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miércoles, 9 de octubre de 2013

Semblanza de Guille - Rozio

Este invierno ha sido el más ventoso en mucho tiempo. Sin ir más lejos, el sábado de la semana pasada llegaron las rachas a 80 km/h

Mi amigo Guille es tan delgado que podía haber salido volando. Igual debería meterse las piedras que pinta Anahí en sus bolsillos, para que no se lo lleve el viento como a Maria Sarmiento.

MI amigo Guille tiene aspecto de serio. Cuando habla, mira intenso y se explica despacio, pensando las palabras, con el rostro concentrado... pero entonces en cualquier momento sonríe y toda esta apariencia se le desmonta y se convierte en un chiquillo con cara de pillo.

Todavía no he dicho lo que más me gusta: cerrar los ojos cuando lee cualquier cosa. Podría leer las instrucciones de una lavadora y me iría dentro del tambor, con los vaivenes de la ropa, bailando....

Así pues, de ritmo lento, alto, flaco, nadie diría que el tipo con el que se cruzó en la calle es honesto, sensible, inteligente, curioso... que convierte las palabras en tesoros. Marino que vino de la otra parte del mundo hasta aquí ¡Que suerte la mía!

martes, 6 de agosto de 2013

Versos Cautivos - Hassan Ahmar

Nicomedes Escarlato se movía como un gato. Guillermo el Afrancesado lo observaba deleitado.
Los materiales tienen cierta plasticidad, dependiendo de las condiciones físicas a las que se vean sometidos. Una jácena de madera que soporte un techo muy pesado y tenga que superar un vano muy largo tendrá tendencia a ir cediendo al peso. Una mente sometidas a una cultura determinada tendrá tendencia a desarrollar ciertos hábitos propios de dicha cultura. La mente es moldeable, toma ciertos vicios. El repertorio de vicios de cada mente es único y muy variado,pero compuesto de partículas reconocibles. Guillermo el Afrancesado deleitado, por ejemplo, toma mate; neuroplasticidad condicionada. Habla castellano seseando bastante; neuroplasticidad condicionada. También se siente cómodo asando carne. Hay un grupo grande de humanos que comparten estos rasgos distintivos. Guillermo es clasificable hasta cierto punto. Tengo un amigo clasificable; es humano y forma parte de cierto grupo de humanos que comparten ciertos condicionantes. Nicomedes Escarlato, sin embargo, ni era humano ni formaba parte de ese ciego grupo. Nicomedes Escarlato era un puma cautivo. Paseaba dentro de un recinto vallado cuando vio a Guillermo. Lo tenía a sólo cinco metros. Olfateó el aire y bufó, dejando al descubierto sus enormes colmillos blancos. Observó a Guillermo fijamente y se sentó sobre sus patas traseras, frente a él.
    Guillermo cargó la bombilla y bebió mate. Sacó una libreta de la bolsa que llevaba, la abrió y empezó a escribir. Escribía poco y se pasaba largo rato contemplando a Nicomedes, que finalmente bostezó y se tumbó, apoyando su cabeza sobre las patas delanteras. Los dos permanecieron allí en silencio horas. Las orejas de Nicomedes se movían imperceptiblemente cada vez que Guillermo sorbía mate o cogía la libreta para anotar algo. Cuando Guillermo se marchó dio las gracias a Nicomedes por la inspiración que le había brindado. De esas horas compartidas con él nacieron los versos más hermosos jamás escritos sobre un puma y su condición cautiva.

lunes, 13 de mayo de 2013

GUILLES BIRTHDAY.... - Romanie

Nos encontramos un día en Ibiza. Un sábado por la mañana, de compras de mercado. Yo iba programada, como es habitual, para realizar una larga lista de compras y recados en un tiempo récord. Nos encontramos en la cola de la pescadería. Intercambiamos las últimas notícias mientras esperábamos nuestro correspondiente turno. A mí me tocaba antes que a él. Su hablar era tranquílo, pausado y el contenido de sus palabras, lleno de detalles. En cambio mis explicaciones eran breves y superficiales. Me preguntó si quería ir a tomar un café con él ahora. Le dije que ahora no podía, que tenía que hacer muchas cosas en poco tiempo. Me despedí con aires de prisa y seguí mi camino.
Me paré en el puesto del té. Solo había una mujer antes que yo y pensé que sería rápido. Esperé. Hablaban de hierbas digestivas, luego para la tensión...esperé un poco más. Noté cómo me impacientába a cada pregunta que le hacía. Así, me dí cuenta de mi absurda prisa. Decidí relajarme. Para ello recurrí al recuerdo fresco del encuentro con Guille. Esa energía pausada, estar presente y no más allá con las prisas. Justo en ese momento nos volvimos a encontrar en el mercado.Le dije que había pensado mejor y que sí que me apetecía ir a tomar un té. Maestro! Enséñame el truco para no tener prisa!
Las amistades son maestros. Cada amigo o amiga me enseña algo con su amistad. Guille me enseña paciencia, presencia y curiosidad por lo desconocido. Gracias Guille!


