Silvia aparece en casa al medio día, con su melena rubia suelta sobre los hombros y una botella de vino blanco fresquito en el capazo. Viste falda ceñida y camisa de tirantes también ceñida sobre su cuerpo de cuarenta y siete kilos. Es pequeña y energética, a pesar del calor. Comemos juntos. De menú arroz integral con sofrito de calabacín con cebolla y ajo, vestido con algas, picada de frutos secos tostados y aliñado con Tamari y aceite de oliva. De ensalada un mezcladillo hidropónico de paquete con lechuga, rúcula y canónigos. Hay helado de postre pero no quiere. El vino fresco acompaña la comida. Al terminar de comer se lía un cigarrillo y empieza la entrevista.
Jason: Eres la única madre del grupo, ¿fue buscado o susto?
Silvia: Decidimos relajarnos con la idea de que tardaría en llegar. ‘Ya vendrá’ dijimos; y llegó a la primera, cuando habíamos calculado un año o dos.
J: ‘Habría que celebrar los funerales y llorar los nacimientos.’ ¿Suscribes esa frase?
S: Yo celebraría ambos.
J: ¿Cómo la explicarías; la frase?
S: Lo dice alguien que preferiría que no viniéramos al planeta porque somos una especie destructiva. Desde el punto de vista de las personas es alegrarse de pasar a mejor vida porque considera que la vida no es buena.
J: ¿Patatas fritas o hervidas?
S: Patatas fritas, son más alegres. Advertencia: ¡que sean buenas!
‘Ni aixutes ni humides són bones les patates fregides’ como dice Miquel Martí Pol.
J: ¿Cagas bien? ¿Con qué frecuencia? ¿A qué horas? ¿Cómo huele? ¿Qué consistencia tiene? ¿De qué color es?
(se ríe)
S: Cago satisfactoriamente, normalmente una vez por día, por la mañana al levantarme. Hay que salir de casa cagados, importante. No es que huela bien, es mierda, pero dentro de lo que es se podría decir que si que huele bien. La consistencia es variable y el color generalmente es marrón oscuro.
J: ¿Te sientes a gusto con tu programación emocional?
S: Todo es mejorable. Mis respuestas emocionales varían, no son siempre las mismas. A grandes rasgos siguen una pauta pero hay fluctuaciones. Últimamente es ‘embolicada’ y no tengo claros mis sentimientos. Podría decir que me soporto a mi misma, sé cómo llevarme, entre altos y bajos.
J: ¿Tiene sentido tu vida?
S: No tiene todo el sentido que me gustaría. En otras épocas ha tenido más sentido. Ahora voy más perdida, pero tengo fe.
J: ¿Fe o esperanza?
S: Fe. Si porque si, no requiere más explicación. Dentro de ti sabes que es así pero no sabes porqué.
J: Enumera tus necesidades más perentorias.
S: Encontrarme a gusto conmigo misma. Tiene que ver con el sentido de la vida. Físicamente necesito encontrar un lugar en el cual esté a gusto, que sea mi sitio. Es parte de lo anterior.
Hay otra necesidad con la que tengo una lucha interna, y es la necesidad de sentirme necesaria para alguien. Puede responder a un vacío en mi vida. Realmente debería dirigirse a mi misma, ser necesaria para mi misma.
J: ¿Remas o fluyes?
S: Fluyo y remo. Prefiero fluir, inevitablemente remo, lo cual trato de dejar de hacer al darme cuenta. Son ciclos.
J: Honor
S: Es algo como ser fiel a unos principios.
J: ¿Sería indistinta la naturaleza de esos principios?
S: Son innegociables, pertenecen a uno, bien arraigados.
Fidelidad, inmutabilidad.
J: Orgullo
S: Puede ser muy malo y también muy bueno. Puede mantenerte a flote cuando todo se hunde.
Hay que saber dejarlo de lado.
El orgullo puede impedir escuchar a los demás; igual es uno mismo el que está equivocado.
No es buen consejero.
J: Tienes tendencia a cerrar los hombros, contrayendo el plexo solar. ¿En que época de tu vida apareció y qué lo propicio?
S: Viene de mi infancia, lo aprendí en casa, de mi padre, está muy encorvado. Es una mezcla de sumisión- sentirse menos importante que los demás- y pleitesía. No me gusta, lo sé hace años, trato de corregirlo. Depende del estado anímico. Es como querer esconderse del mundo. Debe cambiar la mente.
J: ¿Y tu madre?
S: No viene de la madre.
J: ¿Qué viene de la madre?
S: Todo lo bueno, por suerte. Amor incondicional. El padre es más distante, sólo trata de corregir. La madre es todo dar y alegría, optimismo, paciencia, aceptación... ¡y lo ha sufrido!
(enfatiza levantando el índice y arqueando las cejas)
J: Fumas bastante
S: Si. Es complicado. Responde a mi estado actual, falta de sentido. Me cuido poco. Tengo fe en que cambiará mi cuidado a mi misma. Es una época de ‘paso de todo’. Aunque quiera fluir sigo remando.
J: Ahora estás soltera. ¿Cómo ha cambiado la canalización de tu energía sexual?
S: Antes tenías sexo regularmente y no lo valorabas. Ahora lo valoro más y lo disfruto más (¡que antes también lo disfrutaba!, pero era algo que dabas por hecho, algo seguro). Ahora la siento más intensamente.
J: ¿Crees que el ser humano pisó la luna?
S: No me lo había cuestionado nunca, se da por hecho. No tengo convicción, es como que no importa, está fuera de mi alcance. No logro relacionarme con ello. Quiero creer que sí, pero me parece muy ridículo. ¿Para qué quiere el hombre ir a la luna? Es algo que creo que no le corresponde. Bien podría ser un montaje.
J: ¿Cómo era tu proyección personal en pareja y actualmente?
(Hay un parón. Pide permiso para liarse un cigarrillo y se sirve otro vaso de vino.)
S: Da para escribir un libro. Lógicamente hubo un cambio, como darle la vuelta a un calcetín.
En pareja siento que había estancamiento, como dar vueltas. Las cosas personales estaban insatisfechas, había miedo a realizarlas. Vivía en un mar de cojines. Había estabilidad, todo era consultado y acordado. Ya empecé con una crisis laboral un año antes de la separación, buscaba cambiar de trabajo, pero quería hacerlo con su apoyo, que no logré.
Al separarnos llegó una sensación de movimiento, de ir para adelante. Tenía miedo, sí, pero debe superarse. Sola es más fácil decidir, no hay que convencer a nadie.
Con la separación apareció el trabajo de reencontrarse uno mismo. Las cosas delegadas en la pareja se recuperan, vuelven al frente tus propios deseos. Hay mucha más libertad con sus consecuencias. Los fracasos y los éxitos son propios. Tienes menos que perder, menos miedo. Morir no me moriré, te dices (la vida es lo más preciado), luego puedes iniciar toda aventura, respondes ante ti misma. Ya no es un sistema de dos. Estábamos muy enganchados. Ya no es necesario un cuorum.
J: ¿De qué quieres morir?
S: De un paro cardiaco durante el sueño.
La gente va a morirse con mi madre. Saben que ella se ocupa. Vive en un piso de 70m2 con cuatro dormitorios, imagínate lo opresivo del espacio. Pero hay un balcón que se abre a la ciudad y te permite escapar un poco de esa sensación. La vecina recurrió a mi madre antes de morir y fue a su casa a pedir ayuda y allí murió.
J: ¿Queda algo pendiente antes de morir mañana?
S: No. No me hubiera importado aprender a tocar música, pero puedo pasar. Tal vez a mi hija sí que le fuera bien tener una madre durante unos cuantos años más.
">
Mostrando entradas con la etiqueta Hassan Ahmar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hassan Ahmar. Mostrar todas las entradas
miércoles, 9 de octubre de 2013
Baño - Hassan Ahmar
En un plano físico dimensional, el espacio que ocupa un ser humano al realizar sus evacuaciones es el que es,o el que se elija, a partir de su piel y sus esfinters. A ese espacio, en un plano arquitectónico-coloquial,cuando coresponde a una construcción del tipo que sea y que lo encierra, se le llama baño.
Desde un punto de vista linguístico la palabra baño puede resultar ambigua, pues puede comprender más o menos acepciones que afectan a la higiene del humano. Puede referirse sólo a un espacio dedicado a la evacuación fecal, o a unretrete de pie para mear, o a una bañera o ducha, o a un lavamanos o a cualquier combinación de ellos.
