domingo, 18 de diciembre de 2011

Hundertwasser - Diana C

Hundertwasser

Desperté y vi que nada nos había dejado Hundertwasser. En mi febril sueño le había tomado el pulso, le había examinado las huellas dactilares, limpiándolas minuciosa como un detective, estudiando el fino polvo de pigmento que se albergaba entre las espirales de sus dedos. Una amarilla, otra azul. Naranja, dorado, rosa chicle, verde turquesa, verde lima, azul ojos, negro abismo, rojo chillón. Yo miraba y remiraba, tratando de encontrar entre sus huellas su secreto. Hundertwasser me sonreía canoso y desdentado como un niño. Entonces, despacio, con gestos de mago, comenzó a mover sus dedos como tocando un piano que solo él podía ver. Dejó todo el aire prendido de notas, huellas musicales de colores, permitiéndome ver la música que llevaba dentro. Sonreí yo también ante aquella partitura invisible, tocando las notas de pigmento que se habían prendido de ninguna parte frente a mí. Mientras lo hacía, embelesada, no me dí cuenta de que se escapaba por la puerta, teniendo tanta prisa ya en terminar de transformarse por completo en sí mismo. Quiso convertirse en uno de sus edificios, y para lograrlo se onduló junto a la avenida y se puso una maceta en la cabeza. Las plantas comenzaban a entrarle por las palmas de las manos y a salirle por la boca como un canto, y supe entonces que Hundertwasser había muerto, al permitir que la vida le fuese sustituyendo poco a poco la piel por colores, los contornos por trazados infantiles, la melanina por clorofila. Le vi mirarse, maravillado, las manos al trasluz del sol: transparentaban su nuevo verdor, y de las puntas de dos o tres dedos empezaban a salirle flores.

Desperté y quise visitar al árbol Hundertwasser, ese bajo el que él estuviese enterrado a tan solo uno o dos metros de la superficie terrestre, que estuviese ya crecido y alimentado de sus restos de once años. Pero descubrí que nada había dejado de sí mismo. Nada salvo unos edificios que habían obligado a las ciudades a destilar belleza entre los coches y los ocasos, y a las miradas a hacerse infantiles otra vez. Nada, salvo que le había trenzado los caminos a la Tierra como quien peina los cabellos gigantescos de una diosa dormida.

Cuaderno de bitácora: sesión 4

20 abril de 2011, cinco de la tarde, local de la asociación Mendiarte.  Nos reunimos Iván, Pau, Rocío, Romanie, Jason y Antonio. Diana no puede venir, pero envía su texto.


Lecturas compartidas:
 - Arthur Koestler, Dialogo con la muerte. Un testamento español
 - Osho, La pasión por lo imposible

Ejercicio:
Texto libre, que no será leido por el autor, y que ha de contener estas 4 palabras:
  -árbol
  -avenida
  -camino
  -Hundertwasser

lunes, 5 de diciembre de 2011

Diálogo y clasificación- Iván


                                   DIALOGO Y CLASIFICACION

-       Tal vez
-       Eso no es un adiós
-       A nadie le gustan las lejanas estufas en días de frío
-       Hace años que hace frío
-      
-       Nadie vende abrigos baratos para el alma
-       Ni calcetines para el destino
-       ¿Es usted un filósofo?
-       No,ni eso ni lo opuesto
-       Domina la cuerda floja de ciudad
-       Prefiero pensar en un tendal rural
-       Veo que es un minimalista
-       Si, entre  otras cosas
-       ¿Cosas inconfesables?
-       Algunas
-       Beba más
-       Bebo
-       ¿Qué le parecen los alcohólicos?
-       Inconformistas
-       ¿Y los artistas?
-       No conozco a ninguno
-       ¿Nunca ha ido a un museo?
-       No consumo enlatados
-       Le consideraba más culto
-       No se deje llevar por las apariencias
-       Tiene razón
-       En ocasiones, no  siempre
-       ¿Qué opina del cielo?
-       Depende de si es de día o de noche
-       ¿Qué opina del cielo nocturno?
-       Que la oscuridad está presente
-       Es usted un poeta
-       No me ofenda
-       Es usted un libre pensador
-       No me mienta
-       Entonces no sé donde clasificarle
-       ¿Le parezco un folio?
-       No
-       ¿Le parezco una pieza de motor en la sección de recambios?
-       No
-       Entonces haga el favor, no  me clasifique.