jueves, 25 de abril de 2013

Guillermo Schafer - Antonio

Guillermo Schafer

Recuerdo haberle visto una sola vez. Habíamos hablado en muchas ocasiones a lo largo de los cuatro meses que precedieron a la entrega del premio. Conversaciones cortas, de contenido burocrático y logístico, en las que siempre encontró un hueco para alguna frase calurosa y algún recuerdo del tiempo que compartió con mi padre, muchos años atrás, antes de yo nacer.
Para mí siempre había sido un personaje casi mítico. Primero mi padre me habló de él en numerosas ocasiones, y, cuando ya falleció, fue mi madre quien me continúo regalando los libros de poesía y ajedrez que Guillermo Schafer publicaba.
Con motivo de su viaje de regreso a la isla, para recoger el premio, tuve que preparar un discurso de introducción y presentación en homenaje a su persona, alguien que para mí siempre había sido tan cercano y tan lejano. Ese tipo de cosas que preparas con mimo y con miedo, con el cuidado propio del respeto y la secreta admiración, y, también, con el temor a que conocer al personaje en carne y hueso cambie por siempre esa percepción idealizada, que mine un cimiento indiscutible de tu vida.
Busqué entre los papeles y los archivos digitales de mi padre. Encontré numerosos escritos, tanto del propio Guillermo, como de mi padre en referencia a él o a los textos que el escritor uruguayo le enviaba. Entre todas las joyas desordenadas, encontré una semblanza hecha por mi padre, casi cuarenta años atrás. Imposible hacer mío aquel escrito, pero si entresacar de él algunos apuntes esenciales para entender la naturaleza del personaje y de su relación con la isla y sus amigos. Dejo aquí constancia de algunos pasajes, a modo de muletas:
“Una mente inquieta, emprendedora e inquisitiva, encerrada en un cuerpo enjuto, ambos, cuerpo y mente, de una fortaleza y una seguridad impropia a los ojos. […] Guillermo siempre esconde más de lo que muestra, casi sin querer, no por cálculo, no por interés, tan sólo por el simple hecho de que hay mucho ahí dentro. Guillermo para mí es varias vidas en un solo cuerpo. […] Un crisol poliédrico del amigo, el estratega ajedrecista, el jardinero, el lector empedernido, el tipo sociable, la generosidad desinteresada, el acento uruguayo, profundo e hipnotizante, el amor por el buen vino… […] Schaffer construye, continuamente, diseña y construye, con la mente, con las manos, con la vista, pero también demuele, porque los paisajes mentales para él nunca son perfectos y siempre cambian, porque las incoherencias personales son parte de nuestro mapa. Pero en el balance a lo largo, que es como cuentan los restos de la vida, su paisaje ideal se va extendiendo y va ganando matices y sutilezas […]. Guillermo es la mezcla del Océano Atlántico y del Mar Mediterráneo, una tormenta bajo las aguas de la calma.”
Tales eran los términos en que mi padre sellaba su visión y la amistad que les unía.
Llegó el día del premio y nos conocimos, salvamos de la mejor manera la ceremonia y las alabanzas y enhorabuenas de personajes políticos que jamás habían tenido interés por una sola de las líneas del homenajeado, ni, en realidad, por las de nadie. Muchos obligados a estar en un acto frente a un escritor que siempre les plantó cara, irreductible, con la fuerza de quien maneja el lenguaje lo suficiente cómo para molestar sin insultar. Declinó la cena de homenaje, y me emplazó a comer juntos al día siguiente. Me dijo que me llevaría a un magnífico restaurante, “de mis tiempos”, recalcó. Bajo un sol de mayo, nos dirigimos a “la cueva del oso”, Can Ignasi, morada de Pau.García. Allí compartimos una magnífica paella con los miembros aún vivos del mítico elgrupociento34. Una reunión de amigos, algunos de los cuáles no se habían visto en más de veinticinco años y que probablemente estaban ante una de las últimas oportunidades de compartir una sesión de escritura. Parecía como si no hubiese transcurrido ni un solo día. Yo fui parte de ese día, tuve esa suerte del testigo privilegiado. Yo puedo decir que Guillermo Schaffer, al despedirse de mí en el aeropuerto aquella misma tarde me abrazó con fuerza, sonrió y me dijo, confundiéndome con mi padre: “Antoñito, volver a la isla y verlos a todos ha sido el mejor regalo”.
Desde entonces, hace tan sólo un par de años, el mito sigue en pie, el hombre también. Intercambiamos algunas cartas de puño y letra al año, y en una de las últimas reescribía a modo de recuerdo uno de sus versos más famosos:

“Regresar es acaso tomar un tren con destino a tu propia memoria.
Reconocer la tierra sin ser visto.
Caminarla con cierto desasosiego.”

Diario de Ibiza, 5 de abril de 2053. Con motivo del 80 cumpleaños del poeta Guillermo Schafer, hijo adoptivo de la isla de Eivissa.

Semblanza Guille - Anahi


Semblanza Guille
 
No es difícil para mi imaginar a Guille de mayor.
Delgado al extremo un poco encorvado pero es inevitable. Lo mas pulcro imposible nada dejado al azar pero solo con lo imprescindible. 
Zapatillas de tela que en un tiempo fueron blancas. Pantalón recto  con algún remiendo discreto. Su rebequita de lana obscura fina abotonada con bolsillos en los cuales lleva un viejo pañuelo de tela, que aparte del servicio, refresca la memoria con viejos recuerdos de amor . Un tornillo, algo que meterse en la boca, tal vez un palito de árbol, a modo de cigarro, la llave de casa, pero no la de la puerta principal, la del trastero que es en donde deja las llaves de casa escondidas, a fuerza de perderlas  y quedarse fuera . Afeitado y perfumado con unas gafas perfectamente arregladas con un trozo de celo colgando al cuello y siempre la mirada en el horizonte. El mate al hombro aunque ya no se lo permitan. Paseando por el campo mientras espera que este lista la comida, he imaginando por donde podar algún árbol olvidado Tal vez ya haya aprendido a adivinar el clima por el vuelo de los pájaros y la forma de las nubes.
Un poco osada tal ves mi anticipación de los hechos, pero para mi Guillermo es un hombre fuera del tiempo, así nació, así creció y así murió. Un poco chapado a la antigua en donde dar la palabra era más importante que el dinero y el que dirán. De mirada y corazón noble. En donde pone el ojo, pone la vida  para siempre. Fiel a sus amigos y a su mujer, que aunque no la lleve al altar, él ya se ha casado desde el primer momento con ella. Todo requiere de mucho tiempo, como el vino, claro. Paciencia es su definición de la vida. Le gusta observar como de los pequeñas cosas nacen los grandes sueños y no se desvela por ver el final, ya llegará si llega y si no, alguien estará allí para apreciarlo.
Un eterno romántico soñador tan amante de la soledad como de la excelente compañía. No espera menos de la vida. Por eso lleva coleccionando libros de tiempos inmemoriales, no siempre porque sean buenos o bonitos, algunas veces por algún detalle que les hacen únicos, una dedicatoria, algún detalle escondido entre sus páginas que le evocan viajes mágicos y reveladores.
Exuberante en la mente y minimalista en la vida diaria. Y aunque los quehaceres de la casa no son lo suyo , brilla como una galaxia entera cuando escribe y recita, el mayor placer para los que le apreciamos, es permitirnos oír de sus labios los bellos versos que nacen de su corazón.  Cumple 40 años pero da igual, como si fueran 10 o como si fueran 1.000.

Apareció en un barco - Pau

Guille apareció en un barco,
todo el mundo lo sabe.
Ya era poeta y ajedrecista;
poeta de raíz, ajedrecista de semilla.
Su semilla Schaffer

se paseó por las trincheras de Francia
en la Gran Guerra
y acabó floreciendo en el paisito, Uruguay.
Su rostro de líneas rectas, sueño de un caricaturista,
lo define: recto y cabal, suave y bueno.
Escribe poesía esencial
de palabras perfumadas
dichas en su idioma,
nuestro idioma,
el de la poesía.
No he visto a nadie
tratar los libros con más devoción,
delicadeza y amor que Guille,
su Vallejo, su Zagajewsky,
acariciados por sus manos.
Últimamente se ha afiliado
al gremio de los leñadores poetas;
ahí está su flamante motosierra
preparada para días
de combate y gloria obrera.
Estas algunas pinceladas toscas
del retrato de Guille,
enorme persona,
mi amigo.