Situacionalmente un baño puede suponer en la vida de un humano un destino ' a vida o muerte', sino, imagínese aquejado de diarrea caminando por la ciudad y sufrir un apretón incontenible. Lo que podría salvarlo en esa situación sería un baño del tipo cagadero. El baño puede ser el lugar donde uno sobreviva a un tiroteo que se produzca en el local en el que se encuentra.
En un plano emocinal el baño también abarca muchas dimensiones diferentes para cada ser humano. Para el guarro la ducha es una amenaza, para el pulcro un lugar desable, para el que tiene ganas de mear es un aliviadero, para el que va tiene que ir a cagar a un vater después de que lo haya hecho antes un humano con una flora intestinal corrupta es un alivio envenenado, un suplicio para el olfato. En el baño se puede hacer el amor o también puede degollarse a alguien, como nos enseñara Alan Bates. En ese plano cinematográfico el baño que más recuerdo es el de la película Trainspoting.
En un plano vital puede darse a luz en un baño, puede uno resbalarse y matarse en un baño, o cortarse las venas en la bañera.
En un plano laboral puede uno ganarse la vida limpiando baños, o instalando la fontanería en baños, o la electricidad, o constuyendo baños, o vendiendo complementos de baño, o proyectando y decorando baños. O vendiendo productos de baño, ya sean cosméticos o higiénicos. Podría ser que incluso uno ilustrase rollos de papel de vater, para entretener al cagón de turno. Hay quien gana fortunas diseñando elementos de los baños, por ejemplo Phillipe Stark. Hay empresas enormes dedicadas a producir y vender retretes. El baño es un negocio para muchos.
SI tuviera el ánimo de ser exaustivo debería enumerar infinidad de planos que afectan o permiten encuadrar al baño, pero yo sólo he hecho una breve reseña al azar. Puro capricho.
Para mi el baño, en la casa que habito actualmente, curiosamente es también el fregadero y el lavadero, pero ni cagadero ni meadero.
No he perdido la cuenta de los baños que me he dado en mi vida porque nunca la he llevado, pero no lograría recordarlo. Eso si, recuerdo algunas bañadas célebres para mi. Una vez fui a bañarme con Doumi en Casablanca, a tres calles de su casa, en un Hammam. El año pasado traté de bañarme en Sunshine Coast, BC, en junio y no tuve huevos de meterme ni hasta las rodillas. Me he bañado en riachuelos en Asturias en invierno y el agua era mucho más caliente que cuando traté de bañame en agosto en los Alpes, donde me tiré al agua y quedé paralizado casi un minuto sin poderme mover ni respirar. Tuve suerte de que la corriente no me arrastrara cauce abajo, pues era muy fuerte a unos metros de dónde yo quede paralizado.
-¿Va usted a tomar el baño caliente, tibio o frio, señorito?¿Querrá el señorito que le añada sales al baño, o espuma, o aceites esenciales?
-Ayer me di el primer baño del año.
-Estoy hasta los huevos de tanto baño. Son todos iguales e igual de jodidos. Tendrías que probar de alicatar tú uno y te darías cuenta de lo que vale un peine. Y aún me quedan dos plantas enteras por hacer, otros doce tormentos. Me llevas dos días cada uno.
-Ponlo al bañomaría.
-Me estoy dando un baño de multitudes.
-Les dimos un baño.
-¡Báñate!
-Me gustaría ser blanco, tener mucha agua y ver muchos culos.
Desde un punto de vista linguístico la palabra baño puede resultar ambigua, pues puede comprender más o menos acepciones que afectan a la higiene del humano. Puede referirse sólo a un espacio dedicado a la evacuación fecal, o a unretrete de pie para mear, o a una bañera o ducha, o a un lavamanos o a cualquier combinación de ellos.
Situacionalmente un baño puede suponer en la vida de un humano un destino ' a vida o muerte', sino, imagínese aquejado de diarrea caminando por la ciudad y sufrir un apretón incontenible. Lo que podría salvarlo en esa situación sería un baño del tipo cagadero. El baño puede ser el lugar donde uno sobreviva a un tiroteo que se produzca en el local en el que se encuentra.
En un plano emocinal el baño también abarca muchas dimensiones diferentes para cada ser humano. Para el guarro la ducha es una amenaza, para el pulcro un lugar desable, para el que tiene ganas de mear es un aliviadero, para el que va tiene que ir a cagar a un vater después de que lo haya hecho antes un humano con una flora intestinal corrupta es un alivio envenenado, un suplicio para el olfato. En el baño se puede hacer el amor o también puede degollarse a alguien, como nos enseñara Alan Bates. En ese plano cinematográfico el baño que más recuerdo es el de la película Trainspoting.
En un plano vital puede darse a luz en un baño, puede uno resbalarse y matarse en un baño, o cortarse las venas en la bañera.
En un plano laboral puede uno ganarse la vida limpiando baños, o instalando la fontanería en baños, o la electricidad, o constuyendo baños, o vendiendo complementos de baño, o proyectando y decorando baños. O vendiendo productos de baño, ya sean cosméticos o higiénicos. Podría ser que incluso uno ilustrase rollos de papel de vater, para entretener al cagón de turno. Hay quien gana fortunas diseñando elementos de los baños, por ejemplo Phillipe Stark. Hay empresas enormes dedicadas a producir y vender retretes. El baño es un negocio para muchos.
SI tuviera el ánimo de ser exaustivo debería enumerar infinidad de planos que afectan o permiten encuadrar al baño, pero yo sólo he hecho una breve reseña al azar. Puro capricho.
Para mi el baño, en la casa que habito actualmente, curiosamente es también el fregadero y el lavadero, pero ni cagadero ni meadero.
No he perdido la cuenta de los baños que me he dado en mi vida porque nunca la he llevado, pero no lograría recordarlo. Eso si, recuerdo algunas bañadas célebres para mi. Una vez fui a bañarme con Doumi en Casablanca, a tres calles de su casa, en un Hammam. El año pasado traté de bañarme en Sunshine Coast, BC, en junio y no tuve huevos de meterme ni hasta las rodillas. Me he bañado en riachuelos en Asturias en invierno y el agua era mucho más caliente que cuando traté de bañame en agosto en los Alpes, donde me tiré al agua y quedé paralizado casi un minuto sin poderme mover ni respirar. Tuve suerte de que la corriente no me arrastrara cauce abajo, pues era muy fuerte a unos metros de dónde yo quede paralizado.
-¿Va usted a tomar el baño caliente, tibio o frio, señorito?¿Querrá el señorito que le añada sales al baño, o espuma, o aceites esenciales?
-Ayer me di el primer baño del año.
-Estoy hasta los huevos de tanto baño. Son todos iguales e igual de jodidos. Tendrías que probar de alicatar tú uno y te darías cuenta de lo que vale un peine. Y aún me quedan dos plantas enteras por hacer, otros doce tormentos. Me llevas dos días cada uno.
-Ponlo al bañomaría.
-Me estoy dando un baño de multitudes.
-Les dimos un baño.
-¡Báñate!
-Me gustaría ser blanco, tener mucha agua y ver muchos culos.
martes, 6 de agosto de 2013
Sexo - Hassan Ahmar
Recuerdo que les preparé un té muy espaciado, como un chai, para que se disimulara el sabor de la droga. Además añadí bastante azúcar para ocultar mejor el amargor del fármaco y par que entrara mejor e hiciera efecto más deprisa. También tuve la previsión de preparar unas galletitas caseras hechas con mantequilla a la que también me había preocupado de añadir la droga. De ese modo si alguien no tomaba infusión caería al comer las galletas. Las había con perlas de chocolate, con pasas, recubiertas de crema, etc. Las serví con el té.
Volví al salón con la bandeja cargada. Recuerdo que Rocío comentó con sorna que si me encontraba bien, a lo que algún otro añadió su propio comentario. Todo bien, entendible; yo no destaco precisamente por mis alardes culinarios. Pero precisamente gracias a ese cachondeo que se armó tuve suerte de que todo el plan no se fuera al garete, pues unos instantes antes Anaí comentó, para horror mío, que acababa de merendar hacía poco y que no tomaría nada, pero en vista del alboroto decidió cambiar de idea y dijo que tendría que probar al menos una pastilla. Bien!
Todos bebieron y fueron comiendo con gran regocijo durante toda la sesión de literatura. Una hora después estaban ya todos bajo los efectos de la droga. Actuaba sobre el centro motor e inmovilizaba a quien la tomaba pero sin pérdida de conciencia. El efecto duraba unas tres horas, así que no tenía prisa. Lo recuerdo todo como si hubiera sucedido ayer.