Diálogo - Romanie


-Hola, diga!-
-Hola Susana, te llamo por lo de las clases de cocina.
- Ah! Sí! ¿te interesaría apuntarte?
- Si. Hace mucho que quiero aprender a cocinar algo más que los platos simples que me mantienen viva. Quiero aprender a disfrutar de los sabores.
-Pues entonces estás llamando al lugar correcto. ¿Cómo es tu nombre?
-Yo me llamo Raquel.
-Bién, Raquel, ¿te va bién venir el viernes a las 14h a la escuela?
-Pues no puedo el viernes a esa hora, ¿no tienes otra hora?
-El sábado a la mísma hora.
-El sábado sí que puedo. Pero, perdona, ¿me puedes explicar más acerca del contenido de las clases.
-La verdad es que tengo unos principios que me gusta seguir. Cada persona que viene a clase no debe saber de antemano lo que haremos, ni con quién va a trabajar, ni los ingredientes y herramientas de las que dispondrá. Al principio de la clase daré una clave, un objetivo a tener en cuenta. Yo sólo estaré para ayudar con las questiones técnicas de elaboración.
-Susana, esto me parece muy interesante. El sábado nos vemos a las 14h pues.
-Perfecto Raquel, pues hasta el sábado. Saludos
- Ciao.

Diálogo - Pau


DIALOGO
-Bueno, si os parece, vamos a empezar con los diálogos. ¿Empiezas tú Pau? – dijo Antonio iniciando la sesión.
- Lo siento, pero vengo sin los deberes hechos. He estado ocupadísimo esta semana – dijo Pau con algunas notas poco convincentes en su voz. Él sabía que la excusa era poco convincente, que hubiera bastado un ratito delante de un papel para llevar cualquier cosa y salir del paso. Pero íntimamente, constaba que la imaginación se le había ido secando, si es que alguna vez la tuvo, que su incapacidad para crear cosas, por pequeñas que fueran, iba alcanzando proporciones paquidérmicas.
- Bien, no pasa nada, Pau, la semana que viene traerás algo estupendo- dijo Antonio esforzándose por aliviar cualquier tipo de tensión en su amigo. – A ver que traes a tu Jason.
Y mientras Jason iniciaba la lectura de un abstruso diálogo que apenas nadie llegaba a entender, Pau, enfrascado en sus pensamientos y con mala conciencia, se juró que el próximo miércoles sería un buen chico y vendría con el trabajo hecho.

Diálogo - Rozio



¿Que haces esta tarde?
Tengo que escribir un diálogo
¿Para el grupo de escritura?
Si, claro
¿Y sobre qué?
No lo sé, estoy estancada. No se me ocurre nada...¿alguna sugerencia?
Pues, no sé tampoco


Podías escribir sobre lo que te pasó el otro día en el camping, lo de gipsy moreno… vas al trabajo y te encuentras un tio que te cuenta su vida…
Hombreeee, superentretenido… Además, eso era un monólogo secundado por: si, ¿noo?, ahá…
Ya, ¿pero que quieres?, ¿escribir algo filosófico y metafísico? ¿algo que transmita la verdad del mundo?
Como si pudiera hacerlo. No. Sencillamente es que no sé ni como empezar… un diálogo salido de la nada, sin antecedente de situación es difícil…
Pues ponle un toque de humor…
Ah, vale…. ¿cuento un chiste?
Que graciosa... Venga, escribe que estás en racha
Joder, todo lo que se me ocurre me parece pretencioso, o tonto o absurdo. Me gustaría escribir un diálogo cotidiano.
Pues dos amigos hablando.
Si, pero ¿de qué?
De cómo se escribe un diálogo.

