos.
Microrrelato - Romanie
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Suena el
despertador y son las seis de la mañana, justo a tiempo para apreciar la puesta
de sol.
Seres Alados - Diana C
Siempre había soñado que volaba, pero ahora que le
habían salido las alas no sabía qué hacer con ellas. Iván se miraba las plumas
relucientes, cada mañana las cepillaba, las extendía y se asombraba de su
envergadura y su belleza. Pero, ¿cómo aprender a usarlas sin que alguien lo
viera en la ventana y lo creyera un suicida? En el metro se veía obligado a
replegarlas bajo la ropa, protegiéndolas de la masa voraz. En casa se relajaba
y las extendía, pero al moverse siempre tiraba el mando del televisor o, como
aquella vez, el jarrón de la difunta tía Tomasa. Cuando una chica le gustaba
sus alas resplandecían y aleteaban a pesar del propio Iván. Al fondo del
autobús, tras una hilera de plumas quebradas, se preguntó si alguna vez
encontraría, junto a las plazas reservadas a minusválidos, ancianos y
embarazadas, un lugar para los seres alados.
Apocalipsis 2012 (Rhinovirus) - Marcela
Rino despertó dentro de la nave. Allí tenía todo lo necesario para cumplir su cometido.
Introdujo la información en el ordenador
central y esperó al resto de la tropa para salir juntos antes de hacer estallar
la nave. Su éxito era el principio del fin.
A un nivel de dimensiones superiores ya
tenían preparada la campaña de vacunación antigripal 2012.
Microhistoria - Analia
Yo también me
enamoré otra vez,
además estaría
llena de astillas del cristal
las que el
actor de la película ( el que es
dos: él y su martillo)
rompió delante de mi
cardíaco lugar hueco
cuando Él sin mirar con ternura lastimó
texturas luz del Puente
Cuaderno de bitácora: sesión 20
15 de enero de
2012, seis de la tarde, nos reunimos en Es Pou de s'hereva. Asistimos a la sesión: Marcela, Romanie, Rocio,
Jason, Guillermo, Pau, Diana y Antonio.
Ejercicio: Escribir un microrrelato.
Lecturas compartidas:
- Shah Idries: "La sabiduria de los idiotas"
- Albert Masó y Manuel Pijoan: "Observar mariposas"
- Alfred de Musset: "Le saule"
- Augusto Monterroso: "Cuentos, fábulas y lo demás es silencio"
miércoles, 23 de enero de 2013
El Sr. López - Rozio
El porqué no lo sabe nadie, pero un buen día salió el señor López de su casa cargado con la base de una columna. Caminó hasta la plaza y se detuvo antes de entrar a ella. Observó el bullicio habitual y, muy serio, plantó la plataforma justo en el centro, se subió a ella, y se convirtió en estatua humana.
El dedo derecho solemnemente levantado, la nariz apuntando al cielo, la mano izquierda apoyada elegantemente en la cadera.
Al principio, los niños intentaron romper la total inmobilidad insultando, molestando, pero el Sr. López parecía petrificado.
Algunos, con el tiempo, buscaron sin resultado un mensaje oculto escrito en la base, pero al final todo el mundo se acostumbró rápidamente y olvidó el origen de la estatua.
La verdad es que ahora, la plaza está mucho más bonita.
El dedo derecho solemnemente levantado, la nariz apuntando al cielo, la mano izquierda apoyada elegantemente en la cadera.
Al principio, los niños intentaron romper la total inmobilidad insultando, molestando, pero el Sr. López parecía petrificado.
Algunos, con el tiempo, buscaron sin resultado un mensaje oculto escrito en la base, pero al final todo el mundo se acostumbró rápidamente y olvidó el origen de la estatua.
La verdad es que ahora, la plaza está mucho más bonita.
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