Cerré la casa a cal y canto y con cierta fatiga logré desnudar a todo el grupo. Arramblé con todas las tazas, libros, libretas, bandeja, tetera y demás que había sobre la mesa. Una vez despejada levanté de las sillas a los comensales y los recosté sobre el pecho en la mesa, dejándolos con el culo en pompa. A esas alturas ya sudaba como un cerdo. Retiré las sillas y empecé la faena propiamente dicha. Primero me clavé a Guillermo, con su culito delgadito y tierno. Luego Pau, su culo fuerte está de muerte. Siguiente una de marisco; la almeja de Rocio la confisco. Ahora Cristina, la pongo fina. Anaí, descuida, que para ti también hay. Para cuando le toca a Toni ya la tengo como un poni. Con Silvia repito de marisquito jugosito. Con Romanie me perdí un poco y no recuerdo tanto, pero fue todo amor. Después me sacudí la leche en un tazón y la mezclé con café molido y con el dedo les pinté a todos un tercer ojo. Esos son mis recuerdos de aquella sesión, la que tocaba el tema del sexo.
María (Canción de amor) - Hassan Ahmar
María (Canción de amor)
Leída cantada, improvisación musical a capella con palmas, ritmo flamenco.
Dipichí, dipachá, ¿quién la cantará, quién la bailará?
Iba yo por la calle del llanto y lloraban toditas las flores.
Cayó el dragón y su fuego engulló toditas mis penas.
Vino que vino, vino que va por mis venas,
sabor de alegría, por ti María,
todo lo daría por besarte un día.
Dipichí dipachá, ¿quién será que la besará?
Ay luna, luna lunita,
viendome partir,
cieguito de amor,
por la avenida de los sueños,
sonríe toda todita.
Ay María, en tus labios navegando estoy,
llorando de alegría.
Yo por ti, tú por mi,
zozobrando de amor,
cada día.
Dipichí dipachá, por ti yo moriría.
Leída cantada, improvisación musical a capella con palmas, ritmo flamenco.
Dipichí, dipachá, ¿quién la cantará, quién la bailará?
Iba yo por la calle del llanto y lloraban toditas las flores.
Cayó el dragón y su fuego engulló toditas mis penas.
Vino que vino, vino que va por mis venas,
sabor de alegría, por ti María,
todo lo daría por besarte un día.
Dipichí dipachá, ¿quién será que la besará?
Ay luna, luna lunita,
viendome partir,
cieguito de amor,
por la avenida de los sueños,
sonríe toda todita.
Ay María, en tus labios navegando estoy,
llorando de alegría.
Yo por ti, tú por mi,
zozobrando de amor,
cada día.
Dipichí dipachá, por ti yo moriría.
Romanie de mayor - Hassan Ahmar
Romanie o quién sea, de mayor… el tiempo lo dirá, ¿qué sé yo? No lo quiero imaginar; quiero dejar su futuro limpio, sin ideas ni augurios.
Voy por la calle y veo cómo viven otros humanos, y me formo opiniones al respecto de muchos de sus actos, y a veces critico en voz alta,
lo cual ni es bueno ni productivo. Y veo que cometen errores garrafales, y trato de callar. Y veo que esos errores les condenan en muchas
ocasiones a un futuro de sufrimiento. A veces veo lo mismo para mi y lo difícil que es cambiar aún a sabiendas. En el caso de Romanie no
presiento que existan condicionantes demasiado fuertes que amenacen su salud física, mental o filosófica, así que por lo menos es un ser
que no está condenado. Lo demás depende de ella.
Voy por la calle y veo cómo viven otros humanos, y me formo opiniones al respecto de muchos de sus actos, y a veces critico en voz alta,
lo cual ni es bueno ni productivo. Y veo que cometen errores garrafales, y trato de callar. Y veo que esos errores les condenan en muchas
ocasiones a un futuro de sufrimiento. A veces veo lo mismo para mi y lo difícil que es cambiar aún a sabiendas. En el caso de Romanie no
presiento que existan condicionantes demasiado fuertes que amenacen su salud física, mental o filosófica, así que por lo menos es un ser
que no está condenado. Lo demás depende de ella.
Versos Cautivos - Hassan Ahmar
Nicomedes Escarlato se movía como un gato. Guillermo el Afrancesado lo observaba deleitado.
Los materiales tienen cierta plasticidad, dependiendo de las condiciones físicas a las que se vean sometidos. Una jácena de madera que soporte un techo muy pesado y tenga que superar un vano muy largo tendrá tendencia a ir cediendo al peso. Una mente sometidas a una cultura determinada tendrá tendencia a desarrollar ciertos hábitos propios de dicha cultura. La mente es moldeable, toma ciertos vicios. El repertorio de vicios de cada mente es único y muy variado,pero compuesto de partículas reconocibles. Guillermo el Afrancesado deleitado, por ejemplo, toma mate; neuroplasticidad condicionada. Habla castellano seseando bastante; neuroplasticidad condicionada. También se siente cómodo asando carne. Hay un grupo grande de humanos que comparten estos rasgos distintivos. Guillermo es clasificable hasta cierto punto. Tengo un amigo clasificable; es humano y forma parte de cierto grupo de humanos que comparten ciertos condicionantes. Nicomedes Escarlato, sin embargo, ni era humano ni formaba parte de ese ciego grupo. Nicomedes Escarlato era un puma cautivo. Paseaba dentro de un recinto vallado cuando vio a Guillermo. Lo tenía a sólo cinco metros. Olfateó el aire y bufó, dejando al descubierto sus enormes colmillos blancos. Observó a Guillermo fijamente y se sentó sobre sus patas traseras, frente a él.
Guillermo cargó la bombilla y bebió mate. Sacó una libreta de la bolsa que llevaba, la abrió y empezó a escribir. Escribía poco y se pasaba largo rato contemplando a Nicomedes, que finalmente bostezó y se tumbó, apoyando su cabeza sobre las patas delanteras. Los dos permanecieron allí en silencio horas. Las orejas de Nicomedes se movían imperceptiblemente cada vez que Guillermo sorbía mate o cogía la libreta para anotar algo. Cuando Guillermo se marchó dio las gracias a Nicomedes por la inspiración que le había brindado. De esas horas compartidas con él nacieron los versos más hermosos jamás escritos sobre un puma y su condición cautiva.
Los materiales tienen cierta plasticidad, dependiendo de las condiciones físicas a las que se vean sometidos. Una jácena de madera que soporte un techo muy pesado y tenga que superar un vano muy largo tendrá tendencia a ir cediendo al peso. Una mente sometidas a una cultura determinada tendrá tendencia a desarrollar ciertos hábitos propios de dicha cultura. La mente es moldeable, toma ciertos vicios. El repertorio de vicios de cada mente es único y muy variado,pero compuesto de partículas reconocibles. Guillermo el Afrancesado deleitado, por ejemplo, toma mate; neuroplasticidad condicionada. Habla castellano seseando bastante; neuroplasticidad condicionada. También se siente cómodo asando carne. Hay un grupo grande de humanos que comparten estos rasgos distintivos. Guillermo es clasificable hasta cierto punto. Tengo un amigo clasificable; es humano y forma parte de cierto grupo de humanos que comparten ciertos condicionantes. Nicomedes Escarlato, sin embargo, ni era humano ni formaba parte de ese ciego grupo. Nicomedes Escarlato era un puma cautivo. Paseaba dentro de un recinto vallado cuando vio a Guillermo. Lo tenía a sólo cinco metros. Olfateó el aire y bufó, dejando al descubierto sus enormes colmillos blancos. Observó a Guillermo fijamente y se sentó sobre sus patas traseras, frente a él.
Guillermo cargó la bombilla y bebió mate. Sacó una libreta de la bolsa que llevaba, la abrió y empezó a escribir. Escribía poco y se pasaba largo rato contemplando a Nicomedes, que finalmente bostezó y se tumbó, apoyando su cabeza sobre las patas delanteras. Los dos permanecieron allí en silencio horas. Las orejas de Nicomedes se movían imperceptiblemente cada vez que Guillermo sorbía mate o cogía la libreta para anotar algo. Cuando Guillermo se marchó dio las gracias a Nicomedes por la inspiración que le había brindado. De esas horas compartidas con él nacieron los versos más hermosos jamás escritos sobre un puma y su condición cautiva.
Noticia de impacto - Hassan Ahmar
Cuero curtido y paleta repleta. Cada poema un poeta y cada vida un muerto.