Diálogo - Hassan Ahmar


2
a. pásame el azúcar
b. toma
a. ¿no vas a tomar té?
b. no, mejor que no, que luego no quiero que me entren ganas de mear cuando estemos ahí fuera.
a. tienes razón, es una mierda tener quee quitarse los guantes y sacarla
b. tampoco es que mate, pero prefiero evitarme la incomodidad, y el té me da muchas ganas de mear. Ya beberé a la vuelta.
a. ¡Ah! Se me olvidaba, hemos de decirle a Lina que llegaremos un poco más tarde, a la vuelta hay que pasar por casa de Tobías para devolverle las raquetas. A ver si nos acordamos de decírselo.
b. mejor escribo una nota por si acaso. Además Lina duerme.
a. ¡Ostia! Menuda cogorza pilló ayer. No creo que se levante hasta tarde; tienes razón, déjale una nota.
b. ¿dónde tienes un boli?
a. detrás de ti, en el segundo cajón. También hay papel.- Jonas abrió el cajón, sacó el boli y papel y garabateó unas palabras. Dejó el escrito sobre la mesa de la cocina y se puso el abrigo y los guantes.
b. vamos – le dijo a Tourlot, y ambos salieron de la casa y se perdieron en el mar blanco.
4
  • ... de corte posicional.
  • no sé... él se siente incómodo con el caos, habría que buscar situaciones irracionales – opinó Emil.
Sasha asintió y pareció perderse en su mundo durante unos instantantes, pero de pronto su rostro se iluminó - ¡tenemos que hablar con McShane!, creo que su estilo es la antítesis del de Grivas.
Emil asintió – creo que Vainstein tiene contacto con él. Tienes razón, hay que traerse a McShane.
Sasha se levantó emocionado – voy a descargarme ahora mismo las partidas de Lucke y empezaré a estudiar su enfoque del juego. No creo que esté muy alejado de mi visión, ciertamente complementará mi preparación. Nos puede ser de gran ayuda.
Emil apuró su té y se levantó del sillón, cruzó la sala y se dirijió al portátil – voy a ver si Vainstein está conectado, quiero saber cuanto antes si Lucke está disponible.
    • bien – dijo Sasha – si dice que sí saldremos a cenar para celebrarlo.
6
- Lo mismo podría decir ella – replicó Javier.
Carmelo tomo aire y volvió a sumergir la cabeza en el agua. Javier siguió cepillándose los dientes, hasta que un minuto más tarde Carmelo tomó aliento – Mari puede decir misa, lo que importa no es eso. Hay que joderse con tanta tontería. ¿Por qué no se ocupará cada uno de sus asuntos?
Javier escupió en la taza del vater, tenía los labios llenos de espuma rosa, parecía un payaso - - mira, Mari es tu hermana y digo yo que algo tendrá que decir sobre lo que se dice sobre el asunto. Pero vaya, si te molesta tampoco tienes porqué hacerle caso, sólo es su opinión.
Carmelo volvió a tomar aire y se volvió a sumergir, como si necesitase aislarse del mundo para poder pensar antes de responder. Esta vez estuvo más de dos minutos bajo el agua. Javier ya estaba a punto de salir del baño cuando Leviathán surgió de las aguas. - ¡me cago en su puta madre y en su opinión! - gritó Carmelo enfurecido, incorporándose y salpicando agua por todo el baño.
  • Ehhh! Tranquilo, ahora qué te pasa – le tranquilizó Javier.
  • ¡es que la mato! Me acabo de acordar de la silla y de lo dijo. ¡Diós! ¡La mato!
  • ¿qué?
  • Ya te contaré, pero primero espera que la pille.
  • Estás zumbado si haces caso de lo que dijo la silla, o a caso no te acuerdas de qué dijo el ebanista: que esa silla era una mentirosa compulsiva.