El Candidato - Silvia

EL CANDIDATO (SEMBLANZA DE GUILLE)
-¡El siguiente!...
Entró un hombre alto, de facciones estiradas, músculos largos y delgados y paso indeciso. Rondaría los 40. Su postura, ligeramente curvada la columna vertebral, denotaba un poco de inseguridad. Pero sus ojos reflejaban el conocimiento preciso del asunto que allí le había llevado.
-Buenos días…. Vengo por la plaza de profesor de ajedrez.
-¡Cómo todos los que están esperando! Hay que ver… - No le gustó la vulgaridad de su interlocutor, aunque comprendió que éste no estaba disfrutando del trabajo que le habían encomendado, así que le perdonó. –¿Ha traído el currículum?
-Sí, sí… aquí tiene.
-A ver… no ha adjuntado fotografía. En la convocatoria se indicaba claramente que el currículum debía llevar fotografía del candidato.
-¿De veras? No me di cuenta. Le traeré un fotografía enseguida.
-No, no se lo puedo aceptar.
-Pero ¿qué me dice? Échele un vistazo. Tengo una gran experiencia, he participado en numerosos torneos con unos resultados muy buenos. Se me da muy bien enseñar…
-¿Se lo tengo que explicar? No le ha puesto la foto, no lo puedo aceptar. Aquí acaba la cosa.
-Oiga, le estoy diciendo que voy a traer la foto en un cuarto de hora. Quédese el currículum y…
-Mire, las normas son estrictas.
Sintió cómo la sangre se le subía a la cabeza. Estiró y flexionó los dedos con fuerza, apretó las mandíbulas y los labios, estiró su cuerpo creciendo medio palmo y golpeó la mesa con el puño cerrado, enviando por los aires papeles, clips y lápices.
-¡¡Me tienen sin cuidado las normas!!¿Es que usted no tiene corazón? ¡Llevo dos horas esperando en esa sala, cuatro días esperando ansiosamente la entrevista y una vida entera anhelando un trabajo como éste! ¡Soy el candidato ideal, no me puede despachar así! ¡Este trabajo es mío y usted no es nadie para impedírmelo! Le digo que se quede el currículum y antes de que acabe la mañana tendrá su maldita foto!
El chico tras el mostrador le miraba con grandes ojos y la boca abierta. Se quedaron unos segundos mirándose a los ojos mientras el aire se iba volviendo pesado. Lentamente, muy lentamente, los labios del chico fueron esbozando una sonrisa, como si se le estuviera ocurriendo alguna idea. Mientras continuaba mirándole fijamente a los ojos, dijo:
-El siguiente….

Me crie en el campo - Cristina

Parece un chico de ciudad, pero su cuchillo de niño le delata. Sí, algo de gaucho tiene. Por no hablar de la manta de lana que le acompaña desde su más tierna infancia.

La palabra “mate” le acompaña todos los días. Mate, no es sólo su bebida diaria, si puede le hará un jaque mate a algún incauto jugador de ajedrez vía internet. Y si de paso le vende un libro,mejor que mejor. Los libros, otra gran pasión. Guille es una persona que cuando encuentra algo que le gusta no tiene límites. Es todo o nada.
Su posición en el tablero de la vida ha dado un giro. El peón de oficina ha sido sacrificado y emerge un caballo que busca la mejor posición para el ataque.

Su frase favorita “me crié en el campo” adquiere más sentido cada día. El campo a despertado al niño,ese niño que montaba un caballo desbocado por las grandes praderas uruguayas. Y que ahora, años más tarde, intenta coger las riendas de su vida mientras repite ,“me crié en el campo”, “me crié en el campo”,”me crié en el campo”...

Cuaderno de bitácora: sesión 42

Sesión 42
 
7 de abril de 2013, seis de la tarde, reunión en Can Liliput. Asistimos a la sesión: Pau, Rocio, Jason, Romanie, Anahi, Guille, Silvia, Cristina y Antonio. En esta sesión se incorpora al grupo Silvia.

Ejercicio:  Escribir una semblanza para Guillermo, que además es nuestro anfitrión y el homenajeado por su aniversario.

Lecturas compartidas:
  • Julio Villar: "¡Eh, Petrel!"
  • Jorge Luis Borges: relato: "La escritura de Dios"