Estando en el huerto recibí comunicado del TODO. En los tiempos que corrían cuando eso sucedió
permanecía yo 'enmimismado' buena parte del día, recreando emociones de pérdida y desasosiego,
lamiendo imaginarias heridas de desamor wertheriano. Dándome a mi mismo por desahuciado mi vida
se había convertido en un insufrible esperar dentro de una atmósfera densa e irrespirable que estaba
tardando demasiado en matarme. El cuidado del huerto era el único espacio en el cual encontraba algo
de sentido a mi insoportable tránsito eclesiástico. El sol calentaba por el día, las plantas lo recibían.
El agua bañaba la tierra y las raíces absorbían nutrientes. Había un orden en ello, un trabajo para
soportar la vida. Las hormigas se afanaban entre las plantas, el cielo y la tierra. En cada palmo de
suelo hervía la vida bulliciosa, cada día, con sus ritmos. Allí se podía estar, allí tenía que estar. Las jornadas
iban pasando agónicamente hasta que un buen día mi pulgar sufrió una herida. No me dolió, pero vi como
se despellejaba y aparecía el hueso y la carne. El pulgar era mío, pero aún siendo parte mía estaba muy
tranquilo, allá al final del brazo, sin participar de mis desgarradoras soledades.
Esa noche me fui a dormir como cada noche, abatido.
Al día siguiente , al despertar, huerto. La vida bulle y yo estoy muerto… hasta que veo al traidor. Mi mirada descansa sobre
el dedo y percibo que una capa gelatinosa de piel en formación cubre toda la herida. Mi cuerpo está vivo, se ha
estado reparando durante la noche, obedeciendo un orden, el de la vida que bulle.
Fue una inmensa noticia; resurrección. VIDA ES EN TODO Y YO SOY PARTE.
Werther, jódete!
Estando en el huerto recibí comunicado del TODO. En los tiempos que corrían cuando eso sucedió
permanecía yo 'enmimismado' buena parte del día, recreando emociones de pérdida y desasosiego,
lamiendo imaginarias heridas de desamor wertheriano. Dándome a mi mismo por desahuciado mi vida
se había convertido en un insufrible esperar dentro de una atmósfera densa e irrespirable que estaba
tardando demasiado en matarme. El cuidado del huerto era el único espacio en el cual encontraba algo
de sentido a mi insoportable tránsito eclesiástico. El sol calentaba por el día, las plantas lo recibían.
El agua bañaba la tierra y las raíces absorbían nutrientes. Había un orden en ello, un trabajo para
soportar la vida. Las hormigas se afanaban entre las plantas, el cielo y la tierra. En cada palmo de
suelo hervía la vida bulliciosa, cada día, con sus ritmos. Allí se podía estar, allí tenía que estar. Las jornadas
iban pasando agónicamente hasta que un buen día mi pulgar sufrió una herida. No me dolió, pero vi como
se despellejaba y aparecía el hueso y la carne. El pulgar era mío, pero aún siendo parte mía estaba muy
tranquilo, allá al final del brazo, sin participar de mis desgarradoras soledades.
Esa noche me fui a dormir como cada noche, abatido.
Al día siguiente , al despertar, huerto. La vida bulle y yo estoy muerto… hasta que veo al traidor. Mi mirada descansa sobre
el dedo y percibo que una capa gelatinosa de piel en formación cubre toda la herida. Mi cuerpo está vivo, se ha
estado reparando durante la noche, obedeciendo un orden, el de la vida que bulle.
Fue una inmensa noticia; resurrección. VIDA ES EN TODO Y YO SOY PARTE.
Werther, jódete!
Elogio de la mala leche - Hassan Ahmar
Creo que he perdido el texto que leí en la sesión dedicada a ese título.Recuerdo que utilicé la forma de poema, tal vez adrede; la poesía es una
forma de literatura que a menudo me cabrea, ya que mi relación con el lenguaje es más cartesiana. Me gusta la lógica de los enunciados, la claridad de exposición y evitar la ambigüedad en lo posible. Podría argumentarse que en ocasiones la poesía logra esos objetivos con mayor potencia y menos letras. Puede ser, pero para mi no es la norma y las evocaciones (para mi eso es la poesía, evocar) no pueden competir con las definiciones en cuanto a precisión y universalidad. Aún así, a cada uno lo suyo.
Leí mi poema carente de una métrica definida pero con cierta rima. No fue entendido por todos o por nadie. Lo tuve que explicar a petición de alguno de los presentes. Quizá ahí resida la clave de mi infatúa relación con la poesía, no logro transmitir utilizándola. También debo decir que no me he esforzado nunca en el intento, así que no se pueden esperar milagros.
Pues bien, expliqué el poema, y lo curioso es que la explicación tampoco satisfizo a alguno que debió pensar o sentir lo lejos que le quedaban mis versos de lo que realmente quería yo transmitir. Sentí un poco su indignación. Bien, de eso se trata, camino de la mala leche.
El poema decía que la mala leche es un vehículo importante para el autoconocimiento, y yo añado que como tal es susceptible de ser utilizada como herramienta evolutiva. La mala leche es un gran sistema de alarmas que nos indican errores de sistema, zonas de juicios, prejuicios, presunciones, etc. Son luces que alumbran al ignorante de su condición. Gran herramienta que puede utilizarse para trabajar en grupo, de hecho es donde mejor se puede utilizar.
¡Lo encontré! Este es:
Lágrima sorda,
víscera podrida.
Gargantas sangrientas
caballos desatados, verdes prados.
También aporté dos soluciones diferentes pero más crípticas aún:
1. Cuelgan mis huevos de la oz,
camino roto carmesí.
2. Fuego purificador.
viernes, 5 de julio de 2013
Prado del sur - Hassan Ahmar-Pau
-->
(Hassan Ahmar)
Bajó
los escalones de madera del porche y se detuvo a contemplar los verdes prados.
El sol de la mañana le deslumbraba. Se ajustó el sombrero de vaquero, respiró
profundamente y empezó a andar hacia la carretera que cruzaba por delante de
sus tierras, a una milla al sur de su granja aproximadamente. Vestía su ropa de
trabajo, viejas botas, pantalón vaquero de tirantes y por debajo una camiseta
blanca de algodón de manga larga. Herman era un hombre corpulento y alto, muy
curtido a sus cincuenta y tres años. Había nacido en esa granja y siempre había
trabajado la tierra, todos los días de su vida desde los doce años, excepto los
domingos, día que reservaba para ir a la iglesia por la mañana y después de la
comida del medio día para leer. Enviudó joven sin hijos y vivía con su padre,
también viudo. El sol empezaba a calentar temprano en esas fechas y si no
quería sudar la gota gorda tenía que espabilarse y hacer los recados antes de
que subiera demasiado alto en el cielo. Llegó rápidamente a la carretera y tomó
dirección este, hacia Fort Gambie, el pueblo más cercano. Tenía una hora de
camino hasta llegar allí, pero confiaba en que no tardaría en pasar algún
vecino que con su camioneta se dirigiera también al pueblo a cuidar algún
asunto. Las cosechas estaban madurando en los campos y a medida que se iba
levantando la brisa matinal empezaban a mecerse apaciblemente como un mar. Era
una imagen que le reconfortaba y le alegraba el ánimo, por eso cuando a los
pocos minutos Margaret detuvo su vehículo a su lado para ofrecerle un viaje se
encontró a Herman con una sonrisa deslumbrante.
- Vaya Herman, debes tener
buenas noticias, pareces muy feliz hoy. Sube.-
Herman abrió la pesada puerta
oxidada y se sentó en el sillón de cuero desgastado al lado de Margaret. Era
una mujer joven y hermosa. Estaba casada con Franck y tenían una buena granja
varias millas al oeste de la suya.
- Gracias, iba a recoger mi
camioneta al garaje de Mitch, el domingo pasado se rompió el cigüeñal y no
tengo herramientas para cambiarlo.-
Margaret hizo una mueca de no
entender.
- No, no es por la camioneta,
estaba admirando los prados, eso me hace feliz.-
-Ah! Si, esta época del año es
maravillosa.- respondió Margaret mientras engranaba la primera marcha y salían
traqueteando hacia el pueblo.
(Pau)
No habían recorrido muchos kilómetros cuando Herman tomó la
decisión más trascendental de su vida. En esos pocos kilómetros, herman decidió
que había llegado el momento de la batalla decisiva, aquella lid en la que se
pone todo en juego. Habia decidido florecer a los 53 años. La vida no vale nada
si no es para saber cuando ha llegado la primavera a tu flor, pensó.
"-Margaret, para el coche." "-Pero,
Herman..." "-Para ahí, pasado el puente."
Cuando besaba lócamente a Margaret, los chopos, sobre ellos,
bailaban furiósamente la música del viento entretejiéndose los unos con los
otros.