Diálogo - Diana C

EL MISMO TEMA O DISCOMUNICATION

    ⁃    ¿Qué tal tu fin de semana?
    ⁃    Ya que lo mencionas, ha ido genial, hemos ido a dar una vuelta en el barco de Vicent y Cati con los niños y nos lo hemos pasado estupendamente
    ⁃    Claro que sí, el mío ha sido también una maravilla, nos hemos ido en uno de esos vuelos con Ryanair super baratos a Roma, que no la conocía. Me ha encantado, aunque se ha hecho muy corto.
    ⁃    Por supuesto, ni qué decir tiene que teníamos que haber ido más preparados para el calor, porque ha apretado bien fuerte, pero a los niños les ha encantado, ¡si hasta estuvimos pescando! Tengo el pulpo que cogimos en el congelador, para el viernes nos lo comemos.
    ⁃    Aunque puestos a elegir creo que es mejor aprovechar esas ofertas para estar un poco más de tiempo en los sitios, porque te quedas con las ganas de verlo todo. ¡Pero hay que ver lo bien que se come en Roma! Y los helados ¡Vamos, donde esté un helado italiano que se quiten los Valencianos!
    ⁃    Claro que sí, y espero que a la próxima no se maree nadie, porque mi Joel se mareó y estuvo vomitando, menos mal que fue a última hora y que ya volvíamos a puerto que si no, menudo mal rato.
    ⁃    Es una lástima, aunque tal vez ir a una ciudad más pequeña como Brujas...

TRADUCCIÓN 1:
    ⁃    ¿Qué opinas sobre la inmortalidad del cangrejo?
    ⁃    Excelente pregunta, ya que lo mencionas ahora mismo iba a hablarte de la caída de la bolsa en Japón, esto nos va a afectar seriamente...
    ⁃    Claro que sí, qué seres tan caprichosos estos cangrejos, mira que ponerse a andar hacia atrás, cómo les gusta llevar la contraria, ¿a tí te gustaría poder andar hacia atrás? A Michael Jackson le salía muy bien...
    ⁃    Por supuesto, ni qué decir tiene que ya no pienso volver a cenar en un japonés, y menos de los buenos, que como traigan el pescado importado para el sushi...
    ⁃    Aunque puestos a elegir, sería mucho mejor ser un mono que un cangrejo. Siendo un mono podría coger cosas con los pies, aunque pensándolo bien tengo una amiga que ya puede hacer eso, cambia de canal sin soltar siquiera en cenicero.
    ⁃    Claro que sí, y espero que me reembolsen el billete que ya tenía comprado, ¡con la ilusión que siempre me había hecho ir a Japón! Ahora me quedaré con las ganas.
    ⁃    Es una lástima, aunque tal vez ser tortuga...

TRADUCCIÓN 2:
    ⁃    Cuadrado, cuadrado, cuadrado
    ⁃    Círculo, círculo
    ⁃    Cuadrado, cuadrado
    ⁃    Círculo
    ⁃    Cuadrado, cuadrado

Quizá la TRADUCCION 2 no sea la más correcta, puede que sí estén hablando de lo mismo después de todo. Hagamos mejor una TRADUCCIÓN 3:
    ⁃    Yo, yo, yoyoyoyo
    ⁃    Yo, yo, yo,... yo, yo.
    ⁃    Yo, yo, yo, yo ¿Yo?
    ⁃    ¡Yo! Yoyoyoyo, yo, yo-yó.

Diálogo - Antonio


Se ha disipado la brisa al levantarse el viento del atardecer. El ruido de las ramas y las hojas en este silencio se ha vuelto estruendoso.
- ¡Armand! ¡Armand! Entra, vamos, entra.
La luz del día es aún blanca. El mar que se ve al fondo es aún azul. Apenas pestañea. Su mirada no ha cambiado en toda la tarde.
- ¡Armand! – La tercera vez que lo nombra, su voz va perdiendo fuerza. Deja de gritar a través de la ventana de la cocina y se dirige a alguien dentro – Max, por Dios, dile algo tú. No se ha movido de allí en toda la tarde.
-No molesta a nadie, déjalo, ya entrará,  todavía queda una hora de día.
-Pero va a coger frío, está en manga corta. Ni siquiera ha entrado a merendar.
- No le va a pasar nada. Si tanto te preocupa llévale una chaqueta – Max sigue sentado en la mesa de la cocina atando pequeños ramos de hierbas aromáticas que ha recogido poco antes – A su edad el frío del atardecer es un desafío.
- Claro. Sí luego se pasa la noche tosiendo, seré yo quién se levante.
Suena un teléfono. Una, dos, tres veces, Max deja el último ramo que estaba atando, se levanta y va a contestar la llamada a un salón al fondo del pasillo. Antes de descolgar sabe quién llama y sus ojos aclarados por la edad brillan al hablar.
 - Hola querido. ¿Cómo estás?
         - Hola Carlos, bien, estoy bien. ¿Cómo estás tú? ¿Cómo va el día?
         - Está siendo un día entretenido. Estoy preparando unos ramos de hierbas aromáticas. Cuándo vengas con las niñas te podrás llevar unos pocos.
         -¿Y mamá?
         - Ahí está. La he tenido en la cocina toda la tarde. No ha dejado de mirar al horizonte y llamarte continuamente. Creo que hoy está en vuestras vacaciones de verano en la costa vasca.
         - ¿Cómo lo sabes?
         - No ha dejado de llamarme Max en toda la tarde.
         - Tienes una paciencia admirable. Mi padre hace ya más de tres meses que no llama para preguntar por ella – Hay un silencio en los dos lados, sin tensión, sólo una tregua sobre las cosas que hacen daño - Carlos, sabes que no tienes porqué estar ahí. Sabes que a mí no me has de explicar nada. Podemos buscar una alternativa para mamá…
         -Armand, para, Armand, déjalo, de verdad. Lo hemos discutido muchas veces querido. No sabría estar en otro sitio ahora mismo. No sabría qué hacer sabiendo que ella se apaga y que yo estoy lejos.
         - Carlos sabes que para mí siempre has sido mi padre “real”. No tienes cuentas que saldar. Tu hermano Max no fue más que un lamentable accidente en nuestras vidas…
         - Armand, querido, déjalo. Armand, me gusta hablar contigo cada día, te espero mañana. Le daré un beso a tu madre. Cuídate.
         Carlos cuelga el teléfono, y durante un instante, antes de dirigirse a la cocina, se frota los dos ojos con una mano. Al llegar, Margot sigue sentada en la silla de ruedas frente a la ventana y al horizonte.
         -Era Armand, ya ha entrado, en un rato bajará a cenar.
         Margot calla con el sol rojo poniéndose en el nácar de sus ojos ciegos.

Cuaderno de bitácora: sesión 3

13 de abril de 2011, cinco de la tarde, local de la asociación Mendiarte.  Nos reunimos Iván, Pau, Rocío, Romanie, Jason y Antonio. Diana no puede venir, pero envía su texto.
Lecturas compartidas:
  • Auster: Mr. Vértigo
  • Antoine de Saint-Exupéry: Ciudadela
  • Dalai Lama: El corazón bondadoso
  • Jardiel Poncela: La Tournée de Dios 
Ejercicio: Diálogo

    La lata - Antonio


    LA LATA
    Nací en el minuto dos con cuarenta y tres segundos tras la gran explosión.
    Ahí empezó el viaje que me trajo aquí, disperso y repartido. He conocido desde el centro incandescente a las entrañas oscuras de la última grieta de tu mundo. He pasado mucho tiempo en la oscuridad. Mucho. No creo que tengas una posibilidad de entenderlo. ¿Sabes lo más sorprendente en esos lugares? El ruido de las tripas de la tierra, el crujido permanente y lento.
    He vivido aquí desde el principio de todo. He sobrevivido expandiéndome y mezclándome, olvidándome de intentar sobrevivir solo, por encima del resto. Gracias a eso he visto lugares dónde nunca llegarán ya tus ojos desnudos. He sentido el grito de apareamiento de la primera ave, he asistido agazapado a la noche más larga de este mundo, al frío de la glaciación, al primer paso erguido de tu especie.
    También he sufrido, no creas. He vivido el dolor del calor intenso hasta fundirme rendido, de ser aplastado a golpes y desmembrado. He aprendido que el dolor era un paso más, inevitable en el cambio. Sí utilizo tu lenguaje egoísta diría que me he reencarnado muchas veces. En realidad prefiero pensar que he sabido dejarme llevar.
    Pero no sé para qué te cuento esto, a ti, humano, que piensas que sólo soy una lata, de vivos colores. Que no entiendes que mi forma actual es sólo un accidente. Que me miras sin ver que yo siempre he estado, y que seguiré aquí cuando ni tú ni los tuyos estéis.
    Me aplastarás tras el último sorbo y me darás otra vida. Bajo tu peso te sobreviviré. Al fin y al cabo sólo soy aluminio. Al fin y al cabo sólo soy el tercer elemento más común de la corteza terrestre.