Margaret, la niña de las coletas soñadas, siempre tan cerca,
siempre tan lejos, a quien nunca pudo mirar sin un estremecimiento insistente.
El sueño de labios brillantes de mil noches de duermevela en la penumbra
de su habitación de matrimonio falaz.
Disfrutó de la plenitud del momento, sabiendo que ese
recuerdo le alimentaría el resto de sus días. Después del largo beso, se
quedaron abrazados en silencio. Herman rogó que el tiempo se detuviera en esa
burbuja del viejo Dodge. La brisa matinal arreciaba y las cosechas eran ahora
un mar embravecido.
Herman supo que su vida había valido la pena.
lunes, 1 de abril de 2013
Libro significativo - Hassan Ahmar
Estimada audiencia…; estimada porque lo normal en quien escribe es que lo haga para ser leído por otro u otros, eso se estima.
Para llegar a esa introducción, a esa fórmula; "estimada audiencia", antes debe haber "algo", aquello que la audiencia va a recibir, en este caso un texto. Y antes de producirse ese "algo-texto" las terribles eternas preguntas; ¿porqué escribo?¿Qué tengo yo que contar?¿A quién puede interesar?¿Qué aportará a quien lo lea? Estas cuestiones que suelen paralizar mi pluma, no detienen, por suerte en unos casos y por desgracia en otros, a infinidad de personas que se lanzan a escribir. Quiero compartir dos casos de los que yo calificaría de afortunados, porque creo que aportan historias que pueden enriquecer al lector; ese ha sido mi caso al leerlos. El primero me enriqueció de un modo filosófico-intelectual y el segundo desde el prisma del gozo de la vida.
A la incómoda edad de los 17 años, cuando todo el tinglado social y educativo se me hizo presente desde la cara norte, fría, desgarradora, rechinante, destruyendo para siempre mi impresión de orden y armonía en las sociedades humanas, tuve la fortuna de encontrar escondido en la librería del salón de casa un librito de tapas azules tamaño cuartilla titulado 'El despertar de la sensibilidad o el arte de ver'. Escrito por Jiddhu Krishnamurti alrededor de los años 60, en ese libro de reducido tamaño se me descubrieron las inmensidades del interior del ser humano, con todos sus gozos y sus sombras. Nunca un texto tuvo tanto efecto en mi ni a día de hoy ningún otro texto lo ha tenido. Es fácil que en esas páginas, con su lectura, ese adolescente que era yo construyera una nueva realidad que reemplazara al súbitamente destruido paraíso de la infancia, el Edén de la ignorancia. Una situación, sin embargo, dolorosa, porque la nueva realidad era cruda, cruel y hermosa a la vez; y esa dualidad alejada de la pueril ingenuidad me ha acompañado hasta hoy. Infinitas gracias a Krisnamurti, a quien transcribió sus charlas y a quien las publicó. Todos ellos tuvieron clara su misión de ofrecer a la humanidad, a través de la palabra escrita, sabiduría.
Unos años más tarde descubrí otra joya de la escritura; '¡Eh Petre! Cuaderno de un navegante solitario', de Julio Villar. En cierto modo este libro es antagónico o complementario del anterior. Como dice y hace su autor, cojo su vida por la mano y allá se va con ella, a dar la vuelta al mundo en un velerito minúsculo, de seis metros de eslora. El
texto es fresco y lleno de vida, vivificante, alejado de la intensidad desgarradora del libro de K. Este libro es un canto ala vida y proyecta al individuo hacia el exterior, hacia la naturaleza; es una apuesta por VIVIR (con mayúsculas). El hombre desnudo ante, en, el universo, lejos de toda constrictora vivencia o convención social. K nos habla de cómo funciona el individuo y la sociedad y de que modo podemos tratar de gestionar los conflictos que generan esos hábitos. Villar nos habla de escapar por un tiempo y ser animales salvajes, correr desnudos por el planeta.
Para llegar a esa introducción, a esa fórmula; "estimada audiencia", antes debe haber "algo", aquello que la audiencia va a recibir, en este caso un texto. Y antes de producirse ese "algo-texto" las terribles eternas preguntas; ¿porqué escribo?¿Qué tengo yo que contar?¿A quién puede interesar?¿Qué aportará a quien lo lea? Estas cuestiones que suelen paralizar mi pluma, no detienen, por suerte en unos casos y por desgracia en otros, a infinidad de personas que se lanzan a escribir. Quiero compartir dos casos de los que yo calificaría de afortunados, porque creo que aportan historias que pueden enriquecer al lector; ese ha sido mi caso al leerlos. El primero me enriqueció de un modo filosófico-intelectual y el segundo desde el prisma del gozo de la vida.
A la incómoda edad de los 17 años, cuando todo el tinglado social y educativo se me hizo presente desde la cara norte, fría, desgarradora, rechinante, destruyendo para siempre mi impresión de orden y armonía en las sociedades humanas, tuve la fortuna de encontrar escondido en la librería del salón de casa un librito de tapas azules tamaño cuartilla titulado 'El despertar de la sensibilidad o el arte de ver'. Escrito por Jiddhu Krishnamurti alrededor de los años 60, en ese libro de reducido tamaño se me descubrieron las inmensidades del interior del ser humano, con todos sus gozos y sus sombras. Nunca un texto tuvo tanto efecto en mi ni a día de hoy ningún otro texto lo ha tenido. Es fácil que en esas páginas, con su lectura, ese adolescente que era yo construyera una nueva realidad que reemplazara al súbitamente destruido paraíso de la infancia, el Edén de la ignorancia. Una situación, sin embargo, dolorosa, porque la nueva realidad era cruda, cruel y hermosa a la vez; y esa dualidad alejada de la pueril ingenuidad me ha acompañado hasta hoy. Infinitas gracias a Krisnamurti, a quien transcribió sus charlas y a quien las publicó. Todos ellos tuvieron clara su misión de ofrecer a la humanidad, a través de la palabra escrita, sabiduría.
Unos años más tarde descubrí otra joya de la escritura; '¡Eh Petre! Cuaderno de un navegante solitario', de Julio Villar. En cierto modo este libro es antagónico o complementario del anterior. Como dice y hace su autor, cojo su vida por la mano y allá se va con ella, a dar la vuelta al mundo en un velerito minúsculo, de seis metros de eslora. El
texto es fresco y lleno de vida, vivificante, alejado de la intensidad desgarradora del libro de K. Este libro es un canto ala vida y proyecta al individuo hacia el exterior, hacia la naturaleza; es una apuesta por VIVIR (con mayúsculas). El hombre desnudo ante, en, el universo, lejos de toda constrictora vivencia o convención social. K nos habla de cómo funciona el individuo y la sociedad y de que modo podemos tratar de gestionar los conflictos que generan esos hábitos. Villar nos habla de escapar por un tiempo y ser animales salvajes, correr desnudos por el planeta.
Carlos 2 - Hassan Ahmar
-Hola Chal.li. Ponéme un cafesito y media con queso.
-Marchando. ¿Qué, hoy no hay mate?
-Viite, eh? Asher me olvidé de comprar sherba, la concha su madre. ¿Te ha shegado el Marca?
Carlos dio un rápido vistazo a la barra y a las seis mesas del local. El Marca no estaba.
-Joder! Estará en el baÒo, el guarro de Luis lo habrá vuelto pillar!
-Noooo! No te puedo creer… Ese pive o no tiene vc en casa o es que se la menea con la piva de la contraportada. ¡Pedaso chaancho! No entiendo como le dejas que cada día te haga lo mismo. ¡Y como caga! ¡Una peste insoportable, Cheeé
Carlos asiente con la cabeza mientras prepara el café. Osvaldo sigue hablando:
-Vas a tener que poner una tarifa por ir al vc, así sacas algo para pagarte unos inciensos. ¿Cuánto hase que se metió? Después que salga se nesesita por lo menos media hora para poder entrar.
-Toma, uno solo, a ver si te calma- ironizó Carlos. - en seguida te pongo las tostadas - y se puso a cortar el pan.
-No sÈ cómo lo aguantas?! Además, no da buena onda que el diario esté en el vc, eso es una porquería.
-Marchando. ¿Qué, hoy no hay mate?
-Viite, eh? Asher me olvidé de comprar sherba, la concha su madre. ¿Te ha shegado el Marca?
Carlos dio un rápido vistazo a la barra y a las seis mesas del local. El Marca no estaba.
-Joder! Estará en el baÒo, el guarro de Luis lo habrá vuelto pillar!