    La lata - Romanie


    LA LATA

    La lata es una creación artificial creada para ser útil, ser un recipiente. Pasado esta utilidad sencilla para la que ha venido a este mundo, deja de ser útil y pasa a ser "basura". L lata anhela seguir siendo útil, pero no está en sus "manos" hacer nada para "cambiar" este "destino".
    Solo unas pocas tienen la suerte de transformarse en otra utilidad y tener otro sentido en su vida. ¿Qué pasa con el que queda para basura? ¿Qué puede "hacer" esa lata si npuede cambiar su destino, que no depende de él?
    ...sólo le queda encontrar un sentido interior, sentir que su putrefacción y oxidación está siendo el proceso fuera del tiempo de la meditación, para fundirse en la vida orgánica de la tierra. Sólo puede encontrar ese sentido, y ese viene de dentro...menuda lata la vejez!

    Trazabilidad (lata) - Pau


    TRAZABILIDAD (LATA)
    El 17 de febrero de 2011, Rogelio Fajardo Muñoz, operario de la fábrica envasadora de Aquarius en el polígono industrial Palau de Plegamans, en Barcelona, activó los mecanismos que llenaron nuestra lata 43 minutos después.
    Tras ser colocada en una caja junto a 11 latas más, esperó dos días para ser cargada en un camión y embarcada en un buque de Balearia rumbo a Ibiza. La travesía no fue plácida debido a la fuerte tramontana, pero a las 9.28 de la mañana, nuestro camión y nuestra lata desembarcaron en Ibiza. Tras una breve estancia en una nave industrial de Ca’n Bufi, Felíx Robledo Mayans, repartidor de “Distribuciones Marí”, colocó cuidadosamente nuestra lata de Aquarius en la nevera de refrescos del Eroski de Isidoro Macabich.
    Jueves 31 de marzo de 2011. Diana tiene sed y entra al Eroski de Macabich de camino a Mendiarte. Ante la nevera de refrescos, duda entre una Coca Cola y un Aquarius. Se decide por la lata de Aquarius, sin saber que justamente esa va a ser la lata más literaria de la historia.

    La lata - Rozio


    Miércoles 04:30: manolo salta como un resorte de la cama al primer pitido del despertador. Enseguida llega le intenso dolor de ojos que luchan por no obedecer la orden de abrirse. Siempre es tan difícil.

    La versión de Manolo de autómata programado, ejecuta la rutina en escasos cinco minutos. A saber: meada, lavado de cara dos veces, quitarse el pijama, ponerse el uniforme, desayuno y recoger el bocata preparado en la bolsa de la nevera. Vuelve a la habitación a ponerse las botas sin ni siquiera reparar en el bulto que aun duerme en la cama, el mismo que prepara un bocata y lo guarda en la nevera sin ninguna pasión.

    Ya en el coche camino de la fábrica, piensa que el paisaje tras un accidente nuclear podría ser este mismo, una ciudad vacía, en perfecto estado, sin nadie asomando las narices fuera de sus guaridas… un borracho le destruye la imagen y al cruzarse ambos se miran con desconfianza.

    Miércoles 12:58: siete horas después, cinco descansos, 1 bocata, 3 cafés y 1 cerveza, y tras consultar por última vez el reloj, mira la boca de las tripas de la máquina que escupe la última lata del día… un perfecto cilindro de aluminio plegado con una discreta juntura térmica, cerrado por ambos lados con más aluminio, curvo una de las tapas, la otra con una obertura que aguarda ser cerrada, simple y gris…. Sonríe.