-Noooo! No te puedo creer… Ese pive o no tiene vc en casa o es que se la menea con la piva de la contraportada. ¡Pedaso chaancho! No entiendo como le dejas que cada día te haga lo mismo. ¡Y como caga! ¡Una peste insoportable, Cheeé
Carlos asiente con la cabeza mientras prepara el café. Osvaldo sigue hablando:
-Vas a tener que poner una tarifa por ir al vc, así sacas algo para pagarte unos inciensos. ¿Cuánto hase que se metió? Después que salga se nesesita por lo menos media hora para poder entrar.
-Toma, uno solo, a ver si te calma- ironizó Carlos. - en seguida te pongo las tostadas - y se puso a cortar el pan.
-No sÈ cómo lo aguantas?! Además, no da buena onda que el diario esté en el vc, eso es una porquería.
Carlos 1 - Hassan Ahmar
El tacto húmedo, visco y frío de la carne sobre la palma de la mano, la sensación de las gotas de sangre escurriéndose entre sus dedos… ¡qué placer tan profundo! La vecina de enfrente regaba las macetas del balcón. Su carne era prieta bajo la piel blanca. Iba en bragas y sostén. 'Hay que joderse' pensó Carlos. En ese momento un cuarteto de cuerda interpretando Shotakovich que sonaba a todo trapo en su salón legó al clímax de la pieza, chirridos insoportables para todo el vecindario pero que hicieron que él entornara los párpados de puro delirio. Permanecía de pie, quieto como una estatua, de pie frente a la ventana de la cocina, con el chupetón en la mano, goteando sangre sobre el suelo, con la mirada perdida. La vecina levantó la cabeza y miró hacia el piso de Carlos; volvía a sonar esa música odiosa, la misma historia de cada día. Ese chalado estaba mal, pero que muy mal. Otra vez sujetaba en la mano un pedazo de carne sangrienta y la miraba fijamente, inmóvil. Eso la inquietaba, pero a la vez le producía morbo y la excitaba durante su acto exhibicionista. Se ponía cachonda.
Acabó el quinto movimiento y Carlos volvió en si lentamente. Bajó la mirada sin mover la cabeza y la fijó sobre la carne. Luego miró la sartén y vio que el aceite humeaba. Levantó el brazo y lo adelantó. Sin miedo dejó caer la carne en el aceite. Se armó un cristo, pero a él le gustaba ver como salpicaba aceite por todo, el humo que desprendía. Luego lo limpiaba todo con una meticulosidad quirúrgica y al terminar se decía 'ya está, aquí no ha pasado nada'.
Se comió el chupetón medio hecho, con ensalada y un copa de tinto, en silencio, solo, en la mesa del comedor, redonda, para seis, cubierta con un mantel azul y con un jarro de flores en el centro. Nada de postre. Para reposar la comida se sentaba en una tumbona en el balcón durante una hora, acompañado por Henry, su loro parlanchín. Henry era su confesor, con él se soltaba y le hacía cómplice de sus confidencias.
- Hola Henry -
- Hola. Hola. - respondió el ave.
- ¿Cómo te ha ido la mañana?¿Has visto a la vecina de enfrente? ¡Está buena! ¿Eh? -
Silencio, Henry no parecía haber entendido. Carlos siguió hablando. - ¿Qué plantas debe tener en esas macetas? Tal vez te suelte un día para que vayas a verlo y me lo chives. ¡Mira! un coche fúnebre. - El coche aparcó frente al portal del edificio de la vecina. - ¿Habrá muerto alguien?
-¡Henry guapo! Hola Henry.
Carlos observaba al chofer y a su acompañante sacando una camilla y una bolsa para fiambres de la parte trasera del vehículo. En ese momento llegó otro coche, de la Guardia Civil. Estacionó en medio de la calle, con las sirenas apagadas. Un tercer coche, probablemente un juez.
- Henry, alguien ha palmado. Voy adentro a poner Un Requiem Alemán -. Se levantó y al poco podían oírse en toda la calle los tristes compases manando por las ventanas de su piso, cubriendo paredes y aceras de un manto de melancolía y dramatismo. Volvió al balcón junto Henry.
-¿Alguna novedad?
- jajajajajaja, jojojojojojojo - rió Henry.
- Enrique, Enrique… te voy a tener que enseñar a plañir, esto no es serio. A los muertos se les llora.-
Durante media hora siguió en el balcón, vigilante. Nada se movió en la calle. Eran las cuatro y pegaba un sol de justicia, hora de la siesta. Hoy no la haría, le podía la curiosidad. Llegó un todoterreno de los bomberos y bajó un hombre con una motosierra en la mano. Se metió con ella en el portal de la vecina.
- Henry, ¿para qué coño querrán una motosierra ahí adentro?-
El loro no le hizo ni caso, estaba enganchado del comedero pelando pipas y picoteándose entre las plumas grises. De pronto paró y giró la cabeza escuchando con atención. Sonaba una motosierra. Un sonido nuevo para él. A los dos segundos salió del portal tambaleándose el acompañante del coche fúnebre. Estaba pálido. Se apoyó en el coche, se inclinó hacia delante, estiró el cuello y vomitó.
- ¡Joder Henry! Aquí hay tomate. Jajajaja - se puso a reír su propia gracia, imaginando una escena sangrienta ahí dentro. 'Ya me vale' pensó. El loro seguía en silencio, volvía a oirse la motosierra.
martes, 19 de marzo de 2013
Goldsworthy - Hassan Ahmar
Algo en la cena debía haberle sentado mal. Aún era de noche y si se levantaba era por no cagarse en la cama, porque la calefacción aún no se había encendido y hacía un frío que pelaba. Madre mía, pensó, entonces no son ni las cinco. Se incorporó y por no despertar a Carol se dirigió a tientas al baño. Cuando se sentó sobre la taza del water ya le sudaba el ano y tenía unos retortijones espantosos. Se abandonó y dejó que la cosa reventara. Parecía que estaba cagando las tripas, el alma, un alma ácida, corrosiva. Y encima… ¡qué frío tenía!. Permaneció ahí sentado una buena media hora, tiritando, hasta que los intestinos se calmaron. Era hora de limpiarse y volver a la cama. Aún a oscuras alargó la mano hacía el papel y le costó encontrar el soporte. Estaba vacío. ¡Joder, justo hoy! Se inclinó hacia delante con las piernas tan abiertas como le permitían los calzoncillos arremangados, para no mancharse las nalgas, y dio dos pasitos al frente con la mano alargada delante de él, buscando a tientas el interruptor de la luz. Al accionarlo, inclinado con la cabeza gacha como estaba, mirando al suelo vio una cinta de papel higiénico que aparecía por debajo de la puerta del baño. Su vista la siguió, primero sobre el suelo, luego por debajo los calzoncillos; se inclinó un poco más para mirar entre sus piernas hacia atrás; salvaba la distancia hasta el retrete y subía por su superficie blanca y redondeada; alguien había mojado el papel para que se pegara a la superficie brillante y resbaladiza. Desanduvo sus pasos y miró dentro de la taza. ¡Aj, joder! Había olvidado la deflagración fecal; había salpicón por todo, pero el papel seguía por ahí, medio enterrado, cruzando el borde de la taza y descendiendo por el interior hacia el fondo… Buscó en el armario tocador para estrenar otro rollo; no había. Mal. Otros dos pasitos adelante y abrió la puerta del baño. El papel se alejaba pasillo abajo y desaparecía por debajo de la puerta de entrada de la casa. Estiró de él y con lo que consiguió rescatar se fregó. Luego se metió en la ducha. Volvió al dormitorio y haciendo el menor ruido posible se vistió y salió a la calle. Eran las cuatro veintisiete de la mañana y no había ni un alma en la calle de aquel pueblito de mala muerte. El otro extremo del papel higiénico que antes había recuperado estaba allí, sobre las baldosas del caminito de entrada. La cinta blanca iba hasta la acera y giraba a la derecha. La siguió. Ahí estaban extendidos en una linea ininterrumpida todos los rollos que habían desaparecido del baño. A unas treinta yardas, delante de la peluquería, giraba a la izquierda y cruzaba la calle. Se detuvo ¡el papel estaba intacto, ni siquiera una pisada de coche! Esa acción era reciente, necesariamente. Empezó a ponerse tenso, presentía que el autor podía estar cerca. Pasó entre dos coches aparcados y vio como la cinta se metía por debajo de la puerta de… ¡su tienda de ultramarinos! El corazón empezó a bombear alocadamente en su pecho a la vez que le sobrevenía un nuevo ataque de retortijones. Se acercó a la entrada y con sigilo trató de entornar el pomo. ¡Giraba! Dios mío, pensó, no sé si debo seguir, esto puede ser peligroso. Sudores fríos le recorrían la espalda, combinación del miedo y la descomposición intestinal. Abrió la puerta muy lentamente y asomó la cabeza. ¡FLASH! La noche se encendió de golpe, quedó cegado por un resplandor. Del pánico se tiró hacia atrás y trastabillando resbaló y fue a estamparse contra uno de los coches aparcados. Quedó allí estirado en el suelo empotrado en los bajos del automóvil, inconsciente. Él aún no podía saberlo pero además se había cagado encima.
Unas semanas más tarde, su hijo Andy, de trece años, lograba que le publicaran en una revista de arte la secuencia de imágenes de una instalación que él había bautizado con el nombre de 'Where it all ends' .
Unas semanas más tarde, su hijo Andy, de trece años, lograba que le publicaran en una revista de arte la secuencia de imágenes de una instalación que él había bautizado con el nombre de 'Where it all ends' .
Un edificio gris - Hassan Ahmar
Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas, milagrosamente albergado en el interior de su cráneo. Arquitectura de extraordinario potencial, infinita acumuladora de información. Contradiciendo leyes de la física y del sentido común; un espacio limitado capaz de almacenar datos ilimitadamente. Capaz, también, de accionar y dirigir, desde las plantas tres a la cuatro, máquinas biológicas humanas. Capaz de todo, de conceptuar el universo entero, incluso lo desconocido. En un segundo, desde este edificio, es posible acceder a la nebulosa de Andrómeda, navegar bajo las faldas de Gissele Bundchen, pasar a todo el Congreso de los Diputados por el garrotevil, fundirse en un OM sagrado, generar saliva unas calles más abajo pensando en una BIG MAC, llenar de alamedas el Sahara… y esta lista sería también infinita a pesar de que el tiempo, en su dimensión cuantificable también sería finito, como el espacio que alberga este edificio gris, achaparrado, de tan sólo treinta y cuatro plantas.
Derrego - Hassan Ahmar
Pacía el unicornio a mi lado, guardián de mis sueños. Entre abruptas cortadas se escondía nuestro apacible y frondoso jardín del Edén, refugio último en un mundo desquiciado y destructivo. Las sendas a este paraíso eran elusivas y nada obvias. Yo misma, único humano que las había recorrido, me perdía muchas más veces que encontraba el camino. Pareciera que el lugar guardara un secreto que sólo desvelaba a su albedrío y yo había sido la elegida, la afortunada, tocada por la mano divina, un ángel caído al que caprichosamente se le permitía 'volver' a casa de vez en cuando. A mi lado pacía el unicornio, rumiando, lo oía en mis sueños.
¡Garras heladas!¡Oscuridad!¡Chirridos insoportables!¡Gritos infernales!¡Caída!
-¡Corre, corre, huye! ¡Sálvate!- gritaba desesperadamente a mi compañero guardían.
¡Trompetas del apocalipsi!
-¡Corre por tu vida!
¡Tambores de caza!¡Tiros!¡Galope!¡Por fin!, desplegaba las alas y se elevaba por encima de las cortadas, con su cuerno resplandeciendo al sol. Los cazadores de cornamentas no habían podido hacerse con su codiciada presa; yo respiraba aliviada, al menos uno se había salvado del infierno. Me habían herido en el brazo, pero me recuperaría.
Del diario de Irya Nikolaeva, paciente del siquiátrico de Yör, Hungría.
¡Garras heladas!¡Oscuridad!¡Chirridos insoportables!¡Gritos infernales!¡Caída!
-¡Corre, corre, huye! ¡Sálvate!- gritaba desesperadamente a mi compañero guardían.
¡Trompetas del apocalipsi!
-¡Corre por tu vida!
¡Tambores de caza!¡Tiros!¡Galope!¡Por fin!, desplegaba las alas y se elevaba por encima de las cortadas, con su cuerno resplandeciendo al sol. Los cazadores de cornamentas no habían podido hacerse con su codiciada presa; yo respiraba aliviada, al menos uno se había salvado del infierno. Me habían herido en el brazo, pero me recuperaría.
Del diario de Irya Nikolaeva, paciente del siquiátrico de Yör, Hungría.
Cuaderno de bitácora: sesión 35
16 de diciembre de
2012, seis de la tarde, reunión en Pou de s'hereva. Asistimos a la sesión: Marcela, Rocio, Pau, Guille, Jason, Romanie, Anahi y Antonio.
Lecturas compartidas:
Hemos desgranado un texto de 210 palabras, y el reto es hacer otro texto a partir de esas palabras individuales, mezcladas y arrejuntadas. A ver quién logra el texto más largo.
Esta vez desgranamos el ejercicio en una única entrada con los textos y el recuento de palabras utilizadas
Hassan Ahmar: 40 palabras
"Desde la atalaya de su vida miró atrás y se estremeció. Había sido un largo y fatigoso camino. Imágenes luminosas de la juventud asaltaron su solitario corazón, vio como su matrimonio se había desmoronado hacía mucho tiempo, de joven. Cayó de rodillas en el polvo."
Anahi: 94 palabras
Lecturas compartidas:
- Julio Ramón Ribeyro: "La tentación del fracaso"
- Berna Wang: "Pequeños accidentes caseros" blog: Lamiradaoblicua
Hemos desgranado un texto de 210 palabras, y el reto es hacer otro texto a partir de esas palabras individuales, mezcladas y arrejuntadas. A ver quién logra el texto más largo.
Esta vez desgranamos el ejercicio en una única entrada con los textos y el recuento de palabras utilizadas
Hassan Ahmar: 40 palabras
"Desde la atalaya de su vida miró atrás y se estremeció. Había sido un largo y fatigoso camino. Imágenes luminosas de la juventud asaltaron su solitario corazón, vio como su matrimonio se había desmoronado hacía mucho tiempo, de joven. Cayó de rodillas en el polvo."
Anahi: 94 palabras
"Miraba la vieja
desde el solitario lago, la sorpresa y el exigido alojamiento de su vida. El
matrimonio había sido sofocante y largo. La vida y la retrospectiva estremeció
su corazón, fuera estaba su juventud y trayecto de vida, encontraba su destino
fatigoso y largo. Insignificantes sueños de imágenes desusadas ocultaban el
enigma de todo.
Enderezó tras de si
trozos de vida verde, pequeños fardos en un montón transparente. Con asombro
miro, sabía como partir.
En la cima de la
atalaya, en un camino amplio, un hombre joven vigilaba, miró y callo de
rodillas."
Antonio: 121 palabras
"Una atalaya.
Un calor sofocante. Por un camino árido y amplio a la cima, el joven se
estremeció. Vió su vida en retrospectiva. Imágenes luminosas le asaltaron, desmoronando en nostalgia y sorpresa trozos de vida. Había tenido un montón de sueños. Sabía que ocultaban fardos pequeños y pesados. El joven cayó de rodillas con el corazón amojamado. Esta vez se había exigido mucho, había sido un período fatigoso y largo. Alguna nube de polvo, súbita y aletargada, se arrastra por el trayecto. Entonces se enderezó, miró atrás, vio como su juventud se hacía transparente. Creyó otear su destino tras un velo. La carga del enigma que estaba portando se había ido. Maravillado, desde las alturas, el hombre solitario, miró al sur."
Rozio: 178 palabras
"Un hombre solitario había ido a otear la cima desde la
atalaya.
El calor y el polvo ocultaban todo fuera.
Miró atrás, y al hacerlo cayó de rodillas en el camino.
Le asaltaron imágenes luminosas de su juventud, y vio en
retrospectiva su largo trayecto por la vida.
Hacía mucho tiempo había tenido que partir desde el verde
sur, y el camino había sido como un largo matrimonio, transparente, fatigoso y
sofocante.
No le había exigido mucho a la vida, le había pedido
alguna sorpresa y sólo encontraba polvo y más polvo.
Con súbita nostalgia, miró una nube rumorosa y
transparente en las alturas.
Se estremeció.
Sí, había sido joven, mas había sido un largo velo, y su
vieja mirada, vigilaba aletargada el amplio panorama de su vida, y sabía que se
le estaba desmoronando a trozos.
Su árido destino se le antojó un enigma.
Entonces, por una vez en su
vida creyó maravillado en sí mismo.
Se vio sur y joven.
Hizo pequeños fardos de un montón de sueños
insignificantes y se enderezó portando un corazón amojamado."
Era de noche, sin embargo llovía - Hassan Ahmar
Era de noche, sin embargo llovía.