    La lata - Diana C

    Allí estaba yo, rodeada de precipicios, uno a mi izquierda y otro en el centro de aquella superficie plana, negra y finita. Había humanos, seis me parece que eran. Clavaban de vez en cuando sus ojos, doce en total, en mí, y yo no sabía qué era más inquietante, si los precipicios o sus ojos. ¿Qué querían? Había escuchado que los humanos hacían algo llamado juicio. Esto consiste en que varios de ellos se reúnen alrededor de uno de su propia especie y deciden su destino según sus actos pasados. ¿Era acaso eso lo que iban a hacer conmigo? Y, si eran capaces de escoger la peor de las suertes para los suyos, ¿qué podrían hacer de mí?

    Pensé entonces en esos doce ojos observándome. Mis gotas en la superficie, evocando frescura, calmando la sed mental ya antes de beber mi contenido, ¿se darían cuenta de la falsedad de aquella agua dibujada? O mis llamativos colores, y ese atractivo nombre, Acuarius. ¿Sabrían acaso aquellos humanos que había otros miles de millones de latas exactamente iguales a mí? Hacía tiempo que había dejado de creer que era única, pero ellos, observándome con sus doce ojos humanoides, me estudiaban como al único objeto de una sala que poco a poco se iba poblando de intenciones.

    Decidí desembarazarme de sus miradas cuando una de ellos absorbió las últimas gotas de mi contenido dejándome vacía. Primero, fui vacía. Después me llenaron, y ahora acababan de vaciarme de nuevo. Una leve brisa hubiera podido, en aquel instante, tumbarme y hacerme rodar precipicio abajo.

    Por eso decidí desembarazarme de sus miradas. Fue un momento sorprendente por su quietud, un silencio. Después, la nada. La nada dentro de mí, la nada precipicio abajo, la nada en sus miradas que me miraban y en cuyo reflejo no estaba yo. Podrían decidir mi destino. Puede que fuese reciclada y terminase formando parte del caparazón de algún barco. O volver a ser lata llena para vaciarme, otra vez. Quizá cayese en manos de algún hippie y terminase convertida en bicicleta de alambre. ¿Quién lo sabía? De pronto esas cuestiones perdieron su importancia. Llena, y vacía, y convirtiéndome en otra cosa todo el tiempo, ¿acaso creía alguno de aquellos humanos que era distinto de mí?

    La lata - Iván

    La Lata

    Te estiran , te troquelan , te embuten , te arrugan , te funden ,
    te vacían , te chupan , te reutilizan , te chafan .
    Algunos te besan , pero ninguno te ama .

                                                                                                                                                   Penumbra
                                                                                                                                                         31 de marzo
                                                                                                                                                   
    6

    134
                                                                                                                                                                 
    La Lata .


                                                                                                                                                  

                                                                                         Un Hombre , Una Hora , Una Lata

                                                                                                           ( 1812 )



      El sol de arriba rebotaba abajo contra 150.000.000 de panzas de lata , olía a luto y coca-cola , una inscripción :  " Hija de Peter Durán , envase hojalata 1812 , tapa plana 1935 ,
    apertura fácil 1965 . Lola 13/03/2006 - 31/03/11 , del 2011 " . No me lloreis , pone , hice lo que debía , mediática y comercial jamás dejé de ser , volveré , atardece en el cementerio de las latas . Rebota la luna .

    Cuaderno de bitácora: sesión 2

    6 de abril de 2011, cinco de la tarde, local de la asociación Mendiarte.  Nos reunimos Iván, Pau, Miguel, Diana, Rocío, Romanie, Jason y Antonio.
    Lecturas compartidas:
    • Ben Clark: Basura
    • Javier Canáves: Limpieza y absorción
    • Javier Cercas: Anatomía de un instante
    • Paul Auster: El cuaderno rojo
    • E. Jardiel Poncela: La tournée de Dios
    • Yoga Sivananda
    • Brian Vice: Gris campaña
    • Lars Vojomer: Dragon rojo, grulla blanca
    • Hundertwasser: El desconocido Hander Vassos
    • Giani Rodari: Libro de la fantasía.
    Ejercicio: La lata.