No es necesario ver la lluvia para que te moje, es necesario estar expuesto a ella. De todos modos, sí la veía, fugaz, destellante, entre ella y los focos. Eau du Savage, ella. Aparecía desnuda, con rímel negro cayendo sobre sus mejillas. Toda su carne erizada por el frío, su pelo empapado, el agua corriendo por su piel. Tenía aspecto frágil pero era grácil y la mirada fiera, penetrante. Miró a la cámara y corrió hacia ella. La cámara retrocedía por el travelling mientras se adentraba en la jungla oscura. Un tigre se acercaba a ella por detrás a gran velocidad. Un instante antes de que se abalanzase sobre ella ella salta y siguiendo a la cámara se zambulle en un lago. En otra toma una cámara que está sumergida en el lago graba como explota la oscura superficie azulada y el agua se llena de burbujas brillantes, a través de las cuales aparece ella.
Al amanecer el lago parece un espejo cubierto de una ligera niebla que flota justo por encima de su superficie. Una fina lluvia dibuja círculos sobre el agua. Aparece el tigre en la orilla y mirando a la cámara empieza a beber. Eau du Savage!
No es necesario ver la lluvia para que te moje, es necesario estar expuesto a ella. De todos modos, sí la veía, fugaz, destellante, entre ella y los focos. Eau du Savage, ella. Aparecía desnuda, con rímel negro cayendo sobre sus mejillas. Toda su carne erizada por el frío, su pelo empapado, el agua corriendo por su piel. Tenía aspecto frágil pero era grácil y la mirada fiera, penetrante. Miró a la cámara y corrió hacia ella. La cámara retrocedía por el travelling mientras se adentraba en la jungla oscura. Un tigre se acercaba a ella por detrás a gran velocidad. Un instante antes de que se abalanzase sobre ella ella salta y siguiendo a la cámara se zambulle en un lago. En otra toma una cámara que está sumergida en el lago graba como explota la oscura superficie azulada y el agua se llena de burbujas brillantes, a través de las cuales aparece ella.
Al amanecer el lago parece un espejo cubierto de una ligera niebla que flota justo por encima de su superficie. Una fina lluvia dibuja círculos sobre el agua. Aparece el tigre en la orilla y mirando a la cámara empieza a beber. Eau du Savage!
lunes, 18 de marzo de 2013
Penumbras: Hassam Ahmar
Las penumbras habían devorado ya el salón. En el cielo la agonizante luz del sol dormido encendía el ventanal con un tenue tono gris azulado. Ese cristal, transparente, casi invisible por el día, ahora aparecía como una pantalla de denso plasma azulado. Yo seguía allí, de pie, pasmado. Desde que mi mano salvara al pájaro cautivo, desde que me hiciera la terrible pregunta sobre qué mano nos salvaría a nosotros los humanos no me había movido. El abismo azul se abría ante mi, insondable. Empecé a llorar, luego lloré desconsoladamente. Grité, luego grite desgarrando la noche. Nada, me envolvía la nada, disolviéndolo todo, engulléndolo todo. Afortunadamente llegó la oscuridad, llego a tiempo, antes de que me extraviara irremisiblemente en los renglones de la demencia. Pocos humanos enfrentan la luz con éxito, y sólo la mano de la oscuridad y la ignorancia parece protegernos del cruel sinsentido.
Fábula: Hassan Ahmar
Las gallinas estaban armando un gran alborozo. El granjero corrió hacia el cercado. Llegó a tiempo de ver al coyote escurrirse por debajo de la valla con una gallina en la boca. Gritó maldiciendo al ladrón asesino y prometiendole que un día lo atraparía. Rellenó de piedras el agujero y revisó el perímetro del cercado. Se preguntaba cómo hacía ese coyote para cavar esa tierra tan dura. Eran preguntas retóricas, formuladas automaticamente, porque no les prestaba más atención. Si se hubiera detenido a pensar y observar mejor hubiera visto que las gallinas cavaban agujeros bajo la valla metálica buscando lombrices y granos de cereal. El cercado en su flanco sur era recorrido por el campo de trigo, y el coyote siempre entraba por allí, y sólo en verano. Cuando el trigo estaba seco el coyote se paseaba a lo largo de la valla y lo aplastaba contra la tela metálica, haciendo caer el grano dentro del cercado. Las gallinas luego hacían el resto, cavaban para él. De este modo cada año lograba adornar su dieta carroñera y a base de ratones con alguna que otra gallina. Precisamente esa suerte le traía por aquellos lares, y no la perspectiva de encontrarse con ese granjero malencarado. Si no fuera por esas jugosas gallinas le iban a dar morcillas al granjero y a sus ratones, que no eran mejores que los del bosque.
El granjero un año decidió tirar la casa por la ventana para salvaguardar sus gallinas y cavó una trinchera bajo la valla. Después la rellenó de hormigón que él mismo hizo a mano. Después de gastar mucho dinero y de lesionarse irremisiblemente la espalda a causa de tan arduo trabajo, no pudo seguir cuidando de la granja. Dejó de sembrar trigo, tuvo que hacer matar las gallinas antes de que murieran de hambre porque ya no tenía grano para alimentarlas. El coyote dejó de pasarse por allí y las ratas y ratones que ya no encontraban cultivos para comer invadieron la granja, llevando enfermedad y muerte al desdichado avaro. Acabó en el hoyo por una gallina. El coyote no podía creerlo, cómo un ser con un cerebro tan grande como el granjero podía ser tan estúpido. Al cabo de unos años el coyote y su familia ocuparon la granja abandonada.
El granjero un año decidió tirar la casa por la ventana para salvaguardar sus gallinas y cavó una trinchera bajo la valla. Después la rellenó de hormigón que él mismo hizo a mano. Después de gastar mucho dinero y de lesionarse irremisiblemente la espalda a causa de tan arduo trabajo, no pudo seguir cuidando de la granja. Dejó de sembrar trigo, tuvo que hacer matar las gallinas antes de que murieran de hambre porque ya no tenía grano para alimentarlas. El coyote dejó de pasarse por allí y las ratas y ratones que ya no encontraban cultivos para comer invadieron la granja, llevando enfermedad y muerte al desdichado avaro. Acabó en el hoyo por una gallina. El coyote no podía creerlo, cómo un ser con un cerebro tan grande como el granjero podía ser tan estúpido. Al cabo de unos años el coyote y su familia ocuparon la granja abandonada.
Kandinski: Hassan Ahmar
Kandinski consideraba que el negro era un color negativo, tanto desde el punto de vista formal como del conceptual. Sobre su profusa utilización en el Diluvio el intercambio epistolar que mantuvo con Van Loberg primero "... el negro absorbe la luminosidad de los colores del lienzo creando depresiones en el espacio pictórico [...] la semántica cromática ofrece claramente el mensaje de la obra en el contraste que hay entre los oscuros tonos de la tormenta y la refulgente luz de las flores, se define un espacio de esperanza, la luz ante la muerte..." y más tarde a Viorel Magorszaj "... en un espacio visual dinámico no representa esa anomalía (el negro), no retiene la fuerza formal que en la pintura, espacio estático, y sólo el luto o la noche llegan a crear esa sensación de congoja o desazón en el alma ..." aporta información vital a la hora de abordar líneas interpretativas sobre la obra, notas que la crítica contemporánea desconocía, de ahí lo excepcional, por lo acertado, del artículo de Johannes deGroop publicado en el número de enero de 1914 de Aartz Welt bajo el título Kandinski, mensch av gaart vastra decht.
"Kandinski ha logrado alcanzar el espacio cósmico, infinito, que había estado buscando; las formas oscuras que abruman las dos terceras partes del lado izquierdo de la composición y el área más abierta que hay a la derecha sirven simultáneamente para aligerar y acentuar su saturada atmósfera. Sin embargo, la orquestación percusiva, musical, de los colores y de las lineas, también crea un sentimiento de expectación. Aunque, en realidad, el DIluvio se cierne sobre nosotros, más allá de él yace la promesa de un nuevo mundo."
"Caminos a lo absoluto", de John Golding. Ed. Turner, Fondo de cultura económica. Página 133
"Kandinski ha logrado alcanzar el espacio cósmico, infinito, que había estado buscando; las formas oscuras que abruman las dos terceras partes del lado izquierdo de la composición y el área más abierta que hay a la derecha sirven simultáneamente para aligerar y acentuar su saturada atmósfera. Sin embargo, la orquestación percusiva, musical, de los colores y de las lineas, también crea un sentimiento de expectación. Aunque, en realidad, el DIluvio se cierne sobre nosotros, más allá de él yace la promesa de un nuevo mundo."
"Caminos a lo absoluto", de John Golding. Ed. Turner, Fondo de cultura económica. Página 133
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










